Asturiana de Zinc (AZSA) y Arcelor se vieron obligadas, en la tarde del jueves, a reducir su actividad a petición de Red Eléctrica … de España (REE) que, por segunda vez en poco más de un mes, recurrió al Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) en el que participan estas electrointensivas de forma voluntaria. Este mecanismo, heredero de la antigua interrumpibilidad, permite estabilizar el sistema cuando hay algún desajuste importante entre la generación y el consumo. Lo hace reduciendo drásticamente este último gracias a la parada o ralentización de la producción en grandes plantas industriales. A cambio, estas reciben una remuneración.

En el caso de las instalaciones asturianas, la petición del operador se produjo desde las 18 horas hasta las 20. Es probable que el operador haya tenido que echar mano de este mecanismo por una menor generación fotovoltaica de la prevista, ya que se produjeron tormentas y cielos cubiertos en parte del país. No obstante, Red Eléctrica no ofreció una explicación sobre los motivos que la llevaron a emplear esta herramienta. Los datos comunicados apuntan que el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda que se ordenó una reducción de la potencia de 832 megavatios, equivalentes a 1.428 megavatios hora de energía.

Las empresas adheridas –principalmente acereras, cementeras, químicas y otros grandes consumidores electrointensivos– pueden detener, reducir o desplazar temporalmente parte de sus procesos productivos. A cambio de esa flexibilidad, reciben una compensación económica tanto por estar disponibles como por la activación efectiva del servicio. En este episodio, la reducción se remuneró con 116,83 euros por megavatio hora. Aunque se trata de un mecanismo regulado y que cuenta con el protocolo correspondiente, supone una alteración en la actividad productiva de las fábricas afectadas.

Repetición inédita

Es la cuarta vez que Red Eléctrica recurre a este servicio para evitar una posible caída del sistema durante este verano, algo inédito. En el caso de la gran industria asturiana, tuvo que desconectarse en dos de esas ocasiones. La primera, el 15 de julio, cuando se activó en dos momentos, a las 21.43 y a las 22.11 horas, y permaneció operativo hasta la medianoche. La segunda, el pasado jueves. A estos cortes del suministro se añade el sufrido en enero. En esa ocasión, la hipótesis más probable es que el problema residiera en una producción de energía eólica muy inferior a las previsiones.

Estas repeticiones tan seguidas en el tiempo vuelven a encender el debate sobre la seguridad del sistema eléctrico español, que se desató a partir del gran apagón ocurrido el 28 de abril de 2025. Un asunto que preocupa enormemente tanto a la industria como a la ciudadanía, sobre todo en un periodo estival tan caluroso como el de este año, que dispara la demanda de energía.

Red Eléctrica organiza subastas anuales o semestrales para adjudicar bloques de potencia de respuesta y a ellas acuden los consumidores que pueden estar interesados en recibir una retribución por esas posibles desconexiones, que tienen incidencia en la producción. Pese a las dificultades que puede acarrear, la industria electrointensiva considera que le compensa. En 2024 se adjudicaron 609 MW, en 2025 fueron 1.148 y en este segundo semestre de 2026 se puede reducir el consumo hasta en 1.775 MW, una cifra ligeramente superior a la de los primeros seis meses, que fue de 1.725.