La sombra de las pérdidas económicas de los primeros años de La Sexta sobrevuela el nacimiento de La Séptima, el nuevo canal impulsado por José Miguel Contreras … . El productor conoce mejor que nadie las dificultades que implica poner en marcha una televisión desde cero.
La historia de La Sexta funciona como advertencia. El canal verde llegó a ser rentable, pero terminó absorbido por Antena 3 después de que la crisis económica de 2008 redujera drásticamente el mercado publicitario y dejara demasiado expuesta a la cadena por el coste de sus derechos deportivos.
El canal verde atraviesa ahora un momento de inflexión, marcado por el auge de la oferta política de La 1 y Cuatro, y prepara cambios de plató, sintonía y colaboradores en programas que vertebran su parrilla como ‘Al rojo vivo’ o ‘Más vale tarde’, tal y como adelantó Yotele.
‘Más vale tarde’ reforzará su equipo con parte de los colaboradores de ‘Jugones’, cuya duración podría verse recortada tras el final del contrato que unía Atresmedia con Josep Pedrerol, en favor del magazine que liderará Iñaki López después de la marcha de Cristina Pardo a Antena 3.
José Miguel Contreras recuerda que La Sexta «fue rentable durante tres trimestres» hasta que la crisis desplomó el mercado publicitario
Frente a este escenario, La Séptima ha comenzado a construir su propia plantilla. El proyecto ya ha anunciado los fichajes de Javier Ruiz, Rocío Delgado, Marta Márquez y Alba Carrillo, a los que se sumarán nuevos nombres en las próximas semanas.
En conversación con este periódico hace unos días, Contreras recuerda que La Sexta llegó a ser rentable y explica cómo los derechos deportivos terminaron convirtiéndose en un problema cuando el mercado publicitario se desplomó.
Pérdidas acumuladas
«La Sexta fue rentable durante tres trimestres y hasta que estalló la crisis», explica Contreras. El productor olvida mencionar en la conversación los más de 500 millones de euros que perdió el canal entre 2006 y 2012, y recuerda que la cadena partía de una estructura influida por los grandes deportes.
«Partíamos de derechos que condicionaban el negocio, fundamentalmente el fútbol y la Fórmula 1. Teníamos La Liga y aproximadamente la mitad de los grandes derechos deportivos, con un 11% del mercado publicitario», señala.
El problema llegó cuando la crisis económica hizo caer los ingresos publicitarios. «El mercado publicitario pasó de unos 3.500 millones a alrededor de 1.800 millones con la crisis», recuerda.
La consecuencia fue inmediata. «No puedes pasar de facturar 300 millones a tener 200 y mantener una estructura de derechos deportivos que no puedes quitarte de encima. Puedes tener una cadena rentable, pero si cargas sobre ella a La Liga y la Fórmula 1 en un mercado que se ha reducido, la situación cambia radicalmente».
Contreras considera que la situación de La Sexta fue similar, en ese sentido, a la de Prisa con Cuatro. «En el caso de Prisa ocurrió algo parecido. Se quedó en una situación muy delicada de deuda y acabó vendiendo Cuatro. Era un magnífico negocio, pero los problemas financieros obligaron al grupo a afrontar una deuda enorme».
La conclusión sobre La Sexta es clara: «Los derechos fueron uno de los elementos fundamentales del problema y también uno de los motivos por los que la cadena terminó siendo vendida».
Ocho grandes bloques y una foto de familia
Contreras lleva prácticamente toda su trayectoria profesional vinculada al nacimiento de nuevos proyectos audiovisuales. Formó parte del equipo original de Canal+, trabajó en la puesta en marcha de Radio El País y GECA y asesoró el nacimiento del canal SIC en Portugal. Ahora vuelve a empezar.
La Séptima pretende construir una identidad propia a través de ocho grandes bloques de programación y ocho personalidades, aunque el equipo todavía está terminando de definir las funciones concretas de algunos de sus fichajes.
La Séptima prepara una parrilla con ocho grandes bloques y más de un centenar de profesionales en pantalla
Contreras utiliza una comparación futbolística para explicar su estrategia: «No podemos tener dos mediocentros del mismo corte. Necesitamos un lateral izquierdo, un delantero y defensas». Su intención es combinar perfiles diferentes, desde periodistas y presentadores hasta especialistas en entretenimiento.
El productor asegura que busca construir una «foto de familia» y que el proyecto contará con más de un centenar de personas en pantalla entre presentadores y colaboradores.
La estrategia pretende evitar que La Séptima sea simplemente una televisión política. Aunque la información y el debate tendrán un peso importante, Contreras quiere construir una programación que combine diferentes géneros y públicos.
Uno de los nombres que estuvo sobre la mesa para sumarse al proyecto fue el de Àngels Barceló. Contreras reconoce que le habría gustado incorporarla, pero asegura que la periodista decidió no dar el salto a la televisión. «Ella no ha decidido qué hacer con su vida, ha dicho que la televisión no le interesa. Yo he hablado con ella y puedo decir que Àngels no va a estar en La Séptima», explica.
Buscando un nicho
La cuestión política aparece inevitablemente al hablar de La Séptima. Contreras explica que existe un hueco sin cubrir al no contar con operadores privados para editores progresistas. «Es una anomalía. No suele ocurrir así en otros mercados», asegura el productor al ser preguntado por el desequilibrio mediático a favor de la derecha.
El productor pone como ejemplo Estados Unidos: «Durante décadas, buena parte de los medios de comunicación tradicionales estaban vinculados a posiciones progresistas. The New York Times, Los Angeles Times o The Washington Post nacieron en grandes ciudades donde históricamente predominaba el Partido Demócrata. También las grandes televisiones estaban vinculadas a esos núcleos urbanos».
Sin embargo, considera que ese escenario también está cambiando al otro lado del Atlántico: «Ahora estamos viendo, curiosamente, cómo en plena era Trump algunos de esos medios están siendo adquiridos por grupos conservadores. Sky o Paramount, por ejemplo, están viviendo procesos que modifican ese equilibrio».
En España, Contreras sitúa el origen del actual mapa audiovisual en la transformación de los grandes grupos de comunicación. «Prisa fue durante décadas el grupo líder, pero después llegó la fragmentación, perdió la televisión de pago y Cuatro, apareció La Sexta y posteriormente se produjo su absorción por Atresmedia». A su juicio, el resultado de ese proceso ha sido la desaparición de uno de los grandes polos audiovisuales vinculados al espacio progresista.
El regreso al mercado
Contreras vuelve al mercado audiovisual con una experiencia que pocos productores españoles pueden acreditar. Y también con una lección aprendida de su propia historia: una televisión puede ser rentable y, sin embargo, quedar atrapada por una estructura de costes que termine haciendo inviable el proyecto.
«Poner en marcha empresas mediáticas es una actividad que conozco bien y en la que llevo prácticamente toda mi vida profesional», resume Contreras. Primero fue Canal+, después GECA, Net TV, LaCoproductora o La Sexta, que tuvo un coste de alrededor de 300 millones de euros al año. Ahora llega La Séptima, que contará con un presupuesto de alrededor de ‘apenas’ 30 millones de euros anuales y se enfrenta al reto de demostrar que es posible construir un nuevo canal generalista puntero con una estructura de costes mucho más contenida.