El fervor bursátil por la tecnología parece inquebrantable, a pesar de sus constantes vaivenes, y más aún cuando en la ecuación entra China. Las firmas del país asiático ligadas al nuevo tótem del mercado global presentan un halo de misterio que embelesa a los inversores, como ya demostró la irrupción de DeepSeek o la estela que han seguido startups como Moonshot AI con su chatbot Kimi K3. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión en el parqué ha sido el debut en bolsa de CXMT y Unitree Robotics. Dos empresas de distinta índole -la primera dedicada a las memorias DRAM y la segunda a los robots humanoides- que han vuelto a situar a la plaza china en el centro de la vorágine bursátil. Un hito que reabre el debate de si China ofrece ventajas competitivas, especialmente por sus bajos costes, frente a unos gigantes de Wall Street que continúan disparando su gasto de capital para financiar la hegemonía de la inteligencia artificial.

En menos de un mes, las dos empresas, ignotas en cierta manera hasta el momento, han protagonizado estrenos con revalorizaciones diarias pocas veces registradas en el mercado de renta variable. CXMT llegó a repuntar un 465% en su primer día como cotizada, un rally que se extiende desde el pasado 27 de julio hasta superar el 550%. Un incremento prácticamente idéntico al de Unitree Robotics: su alza tras dar el toque de campana este miércoles rozó el 460%. El comportamiento de ambas refleja el entusiasmo inversor, y más concretamente el del minorista, por el hardware de la inteligencia artificial y por la robótica, además del FOMO (fear of missing out) a quedarse fuera de valores que desatan un auténtico furor. Pero, ¿justifican estas dos corporaciones chinas con sus fundamentales sus valoraciones en bolsa?

CXMT

La industria en la que opera CXMT es uno de los cuellos de botella de la infraestructura de los semiconductores: la memoria DRAM, un elemento imprescindible para el correcto funcionamiento de los chips de IA, además de para teléfonos inteligentes, servidores y centros de datos. Hasta el momento, este mercado estaba dominado por el oligopolio que forman SK Hynix, Micron y Samsung, tres gigantes con elevados ingresos y beneficios. En consonancia, las ganancias y ventas de la tecnológica china tienen cierta correlación con las de sus homólogos, aunque con unas cifras un escalón por debajo.

Teniendo en cuenta las previsiones del consenso de analistas que recoge FactSet, las ventas estimadas de CXMT para 2026 son de 46.000 millones de dólares, cuantía que se elevará hasta los 73.800 millones de dólares en el siguiente ejercicio. Unos ingresos que se traducirán en alrededor de 23.500 millones de dólares de beneficio neto para este año y 38.500 millones para 2027. En comparación con Samsung, SK Hynix o Micron, sus cuentas se sitúan un peldaño por detrás: las ganancias proyectadas por el mercado para estos tres competidores en el mismo periodo son de 223.000 millones de dólares, 177.000 millones de dólares y 83.000 millones de dólares, respectivamente.

Aun así, los seis expertos que ya siguen la acción -que a pesar de parecer un número reducido, es una cobertura considerable teniendo en cuenta que lleva menos de un mes en el parqué- auguran una subida vertical de cara a los próximos 12 meses de más del 31%. Entre todos ellos, la recomendación media para el valor es mantener. En lo que respecta al PER -indicador que mide cuántas veces el beneficio está recogido en el precio de la acción y que se utiliza para evaluar si un título está caro o barato-, el múltiplo se situaría en 25,7 veces para 2026, con una rebaja del 38% de cara a 2027 (hasta las 15,9 veces).

UBS, que aconseja adquirir títulos de CXMT, explica que la tecnológica es la principal beneficiaria del superciclo mundial de memorias. «Estimamos una previsión de crecimiento de beneficios del 75% anual y márgenes ebitda del 75-85% entre 2026 y 2028, impulsados por el alza de precios global, la expansión de volumen hacia la autosuficiencia nacional y un mayor apalancamiento operativo», concluye la entidad.

Unitree Robotics

Por su parte, el consenso es más conservador con Unitree Robotics al proyectar unos ingresos de cara a su año fiscal actual de 437 millones de dólares y de 731 millones para el siguiente. En materia de beneficio neto, la cifra se sitúa en 98 millones de dólares para 2026 y en 172 millones para 2027. La comparación con alguna firma rival que también se dedique a la fabricación de robots autónomos resulta compleja, debido a que UBTech es la única comparable que cotiza en bolsa y la previsión es que registre pérdidas de 36 millones de dólares en este ejercicio.

En cuanto a la recomendación de compra, por el momento carece de ella debido a que solo un analista realiza cobertura del título, al igual que de potencial. En paralelo, su PER es exigente, sobre todo si se compara con el múltiplo sobre beneficios del Nasdaq 100, que ronda las 37 veces. Los analistas establecen para este 2026 un ratio de 439,4 veces, cayendo hasta las 234,7 veces para 2027.

Ahora, la prueba más importante para Unitree Robotics es si los humanoides pueden ir más allá de las demostraciones y los proyectos piloto para realizar un trabajo económicamente útil a escala. UBS señala que el sector de los robots humanoides en China está pasando del entusiasmo guiado por exhibiciones a un verdadero ciclo inversor, aunque 2026 sigue siendo principalmente un año de validación, generación de datos y formación de la cadena de suministro.

Por otra parte, el analista de renta variable de Morningstar, Kangyuxiao Li, explica que Estados Unidos representó hasta el 18% de los ingresos de la empresa en 2025, lo que convierte a EEUU en un mercado significativo para el fabricante de robots. De este modo, eventuales nuevas restricciones al otro lado del Atlántico podrían poner en jaque a la firma. Para los inversores, el verdadero desafío competitivo es si los fabricantes de robots pueden ofrecer un rendimiento fiable y retornos atractivos en despliegues industriales y comerciales a gran escala: transformar máquinas que deslumbran en el escenario en herramientas capaces de ganarse el sustento en la planta de producción.

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