El virus del Nilo Occidental ya es endémico en España. Su presencia se está viendo favorecida por las condiciones ambientales: el cambio climático trae inviernos más templados que hacen que los mosquitos sobrevivan más tiempo y proliferen. A eso se suman las lluvias de la primavera y ahora, en verano, el calor. La única muerte de este año a causa del virus se ha dado en Sevilla.

El Ministerio de Sanidad mantiene el seguimiento de la temporada y su última actualización disponible incorpora datos hasta el 20 de agosto. En ese balance se contabilizan 56 casos humanos confirmados en España, 49 en Andalucía y 7 en Extremadura. El virus acaba de ser detectado por primera vez en Canarias, pero en animales.

Andalucía, sobre todo Sevilla

Andalucía ha elevado a 49 el número de casos, después de que la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias haya confirmado otros dos contagios leves en la provincia de Sevilla. Los nuevos positivos han sido detectados en San Juan de Aznalfarache y Villamanrique de la Condesa. Del conjunto de positivos confirmados, 34 han presentado una enfermedad leve y 15 han desarrollado patología neuroinvasiva.

En esta comunidad ha tenido lugar la primera, y hasta ahora única, muerte de este año a consecuencia de este virus. Se trata de un hombre de 82 años que falleció en Dos Hermanas. El balance acumula 17 personas hospitalizadas desde el inicio del brote, de las cuales cinco permanecen ingresadas en los centros sanitarios.

La provincia de Sevilla es el mayor foco del virus, con 48 casos en total. La localidad de Villamanrique es el principal foco con 11 casos. Huelva registra el otro contagio hasta el total de 49 en todas Andalucía.

Los municipios andaluces declarados en área de alerta son 28, la mayoría de Sevilla. Hay otros tres en Málaga (Mijas, Fuengirola y parte de la propia capital) y uno en Cádiz, porque la Junta ha incorporado a Jerez de la Frontera. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) confirmó el episodio el 18 de agosto en la comarca ganadera de la Campiña de Jerez.

El virus del Nilo es un patógeno de la lista de enfermedades propias del verano en Andalucía desde hace seis años. En 2010, se registró un caso puntual y otro en 2016, pero fue en 2020 cuando adquirió rasgos epidémicos, con 70 casos.

Desde 2020, el virus ha causado 23 muertos, con un pico en 2024 cuando se contabilizaron 11 muertes y 118 contagios. En 2025 bajaran los casos a solo cinco contagios y no hubo fallecidos.

Extremadura, siete casos

En Extremadura, se han confirmado tres nuevos casos de fiebre del Nilo Occidental. Se trata de dos mujeres de 68 y 43 años, ambas de la localidad de Don Benito. La mayor de ellas se encuentra ingresada en el hospital. Hay un tercer caso: un varón de 58 años de Santa Amalia, según informa el Servicio Extremeño de Salud (SES).

En total, en 2026 se han registrado siete casos de fiebre del Nilo Occidental en Extremadura. Uno de ellos permanece ingresado en el Hospital de Mérida y otro en el de Don Benito. En 2025 se notificaron 39 casos y hubo 5 fallecidos.

En Canarias, por primera vez

El virus de la fiebre del Nilo se ha detectado por primera vez en Canarias. El Gobierno de las Islas confirmó este jueves tres positivos en équidos alojados en una misma instalación del sur de Gran Canaria. La Red de Alerta Sanitaria Veterinaria (RASVE) del Ministerio de Agricultura sitúa el foco en San Bartolomé de Tirajana, con fecha de confirmación del 18 de agosto.

La detección en caballos funciona como una señal de alerta precoz que permite intensificar la vigilancia antes de que aparezcan posibles infecciones de este virus en humanos. Por ahora, según el Gobierno canario, no se ha diagnosticado ningún caso humano de fiebre del Nilo Occidental en Canarias

2025, un buen año tras el pico de casos de 2024

En 2025, el virus del Nilo Occidental dejó en España 45 casos humanos y casi la mitad de ellos presentaban enfermedad neuroinvasiva. La letalidad entre los pacientes sintomáticos fue del 13%, murieron 5 personas, según el informe final de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica.

Del los 45 casos, 39 fueron en Extremadura (especialmente Badajoz), 5 en Andalucía y 1 en la Comunidad Valenciana. Del total, 38 casos fueron sintomáticos y 23 de ellos necesitaron hospitalización. Hubo 5 muertos y todos en Extremadura (4 hombres y 1 mujer, con entre 73-91 años).

A estas alturas del pasado año (finales de agosto) la situación era buena, con sólo 18 casos y dos muertes, según la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC). Pero la situación empeoró en septiembre, que acumuló el 46,7% de casos, de manera que al cabo del año se alcanzó ese casi medio centenar.

Aún así, eran buenos datos si se comparaba con 2024, cuando se dio el pico de casos con 159 y 20 fallecidos. Según datos de Vigilancia Epidemiológica, aquel año hubo 161 casos (dos importados): 119 se dieron en Andalucía, 39 en Extremadura y 1 en Castilla La Mancha. De ese total, 145 fueron casos confirmados y 14 probables. De las 20 personas que murieron infectadas, 19 eran casos confirmados y 1 probable.

Italia y Grecia, mucho peor

Mientras en España el año 2025 fue relativamente bueno (salvo el mes de septiembre), Europa enfrentó una de las temporadas más intensas de virus del Nilo Occidental, con cifras que superaron la media de la última década, siendo Italia el epicentro del brote. Este año, la situación vuelve a ser mala en ese país y en Grecia, las naciones con mayor actividad del virus.

En el caso griego, el país registra en lo que va de año 157 casos de infección por el virus del Nilo, 13 de ellos mortales, según los últimos datos difundidos por la Organización Nacional de Salud Pública (EODY). De los contagiados, 42 pacientes permanecen hospitalizados y 23 de ellos están en cuidados intensivos.

La mayoría de los contagios se han detectado en la región de Atenas, según las autoridades sanitarias griegas. Las últimas cifras de contagios se han multiplicado casi por cuatro respecto a las difundidas a finales de julio, cuando se habían contabilizado 42 casos.

El aumento de casos en Grecia se produce en un contexto de creciente circulación del virus también en Italia. El país transalpino ha registrado en lo que va de año 312 casos confirmados y 13 fallecimientos por esta infección, según informó este jueves el Instituto Nacional de Sanidad (ISS).

Durante el mismo periodo, en 2025 se notificaron en Italia 351 casos, con 22 fallecimientos, lo que supuso una tasa de letalidad del 13,9 %, superior que la de este año que se ha reducido al 7,7 %. Sin embargo el virus se ha extendido por más territorios y el número de provincias con circulación confirmada del virus ha aumentado a 60, distribuidas en 16 regiones: Piamonte, Lombardía, Véneto, Friuli-Venecia Julia, Liguria, Emilia-Romaña, Toscana, Umbría, Lacio, Abruzos, Molise, Campania, Apulia, Calabria, Sicilia y Cerdeña.

Una enfermedad emergente

La Organización Mundial de Sanidad Animal considera la Fiebre del Nilo Occidental una enfermedad emergente y de importancia zoonósica, ampliamente distribuida en diferentes regiones de África, Europa, Asia y América. No se transmite directamente a las personas de los animales (aves, caballos y otros), sino por la picadura de mosquitos infectados del género Culex.

En España, el primer caso humano se detectó en 2007. Hoy, casi veinte años después, la enfermedad presenta una situación endémica, favorecida por condiciones ambientales que facilitan la circulación del virus a través de su vector.

El principal es el género Culex, especialmente Culex pipiens, el mosquito común; aunque también, en algunas zonas del sur peninsular, el Culex perexiguus. Aunque el virus del Nilo se transmite principalmente mediante la picadura de esos mosquitos, las aves son el principal reservorio y permiten mantener el ciclo de transmisión entre aves y mosquitos.

No hay vacuna

Los seres humanos y los caballos, en cambio, son considerados hospedadores finales o accidentales. Esto significa que un caballo infectado no contagia directamente a una persona, ni una persona infectada transmite normalmente la enfermedad a otra mediante el contacto cotidiano.

El 80% de los casos de fiebre del Nilo son asintomáticos, menos del 1% enferma gravemente con afectación neurológica (meningitis, encefalitis o parálisis flácida) y, de ellos, un 10% puede fallecer.

No existe un tratamiento antiviral específico para prevenir la infección por el virus del Nilo en humanos. Tampoco hay vacuna. De manera que la principal herramienta para luchar contra esta enfermedad es reducir el contacto con los mosquitos.