Una patera con 62 inmigrantes a bordo arribaba a una playa perteneciente al municipio de Cartagena, más concretamente, a la Cala del Barco, el pasado miércoles, cuando el lugar se encontraba atestado de bañistas. Algunos de ellos, ante la presencia de los extranjeros, decidieron irse de la playa. Los recién llegados fueron interceptados ya en tierra por la Benemérita y llevados, como ordena el protocolo, al Centro de Atención Temporal a Extranjeros (CATE) de Cartagena. La mayoría de ellos están ya libres, pues no han cometido delito alguno: solo entrar de forma irregular a España.

En el CATE, en concreto, estas personas solamente pueden estar retenidas un máximo de 72 horas. En estas dependencias son identificados y, cuando pasan tres días, tienen la opción de moverse libremente, dado que no han delinquido: solo han entrado de manera irregular a la Comunidad murciana.

A todos los inmigrantes que llegan a la Región de Murcia en patera, y son interceptados, se les da la posibilidad de apuntarse al programa de acogida que tiene el Ministerio de Migraciones. La mayoría de ellos acepta esta opción: cuando no había CATE y estaban en Escombreras, eran recogidos ahí por autobuses y luego repartidos por recursos de diferentes organizaciones humanitarias, tanto de la Región como de otras comunidades. Algunos prefieren seguir por su cuenta, ir con familiares y amigos o incluso viajar a otros países, como Francia.

16 niños y adolescentes

Mención aparte merecen los niños y adolescentes extranjeros que llegan a la Región, después de una ardua travesía por mar en condiciones, en ocasiones, infrahumanas, y que han de recibir una especial protección. Los mal llamados de forma despectiva ‘menas’ se encuentran distribuidos en los centros de protección que forman parte de la Comunidad Autónoma. En esta patera en cuestión, constan 16 menores. Cabe recordar que en la Región de Murcia no hay centros específicos para albergar a menores extranjeros: hay centros de menores en sí, de españoles y foráneos juntos. 

Al ver llegar la barca, algunos de los testigos profirieron expresiones xenófobas (mandando a los recién llegados «a su puto país». «Es una patera, tío, recoged las cosas, recoged las cosas», instaba una mujer a sus acompañantes, mientras otra reclamaba en voz alta que alguien llamase «a la Policía tú». «Llamad a la Policía o algo», apostillaba otra usuaria del arenal.

Saltaron de la lancha al mar menores y una embarazada que, según testigos, pidió a los presentes que le dejasen el móvil para avisar a sus familiares. La mujer explicó que había perdido su teléfono al saltar al mar desde la precaria embarcación.

Solamente tres de los adultos que saltaron de aquella patera siguen encerrados, apuntan fuentes policiales. La razón: tienen una orden de expulsión, una prohibición de entrada a España o antecedentes penales. De ahí que fuesen trasladados al Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Sangonera, en Murcia. Instalaciones como la de Murcia, que abrió en 1985, están en la mirilla de muchas entidades del Tercer Sector.