El Ibex 35 terminó la semana con una advertencia para los inversores: los 20.000 puntos, conquistados apenas unas jornadas antes, han dejado de funcionar como suelo. El índice cerró el viernes en 19.961,5 enteros, después de caer aproximadamente un 0,97% respecto al cierre del viernes anterior. El rebote final del 0,76% evitó un deterioro mayor, pero no borró cuatro sesiones consecutivas de pérdidas.

La paradoja está dentro del propio índice. Mientras buena parte del mercado sufrió por el petróleo, los bonos y la tensión geopolítica, Solaria y Repsol lograron ganancias superiores al 4% semanal, convirtiéndose en dos de las grandes excepciones.

Cuatro días de caídas y un rebote final

La semana comenzó mal. El lunes, el Ibex cedió un 0,87% hasta los 19.981,9 puntos y perdió de golpe la barrera de los 20.000. El martes retrocedió otro 0,24%, el miércoles un 0,44% y el jueves un 0,18%. Solo el viernes apareció una reacción suficientemente contundente, con un avance del 0,76%, hasta los 19.961,5 puntos.

El movimiento resulta significativo porque el selectivo venía de marcar máximos históricos durante agosto. El mercado no ha sufrido un desplome, pero sí una corrección capaz de poner fin a la sensación de fortaleza casi automática que había dominado las semanas anteriores.

Solaria y Repsol escapan del castigo

Entre las compañías que mejor resistieron sobresalieron claramente Solaria y Repsol. La renovable pasó de 16,32 euros el 14 de agosto a 17,125 euros el día 21, una revalorización cercana al 4,9%. Repsol, por su parte, avanzó desde 26,79 hasta 27,99 euros, aproximadamente un 4,48% semanal.

La petrolera encontró un poderoso viento de cola en la escalada del crudo. El Brent llegó al final de la semana alrededor de los 94 dólares por barril, condicionado por el deterioro de las relaciones entre Estados Unidos e Irán y las dudas sobre el suministro energético mundial.

Inditex y Sabadell también aguantan

El comportamiento positivo no quedó limitado al sector energético. Inditex cerró el viernes en 58,22 euros, frente a los 57,60 euros del viernes anterior, con una subida próxima al 1,1% semanal. Banco Sabadell terminó en 3,68 euros y acumuló alrededor de un 0,99% en el mismo periodo.

Son avances modestos frente a Solaria o Repsol, pero relevantes en una semana en la que el propio índice terminó en rojo. El contraste revela un mercado mucho más selectivo: los inversores ya no compran de forma indiscriminada el conjunto del Ibex y empiezan a discriminar sectores, balances y capacidad para proteger márgenes.

Santander protagoniza la remontada

El viernes dejó además una fotografía muy distinta a la del resto de la semana. Banco Santander avanzó un 2,65%, ArcelorMittal ganó un 2,29%, Amadeus un 1,49%, BBVA un 1,26% e Inditex un 1,11%. Fueron los valores que permitieron al índice acercarse nuevamente a los 20.000 puntos.

Sin embargo, el rebote no debe confundirse con una semana positiva. Santander, por ejemplo, todavía terminó el periodo con una caída cercana al 2,7% respecto al viernes anterior. El último movimiento fue potente, pero llegó después de varias sesiones de presión vendedora.

El petróleo cambia las reglas

El gran protagonista externo fue la energía. El Brent pasó a moverse alrededor de los 94 dólares, elevando de nuevo el temor a que un petróleo persistentemente caro termine trasladándose a inflación, tipos de interés y costes empresariales. Para Repsol, ese escenario mejora las perspectivas de ingresos; para aerolíneas, industria y consumo, supone exactamente lo contrario.

A ello se añadió la presión del mercado de deuda estadounidense. El bono del Tesoro a diez años llegó a superar el 4,7%, un nivel que endurece las condiciones financieras y reduce el atractivo relativo de la renta variable.

Los 20.000 puntos vuelven a ser la frontera

El diagnóstico para la próxima semana es inequívoco: los 20.000 puntos vuelven a convertirse en la principal referencia psicológica del Ibex. Recuperarlos con continuidad permitiría interpretar la corrección como una pausa después de los máximos de agosto. Permanecer por debajo abriría la puerta a una consolidación más prolongada.

El índice mantiene todavía una ganancia superior al 14% en 2026, por lo que el balance anual continúa siendo notablemente positivo. La diferencia es que el mercado entra ahora en una fase más exigente. Después del rally, petróleo, deuda y geopolítica vuelven a recordar que también existen riesgos. Y esta semana, Solaria y Repsol han demostrado que incluso dentro de una corrección siempre hay ganadores.