Walmart anunció este jueves que destinará los 2.900 millones de dólares que recibió en reembolsos de aranceles a bajar precios para sus clientes, en una promesa que llega en medio de un entorno económico adverso para los consumidores estadounidenses.
El director financiero de la cadena, John David Rainey, confirmó durante la llamada de resultados del segundo trimestre fiscal que la empresa ha recibido «sustancialmente la totalidad» de los fondos a los que era elegible y que estos se canalizarán hacia rebajas en alimentos, mercancía general, consumibles y moda.
La promesa de precios más bajos
El consejero delegado de Walmart, John Furner, fue directo sobre la situación de sus compradores:
«Los clientes nos dicen que todavía sienten algo de presión. Tener los mejores precios en una canasta de productos nos ayuda a seguir generando confianza con nuestros clientes y socios, ayudándoles a ahorrar dinero en un momento en que muchos hogares administran cuidadosamente sus presupuestos».
Rainey, por su parte, subrayó el compromiso estratégico de la empresa: «Estamos invirtiendo fuertemente en precios porque los clientes lo necesitan y porque creemos que eso impulsa ganancias de cuota de mercado a largo plazo».
En el segundo trimestre, Walmart aplicó más de 11,000 rebajas temporales —conocidas como rollbacks— frente a las 7,200 del trimestre anterior. En julio, la cadena ya había reducido el precio de más de 250 artículos, entre ellos la libra de carne molida, que bajó un 11,9%, de 6,74 a 5,94 dólares.
El analista Neil Saunders, de GlobalData Retail, advirtió en declaraciones a USA Today que las reducciones se concentrarán en artículos esenciales.
«Esto ayudará, pero no devolverá los precios a los niveles de 2019 ni creará reducciones dramáticas», afirmó.
El origen de los reembolsos
Los fondos provienen de los aranceles que la administración Trump impuso en 2025 bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).
El Tribunal Supremo de EE.UU. declaró ilegales esos aranceles en febrero de este año, por seis votos contra tres, al determinar que el presidente se extralimitó en su autoridad constitucional al imponerlos sin aprobación del Congreso.
Tras el fallo, el gobierno puso en marcha un sistema de reembolsos para más de 330,000 importadores afectados.
Al 31 de julio, el Ejecutivo ya había devuelto aproximadamente 100,000 millones de dólares, según un documento judicial de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
El reembolso de Walmart es el mayor reportado por una empresa estadounidense hasta la fecha.
Le siguen Home Depot con 730 millones de dólares, Target con 994 millones, TJX —matriz de TJ Maxx, Marshalls y HomeGoods— con 331 millones, y Lowe’s con 80 millones. Apple, Nike, Amazon y FedEx también han reportado devoluciones en sus resultados recientes.
Resultados mixtos y presión sobre el consumidor
Los resultados trimestrales de Walmart presentaron un panorama contradictorio.
El ingreso neto alcanzó 6,400 millones de dólares y el ingreso operativo subió casi un 30% respecto al mismo período del año anterior, impulsado en parte por los reembolsos.
Sin embargo, las ventas comparables en tiendas de EE.UU. crecieron apenas un 2,6%, el ritmo más lento en seis años, según informó NBC News.
Las acciones de la compañía cayeron un 9% tras la publicación de los resultados, y la empresa ha perdido más del 20% desde su máximo de mayo, lo que la sacó del selecto grupo de compañías valoradas en más de un billón de dólares.
Rainey atribuyó la desaceleración al alza del combustible derivada de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán:
«Se puede notar mes a mes en el último trimestre cuándo los precios del combustible subieron y superaron los cuatro dólares, y quizás hay un impacto psicológico en eso, que los consumidores están tomando decisiones».
La gasolina regular pasó de 2,98 dólares por galón antes del conflicto a 4,10 dólares este jueves, según la Asociación Americana del Automóvil (AAA).
Walmart estima más de 2,000 millones de dólares en costos adicionales por el alza del combustible durante 2026, lo que convierte la apuesta por los precios bajos en una estrategia tanto de fidelización como de supervivencia competitiva en un mercado cada vez más presionado.