Contando todavía con solo 21 años cumplidos hace dos meses, todavía está por ver, cuando llegue el momento de valorar en su estado de madurez … lo sólido de una carrera que, cómo de sólidos son sus cimientos. En qué punto está y en qué punto se esperaba que estuviese cuando, en el verano de 2023, se convertía en el único jugador del mundo en ser ‘MVP’ de tres torneos FIBA consecutivos y hasta era llamado para entrenar una semana con la selección española absoluta.

Pero, lo que es seguro, es que para cuando llegue ese momento para el que todavía queda, como mínimo, un lustro, es que la de Izan Almansa seguirá siendo una carrera sin precedentes. Dueño de su destino y pionero de un camino que, por rocambolesco, difícilmente otros seguirán. La última decisión controvertida de su carrera, quizás la que más, ha salido la de salirse de su contrato multianual con el Real Madrid, gran gigante de Europa y club en el que se formó en cadete y junior, que estrenó el verano pasado y al que le restaban tres años más.

Scariolo y los Bulldogs

El motivo, una marcha a la NCAA por dos años. Es decir, uno menos que el tiempo que le quedaba de vinculación en el Madrid, en el que ya no está el gran valedor de su carrera, Sergio Scariolo. El técnico de Brescia fue quien le llamó para entrenar con la absoluta en el 2023, quien le hizo debutar con esta en noviembre de 2024 y quien le reclutó para el Madrid cuando su intento por alcanzar la NBA había quedado en un delicado punto.

Almansa jugará dos temporadas en los Bulldogs de Gonzaga, tras lo que, a buen seguro, seguirá teniendo cartel en la Liga Endesa como cupo de formación local

Sin embargo, antes de conocerse la salida del italiano, Almansa ya podía tener su futuro, de nuevo, en Estados Unidos. Cuando, por edad, le llegó el momento de haber podido elegir la NCAA, las normas eran más restrictivas. La liberación para los jugadores de gestionar sus ingresos por derechos de nombre, imagen y semejanza ha hecho saltar la banca. Incluso jóvenes con una buena trayectoria en la Euroliga deciden marchar a una competición menor para conseguir un salario que, seguramente, no logren más adelante.

Tanto compensa en lo económico que se ha dado la vuelta a la situación. Lo que era una formación estadounidense para aspirar a una buena carrera en Europa, ahora es al revés. Un ejemplo es el de Mario Saint-Supéry. El base malagueño de 20 años abandonó el año pasado el Unicaja para marchar a Gonzaga, la universidad que acogerá a Almansa, habiendo ya disputado una temporada completa en la Liga Endesa y en la EuroCup cedido en el Manresa, y siendo internacional con la selección en el Eurobasket.

El Ignite, experimento fallido

La decisión de Almansa es controvertida, como lo fue dejar la cantera blanca para embarcarse como primer europeo en el desconocido Overtime. Pero llegaron los ‘MVP’ y la llamada para entrenar con la absoluta. En 2024 se convirtió en el primer español en jugar en Australia. Y llegó el debut con España.

Pero sí hubo una decisión en la que se torció una carrera que le llegó a considerar una elección segura de primera ronda del Draft. Fue la enrolarse en el proyecto Ignite de la G-League, equipo propiedad de la NBA con muchos otros diamantes en bruto. Demasiados como para que todos brillaran. Se hartó de perder partidos y hasta ahí la existencia de este equipo. En ese año, Almansa cayó en las previsiones a la segunda ronda. Australia emergió como opción para reflotar su popularidad. Pero no salió elegido. A pesar de todo, el Madrid tocó a su puerta.

Por tanto, la gran pregunta es «¿y después qué?». Sin sitio en el primer equipo blanco, la temporada pasada solo jugó 19 partidos en la Liga Endesa, con continuidad únicamente tras las lesiones de Tavares y Garuba, y tres en la Euroliga. Para él, salir cedido a un equipo de media tabla no fue opción. Pero, dada la dificultad por encontrar cupos de formación local, como mínimo, esa media tabla seguirá estando ahí. Si no algo más. Y, mientras, Gonzaga garantiza minutos e ingresos altamente superiores a los de años venideros.