La continuidad de Jovan Kljajic en el Covirán fue considerada una gran satisfacción. La valía del jugador internacional con Montenegro, el único que falta en … la actual preparación del equipo granadino, debido a la inminente ventana FIBA del verano, está fuera de toda duda.

Su talento se puso de manifiesto la pasada temporada en la Liga Endesa, al ser un hombre con muchas capacidades en el parqué, joven, de 24 años y enorme proyección junto a la experiencia acumulada. Además, su condición de no extracomunitario por su formación en Las Palmas y que sea cupo le hace todavía más ‘rentable’ para cualquier club.

El Covirán confía en que por fin pueda explotar la próxima campaña. Se le trajo a Granada desde el Gran Canaria, tanto si el Covirán competía en ACB como en FEB, y al final ocurrió lo primero. No ha tenido suerte y las lesiones le han impedido dar el máximo de rendimiento. Puede que en el Dreamland perdiera la confianza también por los responsables del banquillo y una alta competencia, pero en el Covirán dispuso de minutos y fue catalogado como de los principales en la pista.

Lástima que no pudiera hacer la pretemporada de forma correcta ni acudir al Eurobasket. Los problemas musculares le han perseguido. Una rotura fibrilar le cortó el ritmo al inicio de la segunda vuelta y sus ganas por ayudar le llevaron a una recaída en el tramo final del curso.

Volverá con la vitola de ser un referente en el nuevo Covirán y un traspaso potencial muy interesante para la entidad, que apenas ha sacado provecho de sus ‘descubrimientos’. La lista es larga. Apenas se sacó partido y obtuvo beneficio económico en las marchas de Jassel Pérez, David Kramer, Elias Valtonen o Agustín Ubal. Tampoco de otros consagrados como Matt Thomas, Zach Hankins o Sergi García, que hicieron las maletas con una repercusión mínima o nula en las arcas del club.

A Jassel Pérez le trajo Ramón Díaz porque ya le conocía de la G-League y de México. La idea con el dominicano era una relación de futuro, con dos años y el primero ir cedido, como fue al Cantabria, pero con la opción de recuperarlo rápido, y así fue tras la baja de Thomas. Otra campaña para aprovechar su calidad o recibir dinero a cambio de la libertad. Y se marchó a Puerto Rico sin más, también porque el club valoró sus cualidades pero le costó aceptar esa cierta indisciplina de genio, el ser un verso suelto que va a su bola, indomable, aunque esto solo se comentó entre bastidores, y en Granada no sacó tanto los pies del tiesto. «Le estamos enseñando el comportamiento que debe de tener un profesional, aquí somos un club donde nos gusta el orden», apuntó una fuente próxima en relación con su falta de respeto con los horarios.

Díaz y los traspasos

Ramón Díaz se vio obligado a la dimisión porque no le acompañaron los resultados. En su haber está la conquista de Matt Thomas, un lujo para el Covirán aunque no cuajara. Después llegó su traspaso al Besiktas Estambul turco, como el de Zach Hankins al Maccabi (250.000 euros), otra pieza con prestigio que no funcionó del todo en Granada. Aunque dolió mucho más el no aprovechar el despegue de David Kramer y Agustín Ubal, dos chicos que tomaron el Covirán como trampolín hasta el Real Madrid y el Barca nada menos, el uruguayo con paso por Manresa y el alemán desde Tenerife. Se lo ganaron a pulso. Y luego están los casos de Sergi García y Rubén Guerrero, que acabaron en Zaragoza, el mallorquín, y Andorra (ahora San Pablo Burgos) el marbellí, dos cupos que sobreviven en Liga Endesa.

«Ya fue un éxito que Thomas estuviera aquí, un jugador de su nivel, Euroliga y NBA, que fue una oportunidad, y también en el traspaso hubo alguna repercusión económica para el club. Por supuesto, es verdad que no fueron cantidades altísimas, pero sí cifras que para nosotros eran importantes. Aparte del sueldo que él dejó libre al irse, tuvimos una remuneración económica que ayudó a mejorar, a poder buscar a un jugador de un perfil similar al suyo. Asimismo, activamos el plan Jassel Pérez, como emergencia para reforzar la plantilla», explicó el ex entrenador del Covirán en su momento.

«Con Jassel la idea fue hacerle un contrato multianual, de dos años, donde el primero, los primeros meses, estuviera cedido a un equipo de Primera FEB (recaló en el Cantabria), y dependiendo de su evolución, de lo que pasara con Matt, en función de lo que ocurriera en el equipo, teníamos la posibilidad de poder firmarlo para más tiempo o repescarlo a mitad de temporada. Si no se hubiera hecho, también, cuando pasara esa temporada, que el club dispusiera de una opción sobre él, para que el año siguiente pudiera haber estado en Granada. Mi intención, cuando acepto la oferta de Óscar (Fernández-Arenas), no solo fue construir a corto plazo, sino ir dando pasitos a medio o largo plazo, para intentar tener cada vez el mayor talento posible dentro del equipo», explicó Díaz antes de recalar en el baloncesto alemán.