La muerte de Juan Tamariz, fallecido el 18 de agosto a los 83 años, ha sacado a la luz las profundas diferencias que existían … entre su viuda, Consuelo Lorgia, y los cuatro hijos del ilusionista: Ana, Mónica, Alicia y Juan Diego. Tamariz llevaba 17 años casado con la telépata colombiana, aunque, según distintos testimonios difundidos tras su fallecimiento, la relación entre ambos atravesaba una etapa complicada.
Uno de los principales conflictos se produjo a comienzos de año, cuando los hijos decidieron trasladar al mago a una residencia debido a sus problemas de movilidad derivados del párkinson. Consuelo asegura que desconocía la decisión y que tuvo que averiguar por su cuenta dónde se encontraba su marido. «Sus hijos se lo llevaron a una residencia sin decirme nada, sin mi autorización. Yo lloré dos días seguidos», declaró al periodista Carlos García López en el programa de Antena 3 ‘Ya es verano’.
La viuda sostiene además que, al llegar al centro geriátrico, encontró indicado que únicamente podían visitar a Tamariz sus cuatro hijos y que tuvo que demostrar que era su esposa mostrando fotografías de su boda. Sin embargo, la periodista Lorena Vázquez ofreció una versión diferente a partir del testimonio de amigos del ilusionista: «muchos compañeros sí podían entrar en la residencia a ver a Juan tranquilamente, con el permiso de sus hijos, pero, sobre todo, con el permiso de Juan porque estaba perfectamente bien, me aseguran, de salud mental. Él era consciente -insiste- de quién le visitaba, de quién no». Según estos testimonios, la relación entre Tamariz y Consuelo atravesaba dificultades.
La situación se agravó tras el ingreso hospitalario del mago. Consuelo denuncia que no pudo despedirse de su marido y que conoció su fallecimiento cuando ya había ocurrido. Según explicó, acudió a Urgencias para intentar verlo, pero le comunicaron que no podían facilitarle información porque las visitas estaban restringidas. Después contactó con uno de los hijos para conocer el estado de Juan y, tras dos conversaciones, recibió una llamada en la que le comunicaron que había muerto y que la funeraria estaba de camino. «Todavía no entiendo muchas cosas», manifestó.
Las diferencias entre ambas partes también quedaron patentes durante el velatorio, donde, según los testigos, no hubo interacción entre Consuelo y los hijos del ilusionista.