Una cerveza bien fría -en casa, en una terraza, en la playa…- forma parte de la rutina estival de muchas personas. Y, de hecho, no conciben el verano con una de ellas acompañando cualquier momento. La nutricionista Andrea Urizar, en cambio, no lo ve con los mismos ojos y advierte de que esta bebida, a menudo percibida como una opción «suave» frente a otros tipos de alcohol, puede tener un impacto importante sobre la salud metabólica cuando su consumo es habitual.
En uno de sus últimos vídeos divulgativos, la experta lanza un mensaje contundente: «Como nutricionista, en mi opinión, la famosa cerveza es la bebida alcohólica más tóxica que va a destrozar tu salud, va a aumentar tu riesgo cardiovascular, va a crear problemas metabólicos, va a afectar a tu peso, a cómo te ves, va a inflamarte y va a hacerte retener líquidos. Vamos, que todo mal».
Andrea Urizar sostiene que el principal problema reside en la combinación de alcohol con los hidratos de carbono procedentes de cereales como el trigo, la cebada o la malta. «La cerveza es la perfecta combinación horrible: alcohol y carbohidratos en forma de cereales», afirma.
La cerveza afecta al metabolismo
La especialista explica que el alcohol aporta siete calorías por gramo y recuerda que el organismo lo considera una sustancia tóxica, por lo que prioriza su eliminación frente a otros procesos fisiológicos. «El cuerpo percibe al alcohol como una toxina, porque los subproductos para metabolizar el alcohol son muy tóxicos. Entonces tu cuerpo va a dar prioridad para eliminar esa toxina antes que nutrirte, absorber nutrientes», asegura Andrea Urizar.
Según explica, esto no solo dificulta la absorción de determinados nutrientes, sino que también interfiere en la utilización de las grasas como fuente de energía: «Como el alcohol es tan tóxico, el cuerpo va a dar prioridad a eliminarlo. Y entonces lo que va a hacer es frenar la quema de grasa. ¿Qué significa? Que tú no vas a perder peso«.
Triglicéridos, ácido úrico y grasa abdominal
Andrea Urizar asegura que existe un patrón que observa de forma repetida en las analíticas de sus pacientes que consumen cerveza de manera habitual: «Es una cosa que veo muy común en los pacientes cuando veo las analíticas, que el ácido úrico está bastante alto en personas que beben alcohol, especialmente cerveza. Y siempre también los triglicéridos están más altos de lo que a mí me gustaría».
En su opinión, estas alteraciones dificultan la pérdida de grasa, especialmente la acumulada en el abdomen: «Es muy común que me vengan personas y me dicen: ‘Yo realmente tampoco como tanto y aun así la tripa no se me va’. Tengo tripita y esa es la razón. Por muy bien que comas o que comas pocas calorías, si tú no quitas esa cerveza, te aseguro que tú no te vas a ver bien».
Riesgo más allá del peso
La nutricionista insiste en que el problema no es únicamente estético. Según explica, el aumento de triglicéridos, la resistencia a la insulina o una hemoglobina glicosilada elevada pueden aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas.
«Si nosotros tenemos los triglicéridos altos, tenemos la hemoglobina glicosilada alta, que nos va a llevar a prediabetes y eventualmente a diabetes tipo 2. Vamos a tener el ácido úrico alto, nos va a oxidar el colesterol, nos va a crear calcificación en las arterias, pues obviamente no es tontería», sostiene. Asimismo, añade que el consumo frecuente de cerveza favorece la acumulación de grasa visceral y el desarrollo de hígado graso.
Favorece la inflamación
Otro de los efectos que menciona la experta es la retención de líquidos y la inflamación corporal: «Va a aumentar la inflamación y te vas a ver que retienes líquidos, es decir, te vas a ver hinchado o hinchada», explica. Por ello, Urizar recomienda realizar analíticas periódicas para valorar marcadores como los triglicéridos, el ácido úrico o la hemoglobina glicosilada, ya que considera que ofrecen una visión más completa del riesgo metabólico.
Para la nutricionista Andrea Uriza, el objetivo de mejorar la alimentación no debería limitarse a perder peso: «La nutrición no va solo de perder peso y verte bien, sino que, sinceramente, te está poniendo en riesgo de un montón de condiciones de salud. No solo es el peso. Es prevenir condiciones de salud».