Las obras del tercer aerogenerador del Parque Eólico Botija-Gáldar avanzan a buen ritmo y está previsto que la instalación quede completada en las próximas semanas. El alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa, junto a la concejala de Hacienda, Valeria Guerra, y el edil de Urbanismo, Heriberto Reyes, visitaron los trabajos de hormigonado del nuevo molino acompañados por técnicos municipales.

La puesta en marcha de este tercer aerogenerador culminará un proyecto que ha permanecido varios años atascado por trámites administrativos, hasta obtener la autorización del Gobierno de Canarias. Con su incorporación, el parque sumará esta nueva infraestructura a los dos molinos ya operativos en Los Llanos de Botija, reforzando la capacidad de producción de energía renovable del municipio.

El nuevo molino cuenta con una potencia de 0,8 megavatios, lo que permitirá que el parque alcance una capacidad total de 2,4 MW. Según los datos municipales, esta producción equivale al ahorro energético asociado a unas 620,72 toneladas de petróleo al año.

La segunda fase del proyecto incluye el suministro, instalación, puesta en marcha y mantenimiento de un aerogenerador de tecnología Enercon E-53, además de las infraestructuras necesarias para su conexión y evacuación eléctrica.

La inversión destinada a esta ampliación asciende a 1,88 millones de euros. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico aporta 1,2 millones de euros, mientras que la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias suma otros 684.598 euros.

Esta actuación da continuidad a la primera fase del Parque Eólico Botija, que supuso una inversión de 2,5 millones ejecutada con dinero propio y ayudas europeas. Y es el primero en Canarias íntegramente municipal.

Gáldar pretende de esta forma avanzar hacia una mayor autonomía energética.

Cada molino tiene una altura de 89 metros, a la punta de la pala, con 24 metros de longitud de pala, 48 metros de diámetro de rotor y 65 metros de altura de torre.

El Ayuntamiento, según ha señalado en algunas ocasiones, aporta cada año más de un millón de euros a las arcas municipales en beneficios.

En el mismo lugar en el que se levantan los molinos de viento existía un antiguo vertedero de basura de la Mancomunidad del Norte que fue sellado, tras extraerse unos 70.000 metros cúbicos de residuos que permanecían desde hace más de dos décadas en este paraje natural. Los trabajos concluyeron con la restauración paisajística, replantándose especies autóctonas.

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