Raphinha ha arrancado la Liga decidido a asumir galones en ataque. Ante la falta de un delantero centro específico, el brasileño ha vuelto a ocupar la punta del ataque y su respuesta no ha podido ser más contundente: dos goles y una asistencia para liderar al Barça.

El primero llegó en el minuto 14. Raphinha provocó el penalti tras una acción en la que Chus, dorsal 23 del Elche, llegó tarde y acabó derribándole dentro del área. El propio brasileño pidió el balón y, como ya había sucedido en el Trofeo Joan Gamper, asumió la responsabilidad desde los once metros. No falló.

Penalti provocado y penalti transformado. Yo me lo guiso, yo me lo como. Raphinha volvió a abrir la cuenta goleadora del Barça, como ya había hecho también la pasada temporada.

Pero su influencia no terminó ahí. Justo antes del descanso, el brasileño volvió a aparecer para asistir a Adeyemi, autor del segundo gol azulgrana. Raphinha estaba en todas partes: generando peligro, atacando espacios y aportando también en el último pase.

Y en el minuto 67 llegó su segundo tanto de la noche. Gordon encontró a Raphinha con un buen pase y el brasileño volvió a definir para colocar el tercer gol del Barça, completando una actuación sobresaliente.

Dos goles y una asistencia que refuerzan una realidad evidente: a falta de delantero centro, Raphinha tiene la solución. El brasileño se ha adaptado a una posición que no es la suya natural y está respondiendo con cifras de auténtico ‘9’.

Raphninha, así fue el penalti

Raphninha, así fue el penalti / tv

También dejó una imagen curiosa en la celebración de su primer tanto. Raphinha festejó el gol con el gesto de Spider-Man, una acción que podía dar pie a interpretaciones por su similitud con la celebración de Julián Álvarez, apodado ‘La Araña’. Sin embargo, la explicación era mucho más familiar.

Momento del penalti a Raphinha

Momento del penalti a Raphinha / tv

La mujer de Raphinha aclaró que el gesto había sido una petición de su hijo Gael, que horas antes le había pedido que celebrara así si marcaba. No es la primera vez que el pequeño participa en las celebraciones de su padre: el anterior gesto de arrodillarse y simular el lanzamiento de una flecha también estaba dedicado a él.