Microbiota intestinal. En los últimos tiempos se ha concienciado mucho sobre la importancia de mantenerla en buen estado para la salud digestiva. Sin embargo, la microbiota vaginal sigue siendo muy desconocida, a pesar de desempeñar un papel fundamental en la salud íntima femenina. … La microbiota vaginal está dominada habitualmente por bacterias del género Lactobacillus, que ayudan a mantener un pH ácido y dificultan el crecimiento de microorganismos potencialmente problemáticos. Mantenerla en equilibrio es muy importante, ya que determinadas alteraciones pueden favorecer la aparición de infecciones y otras molestias.
Para logar que esté en niveles adecuados, Jorge Ángel, médico especialista en Medicina Integrativa y director médico de Equisalud, explica a ABC los errores más frecuentes que se cometen en verano y que pueden alterarla:
– Permanecer demasiado tiempo con el bañador mojado. El calor y la humedad de manera sostenida, además de provocar irritación en la zona genital, puede crear un entorno propicio para la proliferación de microorganismos.
– Mantener la zona genital en contacto con arena húmeda. El problema no viene tanto por la arena en sí, sino por la fricción que puede provocar, con el consiguiente riesgo de irritación en la zona vulvar.
– Pasar muchas horas con ropa deportiva sudada. Cuando se hace deporte, especialmente con prendas ajustadas, aumenta la temperatura de la zona genital. Este calor, unido al sudor y la falta de ventilación, puede favorecer desequilibrios en la zona íntima y abrir la puerta a infecciones.
– Utilizar ropa interior demasiado ajustada y poco transpirable. Estas prendas favorecen el calor y la humedad, con el consiguiente aumento de riesgo de alteraciones en las mucosas.
– Abusar de productos de higiene íntima, con especial riesgo si contienen perfume. El calor puede derivar en un aumento de la higiene, un gesto que puede convertirse en un factor de riesgo, especialmente si se usan geles u otros productos perfumados. Pueden resultar irritantes y alterar el equilibrio natural de la microbiota vaginal.
– Realizar duchas vaginales frecuentes para limpiar o refrescar la zona. La vagina tiene sus mecanismos naturales de limpieza, no es necesario forzar la higiene. Las duchas vaginales frecuentes pueden alterar el equilibrio natural de las mucosas, y favorecer la vaginosis bacteriana.
– Utilizar salvaslips para contrarrestar la sensación de sudor y humedad. Pueden provocar irritación y, en algunas mujeres, empeorar la situación.
– Descuidar la alimentación y la hidratación. La alimentación y, especialmente en verano, la correcta hidratación son fundamentales para un buen estado de salud general. Descuidar estos aspectos puede convertirse en un elemento más que contribuye al desequilibrio de la microbiota vaginal.
Pautas y cuidados
Por este motivo propone una serie de sencillas pautas y cuidados que pasan por cambiar el bañador mojado cuando sea posible y la ropa (también la interior) después de hacer deporte, usar ropa interior transpirable, evitar jabones agresivos y duchas vaginales, mantener una buena hidratación y tener en cuenta que los antibióticos alteran tanto la microbiota intestinal como la vaginal por lo que es recomendable tomar probióticos.
Explica que los consejos aportados se deben poner en práctica en función de la etapa vital de la mujer. Por ejemplo, es muy importante el uso de productos de higiene suave en las niñas, que las adolescentes no abusen de los salvaslips y los productos de higiene perfumados, que las mujeres adultas vigilen el cambio de ropa después de hacer deporte, y que las que estén en menopausia eviten productos que provoquen sequedad y picor, etc.
Para saber si se están produciendo alteraciones en la microbiota vaginal, e incluso una infección, se debe estar atentas a determinados síntoma, como son el picor en la zona vaginal, molestias al orinar, mal olor o un flujo diferente del habitual. Ante estas señales, conviene no esperar y consultar con un profesional sanitario. «En caso de infección y precisar antibiótico, es muy importante tomar en paralelo un probiótico de la familia Lactobacillus. Ante estas señales, conviene consultar con un profesional sanitario para identificar la causa, ya que estos síntomas pueden deberse a distintas situaciones -como vaginosis bacteriana, candidiasis, infección urinaria, una ITS o una irritación- que requieren abordajes diferentes. No es recomendable automedicarse ni utilizar antibióticos por cuenta propia: solo deben emplearse cuando están indicados y pautados por un profesional. es importante saber que los probióticos no sustituyen al tratamiento, pero sí pueden complementarlo», concluye.
