Sardas, 36 habitantes. La montaña rodea, el invierno aísla y la naturaleza reclama su espacio. En ese entorno, Toño Rodríguez transformó un catering escolar en una obsesión: la Estrella Michelín. No es un sueño romántico, es resistencia. La presión de la alta cocina desgasta al equipo y pone al límite a sus familias. Un camino de arraigo y oficio para demostrar que la vanguardia puede nacer, y sobrevivir, en el rincón más apartado, incluso cuando la exigencia del éxito amenaza con romper el equilibrio de todo lo demás.
Parece el argumento de una película casi de Hollywood o de una historia de superación. Lo primero, casi; lo segundo rotundamente sí. El documental ‘La sombra del nogal’, de Manuel García Gil, ahonda en la historia de una obsesión, la de un chef que ha llevado a un pequeño lugar familiar del Pirineo a la cumbre de la cocina en España. Una producción que ya se pudo ver en el pasado Festival de Málaga y que llega a las salas de cine este miércoles 26 de agosto.
Cuidada producción
En la cuidada producción en la que justo es hacer una mención especial a la fotografía, la cámara acompaña a Toño Rodríguez en su desvelo mientras intercala el día a día de La era de los nogales con las incertidumbres y las situaciones personales de los que allí trabajan, con el chef, como no podía ser de otra manera, en el centro de toda la actividad.
El espectador (aunque ya conoce el resultado final, no es ningún ‘spoile’r a estas alturas) recorre junto al propio Toño Rodríguez su camino hacia la cima de la gastronomía española en una trayectoria que apela directamente al corazón cuando va conociendo la historia que hay detrás del proyecto. No hay que olvidar que todo empezó como un cátering escolar (del que por cierto aún quedan reminiscencias en alguno de sus menús actuales) y, poco a poco, el sueño de La era de los nogales le dio a Huesca un nuevo lugar en las estrellas Michelín.

Toño Rodríguez junto a Manuel García Gil, el director de ‘La Sombra del Nogal’, durante el rodaje del documental.. / Toni Galán
Y es que ‘La sombra del nogal’ retrata la identidad de un restaurante (bonita la imagen de los trabajadores yendo a recoger algunos de los productos de la propia naturaleza ataviados con el tradicional gorro blanco), pilar de la gastronomía de Huesca y modelo de la alta cocina rural. Su historia ayuda a comprender el fenómeno de una provincia que ostenta la mayor densidad de estrellas Michelín por habitante en España -reflejo paradójico de su propia despoblación – y que acogerá la próxima Gala Michelín impulsada por este gran impacto. «La película sintetiza la búsqueda de la excelencia con el valor del territorio, la artesanía y la memoria de la montaña», aseguran sus responsables.
Apuesta por lo desconocido
«Era una apuesta completamente a ciegas. Yo solo esperaba que ese eco retumbara en algún lado. Aposté por él porque su historia conectaba con la mía de algún modo. El objetivo era conseguir la ‘estrella’, pero, si no llegaba, lo importante seguía siendo inmortalizar su lucha», contó el director Manuel García Gil, de Sabiñánigo en una entrevista en este diario en la que también señalaba que «el ritmo de la montaña» había marcado el devenir de todo el proyecto que comenzó en 2023.
Y, de hecho, cuando uno está viendo el documental transita al mismo ritmo que le marca la lucha que refleja y uno de los puntos fuertes de esta producción es que embriaga al espectador. Este, como si fuera un menú, va entrando en la historia desde los entrantes hasta el postre final en un bonito camino gastronómico cinematográfico que está llamado a quedarse con un lugar en la Historia.