El miércoles 5 de agosto, a las 08:34 hora peninsular, un fragmento de lo que alguna vez fue un cohete de SpaceX impactó contra la superficie lunar provocando un nuevo cráter en el satélite y el desconcierto terrícola. Fue el recordatorio de una problemática de la que, por su propia naturaleza, es quizás relativamente fácil de olvidar: el espacio se está llenando de basura espacial.
“Podríamos llegar a ser la primera civilización con la ‘ilusión’ de colonizar otros planetas, de saber ir al espacio y, sin embargo, quedarse atrapada en su propio planeta por haber creado una ‘corteza’ de basura a su alrededor”, advierte el experto en tráfico espacial del grupo tecnológico GMV, Alberto Águeda.