Tras una larga trayectoria en el pelotón profesional y con experiencia en escuadras como Euskaltel-Euskadi, Caja Rural, Astana o Bahrein, Pello Bilbao (Gernika, 1990) afronta su última grande. Debutó en el profesionalismo en 2011 de la mano de la escuadra naranja, y el vizcaino colgará la bicicleta este otoño tras competir en Il Lombardia, según detalla a DEIA. Hasta entonces, además de en la Vuelta, participará en las clásicas italianas. Y en la última carrera de tres semanas de la temporada buscará un triunfo parcial para completar su particular trilogía. 

Con dos victorias de etapa en el Giro de Italia y una tarde inolvidable en Issoire, donde levantó los brazos en homenaje a su amigo y compañero de equipo Gino Mader, el de Gernika regresa ocho años después a la Vuelta con el objetivo de encajar la pieza que le falta para completar el puzzle. En esta edición no tendrá que estar constantemente pendiente de las diferencias que condicionan la lucha por el maillot rojo ni hacer frente a la presión que supone disputar la clasificación general. Este año Bilbao saldrá con la mirada puesta en las victorias parciales, con el objetivo de levantar los brazos en alguna etapa y, de esa manera, añadir a su palmarés una victoria parcial en cada una de las tres grandes.

Pello Bilbao, ciclista del Bahrain, en una de sus últimas carreras. Natalia Garcia Zamora

“Quizás la preparación no ha salido exactamente como esperaba, pero en ese sentido llego bastante relajado”, declara Bilbao a este periódico antes de la prueba que arranca este sábado en Mónaco: “La clasificación general no será mi objetivo. Intentaré pelear por un triunfo parcial y ver si soy capaz de cerrar mi trayectoria con victorias de etapa en las tres grandes”. En ese sentido, el ciclista del Bahrein asegura que los integrantes que presenta la escuadra asiática se alinean en gran medida con su objetivo particular: “Traemos un bloque bastante joven. No vamos a desgastarnos en exceso en la general. Santi (Buitrago) intentará estar ahí metido en la pelea y el resto nos centraremos en buscar etapas”.

Dureza desde la primera semana

Esta edición de la Vuelta arrancará con una contrarreloj individual de 9,4 kilómetros en Mónaco, la cual recorre gran parte del circuito de Fórmula 1 que tiene lugar en el Principado. Aun así, la dureza no tardará en llegar. Desde la segunda etapa la media montaña se dejará ver, y la primera de las cuatro jornadas completamente llanas que conformarán la 81ª edición de la prueba no llegará hasta el octavo día. “Veo un recorrido con muchas alternativas para luchar por las etapas. Hay bastante media montaña y dificultades bien distribuidas. La exigencia arranca muy pronto, ya en la primera semana, con las jornadas de Andorra, Castellón y la que tal vez sea la etapa más dura de esta Vuelta, la de Aitana, en Alicante. Esa dureza se mantiene en la segunda y tercera semana. El hecho de que no haya tantos finales en alto favorece las opciones de pelear por las etapas, así que confío en que tengamos buenas oportunidades”, analiza Bilbao.

A la dureza del recorrido se sumarán, a priori, las altas temperaturas. “Al concentrarse casi todo el trazado en el Mediterráneo y en Andalucía, el calor será protagonista. Quienes sufran más con las altas temperaturas lo pagarán día tras día”, aclara el ciclista de Gernika. “Ya se vio en el Tour: supone una mayor acumulación de cansancio y, además, dificulta la recuperación. La clave para combatirlo será mantener una buena hidratación, contar con el máximo número de puntos de avituallamiento para coger agua y bidones, bajar con frecuencia al coche y recurrir a baños de hielo al cruzar la meta”.

Pello Bilbao se pierde el Tour


Pello Bilbao se pierde el Tour

El regreso de Tadej Pogacar

Bilbao no es el único ciclista que regresa a la Vuelta tras varios años de ausencia. Tadej Pogacar, siete años después, retorna en busca de su primer maillot rojo tras haber conquistado su quinto Tour y haberse situado en lo más alto de la ronda gala junto a Jacques Anquetil, Bernard Hinault, Eddy Merckx y Miguel Indurain: “El favorito, claramente, es Tadej. Su presencia condiciona por completo la carrera. En cuanto al resto, no me extrañaría que algún compañero suyo, como Almeida, acabe en el podio junto a él. Tienen un muy buen equipo y, como acostumbran, probablemente controlarán la carrera”.

«Afronto un bonito reto a lo largo de estas tres semanas de competición. Después, disputaré tres clásicas en Italia antes de retirarme», avanza el ciclista gernikarra. «Il Lombardia será mi última carrera”. Pello Bilbao, a sus 36 años, pondrá fin a más de una década de trayectoria rememorando el calendario de su primera temporada completa en la máxima categoría en 2012: con el monumento italiano entre sus carreras programadas para cerrar la temporada.