Julian Alaphilippe pone punto final a su carrera a los 34 años. El doble campeón del mundo ha decidido retirarse con efecto inmediato y renunciar al último año del contrato que le vinculaba con el Tudor Pro Cycling Team hasta finales de 2027. El reciente Tour de Francia, que terminó el pasado 26 de julio en París, se convierte así en la última carrera profesional de uno de los ciclistas más carismáticos de su generación.

La decisión llevaba semanas madurando. En Alpe d’Huez, en vísperas de la llegada final del Tour, Alaphilippe ya había deslizado que probablemente no volvería a disputar la Grande Boucle. «No hay nada oficial, pero no hay que esperar volver a verme», aseguró entonces. Al día siguiente insistió en que aquella podía haber sido su última participación en la ronda francesa.

Según informa L’Équipe, el francés terminó especialmente tocado por lo vivido durante el último Tour. Lo intentó en varias escapadas, pero tuvo la sensación de que su cuerpo ya no respondía como antes y de que cada vez se reconocía menos en el ciclismo actual. Después de la carrera intentó volver a entrenarse, pero las sensaciones terminaron de convencerle de que había llegado el momento de parar. No disputará ninguna otra prueba esta temporada.

Julian Alaphilippe, durante el Tour de Francia 2026

Julian Alaphilippe, durante el Tour de Francia 2026 / Tudor Pro Cycling Team

Héroe nacional

Alaphilippe se marcha después de haber protagonizado algunos de los momentos más emocionantes del ciclismo francés reciente. Ninguno comparable seguramente a su Tour de Francia de 2019, cuando durante dos semanas hizo creer a Francia que podía terminar con una sequía que se remontaba a Bernard Hinault en 1985.

El francés ganó en Épernay después de atacar a 16 kilómetros de la meta y se vistió de amarillo. Después volvió a sorprender ganando la contrarreloj de Pau y resistió incluso en el Tourmalet, donde fue segundo tras Thibaut Pinot. Conservó el liderato durante 14 jornadas hasta que Egan Bernal se lo arrebató en la etapa recortada por el temporal camino de Tignes. Acabaría quinto en París, pero aquel Tour le convirtió definitivamente en una estrella.

Su idilio con la Grande Boucle había comenzado antes. En total consiguió seis victorias de etapa en el Tour, además del maillot de la montaña en 2018, y vistió de amarillo en distintas ediciones.

Dos arcoíris consecutivos

Si el Tour disparó su popularidad, sus dos títulos mundiales terminaron de elevarle a la categoría de referente de una época. Alaphilippe fue campeón del mundo en Imola 2020 y revalidó el maillot arcoíris en Lovaina 2021, dos victorias construidas con esa forma de correr ofensiva que acabó convirtiéndose en su sello.

No fueron sus únicos grandes triunfos. Su palmarés incluye tres Flechas Valonas —2018, 2019 y 2021—, la Milán-San Remo de 2019, la Strade Bianche de 2019 y la Clásica de San Sebastián de 2018, además de triunfos de etapa en las tres grandes vueltas. Acumuló ocho victorias parciales entre Tour, Giro y Vuelta: seis en Francia, una en Italia y una en España.

Alaphilippe fue durante años uno de los grandes especialistas mundiales en recorridos quebrados: explosivo en las cotas cortas, agresivo en los descensos y difícil de controlar cuando decidía atacar. Su gestualidad sobre la bicicleta y su tendencia a correr lejos del cálculo hicieron de él uno de los corredores más reconocibles del pelotón.

El final de la etapa Quick-Step y el último intento con Tudor

Buena parte de su carrera profesional estuvo vinculada a la estructura de Quick-Step, en la que permaneció durante una década y alcanzó todos sus grandes éxitos. En 2025 decidió cambiar de aires y fichó por Tudor con un contrato de tres temporadas, hasta 2027. El conjunto suizo buscaba en él experiencia, resultados e imagen para dar un nuevo salto deportivo.

Todavía encontró momentos para recordar con su nuevo equipo. En septiembre de 2025 conquistó el Grand Prix Cycliste de Québec, su primera victoria WorldTour con Tudor, después de atacar desde lejos y resistir hasta la meta.

Pero 2026 terminó siendo distinto. Llegó al Tour después de una preparación complicada y Tudor acudió a Barcelona con el objetivo declarado de buscar etapas mediante las escapadas de Alaphilippe y Marc Hirschi. El francés lo intentó repetidamente, pero nunca estuvo realmente cerca de ganar.

La bicicleta que había sido durante años sinónimo de diversión terminó convirtiéndose en una obligación demasiado pesada. Alaphilippe había advertido desde hacía tiempo que sentía acercarse el final. Finalmente no esperará a 2027.

Se marcha uno de los ciclistas franceses más importantes del siglo XXI, doble campeón mundial, ganador de una Milán-San Remo y seis etapas del Tour, pero sobre todo uno de esos corredores capaces de cambiar una carrera con un ataque inesperado. El Tour de Barcelona a París de 2026, sin que entonces se supiera todavía, fue su última vuelta al escenario.