David Broncano y Silvia Alonso se compraron, hace unos años, una casa en Ávila. Lo hicieron, además, en un enclave rodeado de naturaleza, a muy pocos kilómetros de Madrid y junto a uno de los pantanos más conocidos de la comunidad. Este refugio está situado en la vertiente norte de la Sierra de Gredos, una de sus zonas fetiche para desconectar de la vorágine televisiva y conectar con la naturaleza y los deportes al aire libre.
La finca se ubica en una zona montañosa, rodeada de bosques de pinos, prados y gargantas de agua cristalina, un enclave idóneo para la práctica del senderismo, el ciclismo de montaña y la escalada, aficiones que Broncano practica con asiduidad. Además, se encuentra a poco más de hora y media en coche de la capital, lo que le permite realizar escapadas frecuentes durante los fines de semana o tras completar las jornadas de grabación. Se trata de una casa de campo que respeta la arquitectura tradicional de la zona de Gredos, construida con gruesos muros de piedra natural, elementos de madera y tejado de teja árabe.
El refugio de Silvia Alonso y Broncano en la Sierra de Gredos
David Broncano y Silvia Alonso en enero de 2025, tras cuatro años de relación. | Europa Press
La finca cuenta con una amplia parcela rodeada de arboleda, lo que garantiza una privacidad casi total frente a curiosos y fotógrafos. iguiendo el estilo de vida del presentador, la vivienda ha sido reacondicionada priorizando la eficiencia energética, la luz natural y un estilo sobrio y funcional sin grandes excentricidades ni ostentación. Aunque Broncano evita mostrar detalles de su residencia privada en redes sociales, en sus intervenciones en programas de radio y televisión ha hecho constantes referencias cómicas a su vida en el campo, al cuidado de la finca o al contraste entre la vida acelerada en Gran Vía y la tranquilidad de los pueblos abulenses.
La vertiente norte de la Sierra de Gredos en Ávila, donde se ubica el refugio de David Broncano, es una de las zonas de mayor riqueza paisajística y natural del centro de la península ibérica. Uno de sus enclaves más espectaculares es el Circo y la Laguna Grande de Gredos. Se trata del corazón geológico de la sierra y su enclave más icónico. Un imponente anfiteatro glaciar flanqueado por crestas graníticas como el pico Almanzor —el más alto del Sistema Central con 2.592 metros—. En el fondo del circo se asienta la Laguna Grande, un lago de origen glaciar cuyas aguas cambian de tonalidad según la luz y la estación. Es una zona de referencia para la escalada y el avistamiento de la cabra montés hispánica.
El Circo y la Laguna Grande de Gredos, Valdeascas y el Pinar de Hoyocasero
Por su parte, la Garganta de Gredos y Valdeascas se ha erigido como un valle encajonado por el que discurren aguas descongeladas de las cumbres, formando una sucesión de pozas naturales (pilas), cascadas y toboganes esculpidos en la roca granítica. Destacan los pilones de Valdeascas, cerca de Puerto Castilla, cuyas aguas cristalinas y heladas son muy frecuentadas en verano para el baño en plena naturaleza salvaje.
Otro de los enclaves que son imperdibles es el Pinar de Hoyocasero, un espacio botánico singular a nivel europeo situado en la cabecera del río Alberche. Este bosque de pino silvestre alberga una biodiversidad vegetal extraordinaria, con más de 500 especies de plantas —varias de ellas relictas y endémicas—, prados húmedos y un sotobosque denso que contrasta con los roquedales de las cumbres cercanas. Además, tampoco puede obviarse el Puerto del Pico y la Calzada Romana, un paso de montaña estratégico que divide las vertientes norte y sur de la sierra. Conserva uno de los tramos de calzada romana mejor conservados de España, utilizado históricamente para la trashumancia del ganado. Desde la cumbre del puerto se contemplan vistas panorámicas del barranco de las Cinco Villas y el abrupto desnivel que desciende hacia la comarca del Tiétar.
Por último, uno de los enclaves más famosos es la Garganta de Chorreras y la Laguna de los Caballeros. Ubicada en el término de Navalperal de Tormes, es una de las rutas más salvajes y menos masificadas de la vertiente norte. La garganta culmina en la Laguna de los Caballeros, un paraje de alta montaña de origen glaciar rodeado de murallones de granito donde la sensación de aislamiento y naturaleza virgen es total.
La Sierra de Gredos es una de las grandes barreras geográficas del Sistema Central y presenta una dualidad paisajística, climática y botánica abrumadora. Se divide de forma muy clara en dos vertientes (Norte y Sur), separadas por la gran crestería de cumbres graníticas donde se ubica el pico Almanzor (2.592 m). La vertiente norte (donde discurre el valle del río Tormes) es la cara más alpina, fría y austera de la sierra. Se caracteriza por un relieve modelado por la acción de los antiguos glaciares. Es una sucesión de grandes circos (como el Circo de Gredos), lagunas de alta montaña, gargantas encajonadas e inmensas gargantas de piedra granítica.
Cruzar desde la cumbre hacia el sur (hacia el Valle del Tiétar) supone un cambio radical de paisaje en apenas unos kilómetros de descenso. Presenta una caída o desnivel vertiginoso. Pasa de los más de 2.500 metros de altitud a apenas 300 o 400 metros sobre el nivel del mar en el fondo del valle. Protegida de los vientos fríos del norte por la gran muralla de roca, la vertiente sur disfruta de un microclima suave e infinitamente más cálido. Es conocida como la Andalucía de Ávila, donde prosperan cultivos mediterráneos y subtropicales como naranjos, limones, higueras, viñedos, olivares y hasta plantaciones de pimentón.
Cuentan con pueblos con un patrimonio histórico muy marcado, como Arenas de San Pedro, Candeleda o Guisando. La vida gira en torno a las gargantas que bajan vivas de la sierra y a un turismo muy ligado a la gastronomía local, las piscinas naturales y la vegetación frondosa de castaños y robles.