A sus 56 años, Coque Malla ha atravesado unos días muy complicados por la salud de su hijo pequeño. Una experiencia que ha compartido en sus redes sociales con un emocionante mensaje en el que hace un llamamiento para dotar de más medios a la sanidad pública. 

El cantante comienza el texto con una introducción que contextualiza el tema que posteriormente desarrolla: «Siempre he defendido, y creído profundamente, en la sanidad pública y en la importancia de su protección por parte de la ciudadanía a través de las herramientas de las que disponemos: básicamente, las urnas. Parece sensato -seas de la ideología que seas- votar a aquellos políticos que protejan un sistema por el cual, buena parte de nuestros impuestos, nos garanticen hospitales, medicinas, médicas, médicos, y personal en general, que cuando nos pongamos malos, nos curen; o directamente, nos salven la vida a nosotros, a nuestros padres, amigos, hermanos… y a nuestros hijos. En mi opinión, no es una cuestión moral o ideológica, sino práctica».

Y prosigue dando detalles del caso de su familia: «Después de 15 días muy complicados y angustiosos con nuestro hijo pequeño ingresado en el hospital, he tomado conciencia de que parte de esa forma de pensar, parte de un lugar bastante egoísta: queremos una sanidad pública para que nos cure, para estar nosotros bien».

El cantante madrileño alaba el trato que han recibido en estas jornadas tan duras: «La lección de profesionalidad, lucidez, generosidad, templanza, buen humor, comprensión, paciencia, bondad, prudencia, calma, talento y alegría, que mi mujer y yo hemos recibido por parte de los doctores y doctoras, enfermeras y enfermeros, auxiliares, celadores y personal de limpieza -TODOS – me ha hecho cambiar ese punto de vista egoísta».

El artista hace un alegato en favor de la sanidad pública: «Quiero una sanidad pública que me cure a mí y a los míos, pero a partir de ahora, quiero, sobre todo, una sanidad pública sana, fuerte y justa, para que esos ángeles (perdonad la cursilería, pero toda esa gente maravillosa que nos ha atendido y mimado es lo más parecido que he visto a unos), descansen como tienen que descansar, cobren lo que tienen que cobrar, y vean recompensado de manera justa y generosa todo su esfuerzo sobrehumano. Una sanidad pública con los medios suficientes para intentar devolverles todo lo que hacen por nosotros».

Finalmente, lanza un sincero agradecimiento: «Gracias con el alma de parte de mi mujer, mi hijo y mía, a la Fundación Jiménez Díaz y a todos y cada uno de sus trabajadores y trabajadoras. Muy especialmente (con permiso del resto), a la increíble capitana de la planta de pediatría, su equipo y sus maravillosas enfermeras y enfermeros».