Publicado
23/08/2026 – 8:46 CEST

El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha arremetido contra los nuevos aranceles de Estados Unidos a Canadá, asegurando que están «diseñados para hacernos daño y dividirnos», después de que las conversaciones entre Ottawa y Washington se rompieran el viernes.


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Al compartir más detalles sobre por qué Canadá se retiró de lo que calificó de un «mal acuerdo», Carney afirmó: «No podemos aceptar lo que han ofrecido y no vamos a darles lo que nos han pedido«.

Los aranceles que afectan a unos 20.000 millones de dólares en productos canadienses entraron en vigor el sábado, después de que los dos países no alcanzaran un acuerdo comercial y ambas partes se acusaran mutuamente de intentar introducir cambios de última hora.

En un comunicado difundido el viernes, Carney calificó de «injustos» e «inviables económicamente» los presuntos cambios de última hora en las condiciones del acuerdo propuestos por Estados Unidos y aseguró que «ponían en duda la fiabilidad de cualquier pacto».

También advirtió de que Ottawa igualaría los aranceles estadounidenses «dólar por dólar para proteger a nuestros trabajadores y empresas».

EE.UU. dice que Canadá «ha perdido una oportunidad»

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos ha descrito la ruptura como una «oportunidad perdida» para Canadá y ha señalado que el país mantiene una «represalia prolongada» contra Estados Unidos.

«Pese a la oferta de Estados Unidos a Canadá para recibir el mejor trato de cualquier gran exportador a nuestro mercado, nuevas exigencias y la marcha atrás en otros compromisos por parte de Canadá han hecho saltar por los aires el cuidadoso equilibrio alcanzado en los últimos días», añadió en un comunicado publicado en redes sociales.

El fracaso de las conversaciones se produjo pese al optimismo del presidente estadounidense Donald Trump sobre la posibilidad de cerrar un acuerdo. Trump había aplazado del miércoles la fecha inicialmente prevista para la entrada en vigor de los aranceles, ante la impresión de que el pacto estaba cerca.

Trump, que en varias ocasiones ha sugerido que Canadá debería convertirse en el «estado número 51» de Estados Unidos, afirmó a primera hora del domingo que Ottawa quiere «los beneficios de ser un estado, sin serlo». «También han impuesto durante muchos años enormes aranceles a nuestros grandes agricultores. ¡Nunca más!», añadió.

Trump ha impulsado una política arancelaria agresiva desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, elevando los gravámenes a socios de todo el mundo. La Administración sostiene que los aranceles impulsarán la industria estadounidense y fomentarán la creación de empleo interno, al tiempo que corrigen lo que considera condiciones comerciales injustas.

Los críticos señalan en cambio que el aumento de los aranceles encarece la vida de los consumidores y las empresas estadounidenses y alimenta una gran incertidumbre entre las compañías que planifican inversiones y cadenas de suministro.