¿Cómo vivió el descenso del CB Gran Canaria?
Como todo aficionado, fastidiado. Fue un cúmulo de situaciones que se fueron dando en los últimos meses, con esa racha de tantas derrotas seguidas que llevó a la destitución de Jaka Lakovic y luego con la mala suerte de que el último día sucedió algo que solo pasa una entre un millón de veces: ese triple del Zaragoza, con todo lo que venía detrás. Una vez que se da, tiene que ayudar a limpiar la cabeza de mucha gente que ya estaba con mucha negatividad y, a ver si, como se ha vendido un poco en las redes sociales, se puede volver a resurgir para que vaya más gente al Arena, y que esté unida al club. Es importante porque daba la impresión de que, especialmente el último año, había mucho desapego de los aficionados.
¿Qué le parece la plantilla que ha confeccionado Francesc Solana con Bruno Savignani como líder del proyecto?
Muy fuerte. Solana es experto en la competición. Ya hizo un gran equipo varios años en ACB y con el Andorra también en la Primera FEB, cuando ascendieron. Conocía de aquella plantilla a Johnny Dee, Felipe Dos Anjos… También estaba Juan Rubio. El equipo confeccionado es muy bueno. Poder quedarse con Alocén, Pelos y veremos Salvó, que se está recuperando de su lesión, y lo importante es que vuelva bien, no cuándo lo haga. También suman a jugadores fuertes de la competición que la conocen y el entrenador, que no tiene mucha experiencia en España, pero hizo un año muy bueno en la categoría hace dos años con el Burgos.
Usted comparte con Alocén y Salvó un historial de lesiones graves. En 2016 sufrió una rotura parcial del ligamento cruzado y volvió al mejor nivel de su carrera. ¿Qué mensaje le envía hoy, especialmente al capitán del equipo, que sigue recuperándose de su lesión en el tendón rotuliano?
Alocén es un caso aparte porque ha sufrido un poco más con esas lesiones y con lo que luego se prolongó un poco más. En cuanto a Salvó, es una lesión difícil también. Al final, es un año fuera. Lo más importante es tener paciencia. En su día hablé con él, le dije que no tuviera prisa, que se recuperara en condiciones, que no se echara el equipo a las espaldas. Lógicamente, cuando vuelva, el equipo estárá rodado, y no debe de sentir que tiene más carga por ser capitán o por intentar volver a la ACB. Lo mejor es regresar sin dolor porque, si no, luego llegan otros problemas. Esperemos que todo vaya bien, que no tenga prisa por volver porque le pueden quedar muchos años buenos. Pensamos que se acaba el mundo cuando te lesionas, pero por suerte ahora hay herramientas suficientes para volver al mejor nivel.
¿Considera beneficioso para el jugador regresar disputando la Primera FEB y no la ACB junto a la competición europea?
No sabría decirle. El nivel creo que no influye mucho. La Primera FEB tiene una exigencia muy alta, al igual que la presión detrás del equipo. El jugar un partido a la semana sí que va a ayudar, aunque a veces también van a ser más difíciles los minutos. El año pasado, jugando la BCL y antes la Eurocup, tenías la posibilidad, ante rivales un poco más flojos, de tener minutos. En la Primera FEB cada partido cuenta muchísimo, especialmente porque el primero sube directo. Salvó tiene tablas y experiencia para ir sumando, para aportar aun teniendo pocos minutos. Mucha gente habla de que, con una lesión del cruzado, el jugador suele recuperar el nivel a los dos años de lesionarse. Tú puedes jugar a los diez meses, pero no llegas a encontrarte al 100 % bien de todo: cabeza, físico, confianza del entrenador y tuya… hasta esos dos años.
Usted coincidió con Christian Díaz cuando él estaba en el filial y usted a las órdenes de Pedro Martínez, ¿qué le parece el regreso del base a casa y que por fin cumpla el sueño de debutar con el equipo de su vida?
De aquella camada de canteranos, si no me equivoco, pese a no debutar en su momento con el Granca, es el que más ha jugado en la ACB, con Breogán y Granada. Es un jugador con mucha experiencia, sabe el rol que va a tener, tiene a dos bases buenos por delante, pero vuelve a casa después de un año difícil a nivel de equipo porque en el Melilla fue un año complicado, con muchos fichajes y al final descendiendo. Volver a un equipo de arriba, que es donde ha estado la mayor parte de su carrera en la categoría, le será positivo. Puede aportar experiencia y buenos momentos. Me cuesta llamarle veterano porque nombrar a alguien así que estaba en el filial cuando yo jugaba me hace sentirme más mayor (risas), pero vuelve como tal y debe estar muy contento. En su día se quedó a las puertas: debutaron Ale López, Óscar Alvarado, Samu Domínguez, que son todos de la misma generación, y él se quedó a un pasito. Aunque no sea en la Liga Endesa, volver a casa le hace muy feliz, estoy seguro de ello por lo que hablé con él cuando fichó.
Fran Guerra, al igual que hizo usted en su día, cambió de isla. ¿Le sorprendió este movimiento?
Sí, me sorprendió. Cuando me lo dijeron por primera vez no me lo esperaba. En el Canarias había tres pívots con Happ y Shermadini, sabiendo cómo se entiende este último con Marcelinho. Ha fichado aquí por tres años para volver a su Isla, con la misma edad que Christian Díaz, 33, aunque le quedan años de buen nivel. Viene de algunas temporadas con lesiones, pero para él es importante tener esa estabilidad a nivel contractual y, en lo deportivo, un reto. Debe ser el bastión por dentro, un líder en un equipo que quiere subir, cuando en el Canarias, que lo ha hecho muy bien y ha sido internacional con España, estaba un poco a la sombra de Shermadini, que es una leyenda del club. Es un gran fichaje. Él ya jugó esta competición en su momento, pero ha cambiado muchísimo y tendrá que readaptarse al arbitraje, a que las defensas se vuelquen mucho más sobre él… Creo que será capaz de entender ese estilo de juego y podrá ayudar a otros jugadores a generar y aportar más a nivel defensivo.
Cuenta con experiencia en la categoría en la 2021-22 con el Estudiantes, ¿cómo era competir en la Primera FEB?
El nivel ha subido, especialmente el de los equipos medios. Esos rivales hacen que, como ya nos pasó en el Estudiantes, cualquier partido importe y que la mentalidad sea clave para ir partido a partido. El entrenador ya lo sabe de su etapa en el Burgos: ir a pistas como Córdoba, que acaba de subir, o a otros sitios con poca gente que irá a verte, a veces con apenas 500 personas. En ese tipo de canchas nos ganaron alguna vez seguramente por ir más relajados de la cuenta. Hay que respetar a todos para comprender la competición, pero hacerlo de verdad. No ir relajado si vas a visitar a un equipo que lleva siete derrotas seguidas. En la Primera FEB aparecen resultados inesperados por todos lados. El más sólido es el primero y el que sube directo. Luego está el playoff, que es una auténtica lotería. La presión es altísima, sabes que te lo juegas todo, además alargas un mes más la temporada y la acabas a inicios de junio con una Final a Cuatro. Para algunos es una oportunidad más, para otros su objetivo, y para otros mucha presión, como puede ser el caso del Granca. Tienen que liberarse un poco de esa presión, no hablar solo de ascenso directo. Hay que ser sinceros y el objetivo, sin dudas, es subir, pero hay dos vías: se intentará la primera y, si no se consigue, hay otra opción. Hablar solo de ascenso directo puede generar una presión social y deportiva sobre el equipo que no ayuda, y lo he visto con muchos equipos estos años, que luego les ha supuesto una carga demasiado alta.
Desde el club se está intentando a toda costa eludir ese cartel de favoritos. Entiendo que cree que es la mejor manera de afrontar la situación para quitarse kilos de presión de la mochila…
Totalmente. Ellos saben que son favoritos, que tienen que ascender, digan lo que digan. El equipo está hecho, el presupuesto, se ha fichado a jugadores para conseguirlo. Pero sí es cierto que decir alguna cosa menos puede quitar un poco de carga. No hay que decir, que a veces se ve por redes, que con esta plantilla ganamos de calle, porque no va a ser así, eso seguro. Ojalá habláramos de un año histórico, pero hay que trabajar, tener los pies en el suelo y tener claro que son muchas jornadas y que se decidirá, como el año pasado, cuando Coruña dominó tres cuartos o más de la temporada y, al final, Obradoiro le gana en su casa, consigue otra victoria más y acaba subiendo directo. Coruña subió en una Final a Cuatro un poco loca. Digo loca porque el Estudiantes parecía que lo tenía ganado, pero es difícil. Para subir directo hay que dominar todo el año, eso es lo complicado.
¿Ve similitudes entre este Granca y aquel Estudiantes?
Quizá porque llevaban muchos años en ACB. El Granca, 31 temporadas seguidas, pero el Estudiantes nunca había descendido enmás de 70 años de historia. En ese sentido sí que veo similitudes. Luego hay que tener en cuenta que el Estu es un club especial, con muchísima masa social incluso fuera de Madrid, y eso lo hace diferente. Se parecen desde el punto de vista de ser clubs históricos, con muchos años en la élite, y que tienen que descubrir un nuevo horizonte. De los aficionados, nadie conoce la Primera FEB porque la antigua segunda categoría que había en esa época era totalmente distinta a la que hay ahora. Por suerte, se ha fichado a gente como Solana, Savignani o varios jugadores que ya conocen cómo funciona esta Liga, que son, al fin y al cabo, los que van a competir en ella.
¿Qué le faltó a ese Estudiantes que tenía un plantillón para lograr el ascenso?
Tener un poco más de suerte. Se lesionaron los dos mejores jugadores o mejor pagados: Edwin Jackson, jugador de Euroliga, y luego Darel Poirier, que era el pívot titular. Aun así, apareció Marc Gasol, que, pese a tener una oferta de los Golden State Warriors, llevó a su Girona a la Final a Cuatro, ganándonos la final por 60-66. Pueden aparecer muchas cosas. El mercado de la Primera FEB es un poco más largo, se pueden fichar jugadores hasta el 31 de marzo. Por eso digo que hay que dominar todo el año.
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