Alejandra Rubio está en la recta final de su embarazo. Cuenta ya las semanas que le quedan para tener a su segundo bebé en brazos, que será una niña, rompiendo con ello la tradición de la familia Costanzia de traer tan solo varones al mundo. La hija de Terelu Campos ultima los detalles para la llegada de una nueva estrella al clan televisivo, mientras trata de salir airosa a los mil y un frentes abiertos en los que los suyos se rasgan las vestiduras. En medio del escándalo por la venta de la casa de la abuela en Málaga, los eternos ataques de su primo José María Almoguera y el enfrentamiento de su madre con la tía Carmen Borrego. Ella, como puede, trata de encontrar pequeños resquicios de tranquilidad.

Por uno o varios motivos, en más de una ocasión, la novia de Carlo Costanzia siente que le han amargado el embarazo. Sentía que esta segunda experiencia sería más especial que la primera, alejada de los habituales miedos y con más seguridad en el proceso. Pero su familia le ha dado fuertes quebraderos de cabeza, además de elegir este instante vital para emprender reformas en casa, mientras los reporteros siguen llamando a su puerta. La prensa nunca falla. Es por todo ello que Alejandra Rubio se queja de no haber tenido un instante para ella y disfrutar del bebé que está en camino. Tampoco para elegir un nombre a la altura de las expectativas.

Alejandra Rubio, en la recta final del embarazo

Lo primero que ha querido dejar claro la novia de Carlo Costanzia es que ella no responde por su familia. Mientras su madre y su tía ponen de relieve que su relación está en crisis por la ruptura de sus respectivos hijos, Alejandra echa balones fuera: “Ay, pero escúchame, yo soy un ser independiente. No se nos puede meter a todos en el mismo saco siempre”. Ya no se considera parte activa del negociado familiar y aunque hace unas semanas contribuía el escándalo, ahora da un paso atrás. Aun así, confirma lo dicho por su madre días atrás, cuando Terelu aseguraba que su hija lo ha pasado muy mal en su embarazo por culpa de la crisis del clan Campos.

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“¿Qué opináis vosotros de cómo ha sido todo? Dímelo tú. No ha sido un embarazo perfecto, perfecto no, la verdad. Me hubiera gustado tener un poco más de tranquilidad, pero bueno, la vida es así, tampoco vamos a hacer un drama de nada”, trata de no quejarse demasiado, a sabiendas de que sus palabras pueden volverse en su contra. Así le pasó hace unas semanas cuando se quejaba de no ser tan rica como otros creen, pues no puede compararse una casa en Aravaca, una de las zonas más elitistas de Madrid. Otra opción más alejada del centro y rodeada de menos glamour no lo concibe.

Es por eso que Alejandra Rubio ha decidido reacondicionar la casa en la que se encuentra de alquiler para convertirlo en su hogar. Lo hace a través de obras de reforma y dando un nuevo giro a la decoración. Es aquí donde Carlo Costanzia ha jugado un papel importante, siguiendo a rajatabla las demandas de su novia a la hora de remodelar la residencia: “Es una máquina, sabe todo lo que debe hacer y me concede todos mis deseos. Estoy con la casa a tope, que se me ha ido la pinza y he querido cambiarlo todo. El síndrome este del nido me ha dado fuerte y tuve que irme de casa unos días por la pintura y eso, sí”.

Alejandra Rubio no quiere confesar cuándo sale de cuentas en su segundo embarazo, aunque deja abierta la posibilidad de que esta se la última vez que puede atender a los reporteros. Al menos sí con la niña en sus adentros. Un bebé que aún no tiene nombre, al menos no de cara a la galería, pues en la intimidad ya estaría elegido, “aunque me ha costado”. Y es que la escritora se ha devanado los sesos para encontrar un nombre que se salga de la norma y cause furor: “Yo clásica soy poco, pero no te voy a dar pistas. No tengo ni idea de si os va a sorprender, no lo sé”, continúa enigmática sin querer desvelar el secreto mejor guardado.