La pediatría ha cambiado mucho en los últimos años. ¿Cuáles son ahora los principales retos de la especialidad?
La pediatría ha pasado de centrarse fundamentalmente en las enfermedades agudas a atender a una población cada vez más crónica y compleja. Esto tiene mucho que ver con el cambio que se ha producido en la sociedad y en el perfil de nuestros pacientes. Ha mejorado mucho la supervivencia y el tratamiento de muchas patologías, de manera que niños con enfermedades crónicas o complejas que antes no sobrevivían, hoy llegan incluso a la edad adulta. Eso requiere una atención continuada y multidisciplinar, con la participación de distintas especialidades pediátricas. Sin embargo, lo que no debe cambiar nunca es el hecho de atender al niño con su enfermedad y no a la enfermedad en un niño. La relación entre el médico, el niño y sus padres sigue siendo fundamental en esta especialidad.
¿Qué patologías o problemas de salud ven con más frecuencia en las consultas?
La patología respiratoria sigue siendo importante y se mantiene como un motivo relativamente frecuente de consulta tanto en urgencias como en Atención Primaria y en el hospital. No obstante, algunas patologías han disminuido gracias a los tratamientos disponibles. Por ejemplo, las enfermedades meningocócicas que antes veíamos, prácticamente han desaparecido. Ahora estamos viendo cada vez más niños con enfermedades crónicas y complejas, unos pacientes con necesidades especiales que requieren un tratamiento multidisciplinar. También tienen un peso importante problemas como la obesidad, los trastornos de la conducta alimentaria y los relacionados con la salud mental.
Como especialista en aparato digestivo pediátrico, ¿cuáles diría que son los trastornos más prevalentes e incidentes en los niños?
Hay una serie de motivos de consulta muy frecuentes, como el estreñimiento, el dolor abdominal crónico, el reflujo y los problemas nutricionales. Después están otras enfermedades que requieren una atención mucho más específica, como la enfermedad celíaca, la fibrosis quística, la enfermedad inflamatoria intestinal o determinados problemas hepáticos. También atendemos a pacientes con patologías metabólicas y otras enfermedades minoritarias, que son las que se conocen como enfermedades raras, pero este es un término que no me gusta emplear.
Canarias tiene uno de los índices más altos de obesidad infantil. ¿Cree que es necesario reforzar las campañas de información y prevención?
Por supuesto. La obesidad infantil y juvenil sigue siendo elevada. Hay muchas políticas y programas a nivel municipal, autonómico y en otros ámbitos, pero muchas veces los niños saben lo que tienen que hacer y, sin embargo, no lo hacen. Es una campaña que tenemos que hacer entre todos, ya que la obesidad es una enfermedad social. Cuando un niño llega a la adolescencia con este problema y no conseguimos que remita, tiene una alta probabilidad de convertirse en un adulto obeso y de presentar más riesgo cardiovascular y otros trastornos. Hay que insistir en la importancia que tiene practicar ejercicio y apostar por una alimentación sana. Estamos perdiendo muchos de nuestros hábitos nutricionales. Siempre les digo a mis pacientes que tienen que comer como su abuelo, pero no como el abuelo de él, sino como el abuelo de su madre. Es decir, productos sanos, productos de cercanía, y hacer ejercicio no por obligación, sino por devoción. Tenemos que apartar la comida rápida, la comida basura y la bollería, y seguir concienciando a la población. Ya existen programas a nivel autonómico, como el Poican, que están bien orientados, pero hay que potenciarlos desde todos los niveles para intentar reducir la tasa de obesidad.
«La idea es que la pediatría pueda acompañar al paciente hasta que cumpla la mayoría de edad»
El cribado neonatal se ha ampliado en Canarias en los últimos años. ¿Qué ha supuesto este avance?
Sin duda, ha sido un avance espectacular. La conocida prueba del talón, actualmente permite detectar más de 40 enfermedades en el período neonatal. Esto ha cambiado muchísimo las cosas porque gracias a ella podemos hacer diagnósticos mucho más precoces y, en consecuencia, iniciar antes los tratamientos. En algunos casos podemos incluso cambiar el curso natural de la enfermedad. Cerca del 70% de las enfermedades que se detectan a través de este cribado son metabólicas, aunque también hay otras endocrinas, neurológicas o hematológicas. Cuando una prueba da positivo, el niño llega al hospital con muy pocos días de vida y podemos confirmar o descartar la patología rápidamente. Así evitamos, dependiendo de la enfermedad, que llegue a desarrollar síntomas antes de iniciar el tratamiento. En definitiva, Canarias ha apostado por un cribado neonatal muy amplio y bueno.
La Asociación Española de Pediatría aboga por aumentar la edad pediátrica hasta los 18 años. ¿Qué opina al respecto?
Nosotros creemos que debemos acompañar la adolescencia hasta los 18 años, garantizando además una buena transición a la medicina de adultos. De hecho, en el Materno ya seguimos este criterio con los pacientes crónicos, con aquellos con determinadas patologías y con todos los pacientes oncológicos que atendemos. Tenemos una gran experiencia y una gran satisfacción con la atención que reciben estos pacientes y sus familias. Por eso creo que la pediatría debería continuar hasta los 18 años no solo en los perfiles crónicos, sino de forma general. Hay que tener en cuenta que el paciente pediátrico se acostumbra a ver a su pediatra, que muchas veces le ha acompañado durante años. Nosotros no atendemos solo al niño, sino también a su familia. Por ello, el cambio debe estar muy bien organizado. La idea es que la pediatría pueda acompañar al paciente hasta que cumpla la mayoría de edad, cuando ha terminado prácticamente su crecimiento físico y también ha alcanzado una mayor madurez.
La salud mental está adquiriendo cada vez más peso en la infancia y la adolescencia. ¿Cómo se refleja esta realidad en la actividad de su área?
Es uno de los asuntos más importantes actualmente en pediatría. Muchas veces, somos nosotros los primeros que detectamos los problemas que afectan a la salud mental. Ahora atendemos muchos más casos de ansiedad, depresión, trastornos de la conducta alimentaria, autolesiones y alteraciones de la conducta. Cuando estos pacientes llegan al hospital y necesitan un ingreso, normalmente significa que el problema ya tiene una mayor gravedad. Por eso, la coordinación es fundamental. Trabajamos con salud mental, psiquiatría, psicología, Atención Primaria, enfermería, los centros educativos y las familias. Nunca debemos separar la salud mental del entorno familiar, escolar y social del niño. Es un conflicto que nos ocupa mucho espacio y que requiere una actuación coordinada.
«Las vacunas son uno de los mayores éxitos de la medicina»
Las coberturas vacunales continúan siendo elevadas en la edad pediátrica en las Islas, pero también existen ciertas reticencias. ¿Qué les diría a las familias que tienen dudas?
Nunca debemos poner en riesgo lo que hemos conseguido con las vacunas, que son uno de los mayores éxitos de la medicina. Antes teníamos niños con tétanos, al que se le llamaba garrotejo, y que podían morir siendo muy pequeños. También había niños que quedaban con secuelas por la polio. Muchas de estas enfermedades que antes provocaban complicaciones importantes hoy han desaparecido, o las vemos muy poco, gracias a las vacunas. Es lógico que los padres tengan dudas y quieran información, pero deben tener cuidado con la que obtienen a través de las redes o de otros circuitos que no son los más adecuados. Lo mejor es hablar con su pediatra y buscar información de personas expertas en la materia. Llevo más de 40 años ejerciendo y sé de lo que hablo: la realidad es que hay que vacunarse. El calendario vacunal de Canarias tiene un nivel muy alto, se está renovando constantemente y es gratuito para toda la población, no solo para los niños. Las vacunas son seguras y eficaces, siguen salvando muchísimas vidas y evitan complicaciones derivadas de las patologías.
¿Qué avances diagnósticos y terapéuticos han supuesto un antes y un después en la atención pediátrica en los últimos años?
Uno de los cambios fundamentales es que hoy tenemos tratamientos que buscan modificar directamente la enfermedad y no solo tratar sus síntomas. En fibrosis quística, por ejemplo, la llegada de los moduladores ha supuesto una gran evolución. De hecho, Canarias fue la primera comunidad de España en la que se planteó utilizar estos tratamientos. También destaca la terapia génica para pacientes con atrofia muscular espinal. Otro avance es la terapia enzimática para determinadas enfermedades genéticas, que permite aportar la enzima que falta y modificar de forma notable la evolución de la patología. También han cambiado mucho las posibilidades terapéuticas en las enfermedades autoinmunitarias, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, que vemos cada vez más en nuestros pacientes pediátricos. En diabetes, las nuevas bombas de insulina y los sensores de glucosa han supuesto también una gran innovación. A todo esto se suma la mejora de las técnicas de imagen, sobre todo en cardiología, los cuidados paliativos y las terapias destinadas a pacientes alérgicos, nefrópatas y oncológicos. En muchos de estos casos el tratamiento es multidisciplinar
¿Qué cambios le gustaría realizar en el servicio que dirige?
En primer lugar, tengo que decir que se ha ampliado la plantilla y también las técnicas diagnósticas y los soportes terapéuticos para los pacientes pediátricos. Todo ello ha permitido alcanzar una atención de excelencia y ha contribuido a reducir, de forma significativa, las listas de espera. Es evidente que siempre habrá cosas que hacer, pero también se han mejorado las instalaciones antiguas y está muy avanzada la torre pediátrica, que contará con espacios modernos y vanguardistas para atender a los niños y a sus familias. Además, quiero poner en valor el modelo de hospital materno infantil. Quedan muy pocos en España y creo que debemos mantenerlo y preservarlo. La posibilidad de atender conjuntamente a la madre y al niño, en un mismo entorno y con recursos especializados, es una auténtica joya. Nuestro servicio es, además, uno de los servicios pediátricos de referencia en España. No solo ofrecemos asistencia, también docencia. Cada año formamos a 11 nuevos residentes y actualmente tenemos 44 residentes de Pediatría. También recibimos estudiantes para realizar prácticas clínicas tanto de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria como de otras universidades españolas, europeas, africanas y americanas. Creo que tenemos que crecer algo más en investigación, pero la asistencia que prestamos es de alta calidad gracias al nivel, la profesionalidad, el trabajo y la dedicación de todos los facultativos que forman parte del servicio de Pediatría.
Suscríbete para seguir leyendo