El uso de terapia hormonal durante la edad adulta se asocia con un menor riesgo de desarrollar demencia, según un nuevo estudio publicado en ‘Neurology’, la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología. «Si bien estos hallazgos nos ayudan a comprender mejor la relación entre el uso de la terapia hormonal y diversos …

El uso de terapia hormonal durante la edad adulta se asocia
con un menor riesgo de desarrollar demencia, según un nuevo estudio publicado
en ‘Neurology’
, la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología.

«Si bien estos hallazgos nos ayudan a comprender mejor
la relación entre el uso de la terapia hormonal y diversos marcadores de
demencia, es necesario realizar más investigaciones antes de poder hacer
recomendaciones a las mujeres sobre el uso de estas terapias en relación con su
salud cerebral», ha afirmado la autora del estudio, Jennifer Bruno,
doctora de Stanford Medicine (EEUU).

Según explica la autora, el estudio analizó a mujeres que
utilizaban terapia hormonal hace décadas, en un momento y bajo unas pautas de
uso diferentes a las actuales para la mayoría de las mujeres, por lo que los
resultados son informativos, aunque podrían no ser aplicables a los estándares
actuales.

Para el estudio, los investigadores analizaron historiales
médicos de dos grandes conjuntos de datos. En total, el estudio incluye datos
de 21.462 mujeres participantes de ambos grupos a quienes se les realizaron
pruebas clínicas en vida.

Un total de 728 participantes de un conjunto de datos se
sometieron a escáneres cerebrales
o pruebas de biomarcadores mientras estaban
vivas, y 2.959 participantes del otro conjunto de datos se sometieron a
autopsias tras su fallecimiento, a una edad promedio de 82 años, para detectar
signos de la enfermedad de Alzheimer. En ambos conjuntos de datos, se realizó
un seguimiento de las participantes durante aproximadamente tres a cinco años,
comenzando a una edad promedio de 71 años.

Del total de participantes, 1.953 recibieron terapia
hormonal y 19.509 no. Quienes la recibieron comenzaron a usarla, en promedio,
después de los 70 años. Los investigadores analizaron únicamente a las
participantes que recibieron terapia solo con estrógenos, ya que estudios
previos habían indicado que la terapia combinada de estrógenos y progestina
podría aumentar el riesgo de demencia. En la práctica clínica habitual, la
terapia solo con estrógenos se prescribe únicamente a quienes se han sometido a
una histerectomía debido al riesgo de cáncer de endometrio.

Entre los participantes con información de autopsia
disponible, aquellos que habían recibido terapia hormonal presentaban menos
signos de enfermedad de Alzheimer en el cerebro que quienes no la habían
recibido. La evaluación de la autopsia utilizó una puntuación compuesta que
mide tres características distintivas de la enfermedad de Alzheimer: placas de
beta-amiloide, ovillos de tau y placas neuríticas, que son placas de amiloide
rodeadas de células nerviosas dañadas.

De quienes recibieron terapia hormonal, el 18 por ciento no
presentó signos de enfermedad de Alzheimer en el cerebro durante la autopsia,
en comparación con el 10 por ciento de quienes no la recibieron. Asimismo, el
40 por ciento de los usuarios de terapia hormonal presentaron los tres signos
de la enfermedad de Alzheimer, en comparación con el 51 por ciento de quienes
no la recibieron.

Tras ajustar los datos por edad, nivel educativo, genética,
raza e hipertensión, los investigadores hallaron que los participantes que
recibieron terapia hormonal tenían un 35 por ciento menos de probabilidades de
presentar signos de enfermedad de Alzheimer
en la autopsia, en comparación con
quienes no la recibieron.

Por último, el uso de la terapia hormonal también se asoció
con un 39 por ciento menos de probabilidades de recibir un diagnóstico clínico
de demencia y un menor riesgo de presentar síntomas de problemas de memoria o
deterioro de las capacidades funcionales.

Bruno ha señalado que los participantes del estudio que
utilizaron terapia hormonal tenían una edad promedio de 70 años, lo que difiere
de la práctica estándar actual de comenzar la terapia hormonal generalmente
entre los 40 y los 50 años y suspenderla antes de los 60.

«A pesar de estas limitaciones, nuestros hallazgos
proporcionan evidencia de una asociación entre el uso de terapia hormonal solo
con estrógenos durante la edad adulta tardía y mejores resultados en cuanto a
la demencia y la salud cerebral», ha finalizado Bruno.