Hay caprichos a los que es difícil resistirse, sobre todo, si el paladar es goloso. El helado es uno de esos productos que no entiende de edad y que en tiempos de calor extremo apetece más que nunca. Este postre refrescante es uno de los placeres que muchos se niegan a eliminar de su cesta de la compra. Así lo confirma el Ministerio de Agricultura, pesca y Alimentación.
Según el departamento que dirige Luis Planas, los hogares españoles compraron 151,97 millones de litros de helado entre junio de 2025 y mayo de 2026, es decir, un 11,7 % más que en el periodo anterior. El incremento del consumo elevó el valor del mercado nacional hasta los 762,68 millones de euros, un 16,3 % más que un año antes, mientras el precio medio subió un 4,1 %, hasta los 5,02 euros por litro. Cada residente en España consumió una media de 3,23 litros de helado y destinó 16,2 euros a su compra, un gasto per cápita un 15,7 % superior al del ejercicio anterior.

El pistacho, uno de los sabores estrella de la temporada. / Francisco Calabuig
Ese contraste entre el 16,3 % de crecimiento en valor y el 4,1 % en precios confirma que el grueso del aumento responde a un mayor volumen adquirido por los hogares, y no solo al encarecimiento del producto.
El supermercado se consolida como el canal de compra dominante, con el 87,6 % del volumen total adquirido por los hogares, frente al 8,2 % del hipermercado, según el ministerio. Es también el canal más económico, con un precio medio de 4,77 euros por litro, muy por debajo de los 7,72 euros que cuesta de media en la tienda tradicional.

Un suculento helado de un establecimiento de València. / Francisco Calabuig
El consumo mantiene, además, una marcada estacionalidad. Así, el 81,6 % del volumen se concentra entre abril y septiembre. Julio es el mes de mayor demanda, con el 20 % del total, seguido de junio (17,8 %) y agosto (17,1 %). El consumo per cápita mensual pasa de apenas 0,06-0,09 litros en invierno a 0,65 litros en julio.
Pistacho y menos azúcar
Ese apetito por el helado también se nota en los lineales valencianos. Desde la cooperativa Consum explican a Levante-EMV que han registrado un crecimiento del 9,2 % en unidades vendidas de helados entre febrero y julio respecto al mismo periodo del año anterior, un ritmo que ilustra el caso valenciano dentro de la tendencia nacional y que la compañía atribuye a varios sabores y formatos en auge.
El pistacho se consolida como uno de los favoritos, presente ya en bombones, conos y tarrinas. Tanto que Consum ha lanzado además una novedad de marca propia inspirada en la moda del chocolate ‘estilo Dubái’.

Los helados siguen al alza en verano. / Francisco Calabuig
También, dicen desde la cooperativa, crece la demanda de sorbetes de fruta, en especial los inspirados en sabores como el açaí, en busca de opciones refrescantes y más saludables. Dentro de las tendencias de bienestar, los productos sin azúcar siguen siendo la principal demanda, por delante de los formulados sin gluten, sin lactosa o enriquecidos con proteínas.
El auge del snacking impulsa asimismo los formatos pequeños. «Los consumidores buscan darse un capricho de forma puntual y controlada, lo que favorece formatos como los mini bombones, mochis y helados ‘de bocado’. Esta tendencia responde a una demanda creciente de porciones más pequeñas que permitan disfrutar de momentos de indulgencia de una manera más equilibrada», cuentan desde Consum.
El surtido de la cooperativa valenciana incluye ya bloques, tartas heladas, bombones, mini bombones, conos, tarrinas, sándwiches, postres helados, granizados y polos, entre otros formatos.
El consumo fuera de casa
Además de las compras para casa, el consumo de helados fuera del hogar mantiene una evolución positiva a nivel nacional: 31,24 millones de litros, un 5,2 % más que el año anterior, con un consumo medio de 0,87 litros por persona, un 4 % más. Cada español consume helado fuera de casa unas siete veces al año, sobre todo en el segundo y el tercer trimestre.
El 61,3 % de ese consumo se realiza en el propio establecimiento y el 18,6 % en la calle. La merienda (31,8 %) y la comida (30,5 %) son los momentos preferidos, por delante de la cena (15,9 %) y el consumo posterior a esta (10,1 %). Casi un tercio de las ocasiones (32,3 %) responde a compras por impulso o para satisfacer el apetito en ese momento, el 29,1 % se vincula a celebraciones o encuentros sociales y el 22,6 % restante busca sobre todo placer o un momento de relajación. El componente social es evidente: en una de cada dos ocasiones el helado se toma en familia, mientras que el 20,9 % de las veces se comparte con amigos y el 17,9 % con la pareja. Territorialmente, este consumo extradoméstico presenta mayor intensidad en el área metropolitana de Barcelona, Andalucía y la Comunitat Valenciana.

Dos personas comen helado por el centro de València, este verano. / Germán Caballero
Por perfil de comprador, el gasto en helados es más intenso en hogares de tres o más miembros y con niños, así como en los encabezados por responsables de compra mayores de 50 años, un patrón que se repite en las parejas con hijos de edad media o mayores y en las parejas adultas sin hijos.
El buen dato confirma que el gasto medio por persona crece a mayor ritmo que el volumen consumido, señal de que junto al mayor apetito por el helado, el encarecimiento del producto también empuja la factura de los hogares.
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