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La ciencia a veces nos obliga a desaprender lo que dábamos por sentado. Hasta ahora, se pensaba que el crecimiento del cabello era bastante simple: en la base del folículo piloso (el bulbo), las células se dividen a un ritmo frenético y, al multiplicarse, «empujan» el tallo del pelo hacia arriba, haciéndolo asomar por nuestro cuero cabelludo. Pues estábamos equivocados.
Una reciente investigación publicada en Nature Communications y liderada por un equipo de investigadores de L’Oréal Research & Innovation y la Universidad Queen Mary de Londres nos cuenta que el pelo no crece porque lo empujen desde abajo, sino que crece porque un intrincado mecanismo celular «tira» de él hacia arriba.
El pelo no se empuja, se tira de él
El folículo piloso es un ecosistema dinámico y asombrosamente coreografiado. En este trabajo, gracias a una novedosa técnica de microscopía de lapso de tiempo en 3D en tiempo real, los expertos pudieron observar folículos humanos vivos (ex vivo) en el laboratorio.

La doctora Inês Sequeira, bióloga de la Universidad Queen Mary y coautora del estudio, lo describe con una metáfora visual perfecta: «Nuestros resultados revelan una coreografía deslumbrante dentro del folículo piloso. En lugar de ser empujado por las células que se dividen en el bulbo, el pelo es activamente arrastrado hacia arriba por el tejido circundante, que actúa casi como un diminuto motor».
En las imágenes, las capas externas del folículo (la vaina radicular externa) mostraban un movimiento en espiral hacia abajo, mientras que las capas internas ascendían; es decir, las células que rodean el cabello actúan como una especie de cinta transportadora que tracciona del pelo hacia la superficie.
Un motor celular en miniatura
Esto significa que nuestros libros de texto acerca de este tema estaban equivocados y para demostrarlo, los científicos hicieron una serie de experimentos en aras de confirmar esta interesante sorpresa capilar.
Si la teoría clásica del «empuje» era cierta, detener la división celular en la raíz debería paralizar el crecimiento del pelo de inmediato. Así que los investigadores bloquearon farmacológicamente la mitosis(división celular) en los folículos de prueba. Los resultados del experimento demostraron que el pelo siguió creciendo a un ritmo casi idéntico, por lo que la presión de las nuevas células no era el motor del crecimiento.
Nature Communications (2025).
Organización del folículo piloso.
Entonces, ¿qué mueve este engranaje? La respuesta estaba en la actina, una familia de proteínas fundamentales que permite a las células contraerse y moverse (es la que permite el movimiento de los músculos). Cuando el equipo del doctor Nicolas Tissot bloqueó la red de actina en las muestras cultivadas, el crecimiento del cabello se desplomó en más de un 80 por ciento. Las simulaciones informáticas de dinámica de fluidos confirmaron lo que veían los microscopios: solo un modelo que incluyera una fuerza de tracción desde la vaina externa podía explicar la velocidad a la que el cabello se movía hacia arriba.
¿El fin de la calvicie? Nuevas esperanzas para la regeneración capilar
Más allá de este descubrimiento acerca de cómo funciona nuestro propio cuerpo a nivel celular, este hallazgo tiene unas implicaciones clínicas muy interesantes. Entender la biomecánica exacta del folículo piloso podría cambiar por completo el tablero de juego para la medicina regenerativa y la dermatología. ¿Podremos poner fin a la calvicie?
Hasta ahora, la inmensa mayoría de los tratamientos contra la caída del cabello se han centrado en estimular la división celular o alterar la bioquímica de las hormonas (como la dihidrotestosterona) que atacan el folículo. Sin embargo, los científicos exponen que esta nueva visión mecánica del cabello abre oportunidades inexploradas.
«Esta nueva comprensión del funcionamiento de los folículos pilosos podría abrir nuevas vías para estudiar los trastornos capilares, probar nuevos medicamentos y avanzar en la ingeniería de tejidos y la medicina regenerativa», aclara Thomas Bornschlögl, coautor del trabajo.
iStock
Si el crecimiento depende de la capacidad de tracción de estas células y de la red de actina, los futuros fármacos podrían diseñarse exactamente para fortalecer este «motor de tirón», ayudando a mantener la maquinaria en marcha en personas que sufren de afinamiento capilar o incluso de alopecia.