Lalín contará con una escuela de ciclismo base vinculada a la firma Zamborá de Javi Busto. El proyecto, que ya está en marcha, nace impulsado en colaboración con el entorno del lalinense Gael Surribas, de 9 años y categoría Principiante, que actualmente entrena y compite con la escuela del Velostar de Santiago y que en apenas un año ha pasado de centrarse en XCO y carretera a competir ya en tres disciplinas: XCO, DH y ciclismo de carretera. Se trata de un caso poco habitual en el deporte de iniciación, que en este caso tiene como protagonistas varias modalidades.
La iniciativa pretende cubrir un hueco histórico en la comarca de Deza. Hasta ahora los niños que querían iniciarse tenían que desplazarse a Santiago, a O Salnés o a A Estrada para poder entrenar con ficha federada, como le ha ocurrido al propio Gael. Con la escuela vinculada a Zamborá, la idea es que puedan dar sus primeras pedaladas en casa. Gael es el mejor ejemplo de ese potencial. Compite todos los fines de semana desde marzo hasta octubre y su temporada aún no ha terminado, con calendario abierto hasta el próximo día 20.
Pero su vínculo con la bicicleta va mucho más allá de la competición. Siempre que puede se sube a una bici allí donde esté, da igual si le queda grande o pequeña, una BMX o una de carretera. Vive para eso. «Desde que empezó a andar ya ha cogido la bici sin pedales, se empezó a tirar por escaleras y cosas así», explica su padre, José, que sigue muy de cerca la evolución del joven y polivalente ciclista. «Es un chavalín inquieto y con ganas», apunta su progenitor. Esa inquietud fue la que llevó a la familia a buscarle un club donde encauzarla. De siempre hizo XCO y carretera. Esas fueron sus dos primeras disciplinas y la base sobre la que se ha formado como ciclista. Sus inicios fueron en el Club Ciclista Estradense, donde estuvo de muy pequeño durante dos o tres temporadas, ya sin acordarse su padre exactamente cuántas. Allí aprendió las nociones básicas de la competición, a rodar en grupo y a desenvolverse en los circuitos de BTT.
Tras esa etapa, la temporada pasada recaló en el Compostelano. Y allí llegó el punto de inflexión. Por primera vez quiso probar el Descenso. «Pero el año pasado quiso probar DH y le encantó», recuerda José. «Fue donde empezó a hacer Descenso». El DH, una modalidad mucho más técnica y exigente en cuanto a manejo, le enganchó desde el primer día. Este año el salto ha sido al Velostar de Santiago, una de las escuelas de referencia del ciclismo base gallego. Con ellos compagina ya de forma oficial las tres disciplinas, combinando entrenamientos en carretera con sesiones específicas en el velódromo santiagués. La estructura del Velostar le permite mantener el calendario de XCO, seguir creciendo en carretera y no abandonar el DH, que es donde más disfruta.
Predilección
Aunque se defiende en las tres, muestra una predilección clara por la montaña. «Lo que más le gusta a él es la montaña, lo que es el descenso, lo que es el BTT, le encanta, pero carretera también le pega a todo», señala su padre. A los 9 años, esa polivalencia no es un inconveniente, sino su mejor escuela. El XCO le aporta fondo, lectura de carrera y capacidad para gestionar esfuerzos; el DH le da técnica pura, valentía y control de la bicicleta en situaciones límite; y la carretera le enseña colocación, ritmo y disciplina táctica.
El calendario que afronta Gael Surribas es el propio de un Principiante en Galicia: pruebas repartidas por toda la comunidad desde marzo hasta octubre, sin apenas un fin de semana libre. Un ritmo exigente para un niño de su edad, que compagina con el colegio y que asume con una naturalidad que sorprende a los que le rodean. Por eso la puesta en marcha de la escuela en Lalín se ve como un paso lógico y una oportunidad para jóvenes como Surribas con ganas de hacer lo que les gusta. No solo para facilitar la logística a las familias de la comarca, sino para crear cantera y para que el ejemplo de Gael sirva de tirón. De la bici sin pedales por las escaleras de casa al XCO, del Estradense al Compostelano, del Compostelano al Velostar, y del Velostar a soñar con una escuela propia en su villa vinculada a la firma Zamborá. Con 9 años, Gael Surribas pedalea ya como los mayores, pero con la ilusión intacta de quien acaba de descubrir que lo que más le gusta es tirarse ladera abajo subido en un sillín.