La creación de OCON-Sur fue la respuesta a la impunidad del narco y a su apoyo social. El ministro Juan Ignacio Zoido y la presidenta andaluza Susana Díaz vieron con estupor como un muchedumbre entraba a un hospital en La Línea para liberar a … uno de los traficantes más importantes del Campo de Gibraltar. Aquello fue una demostración de fuerza. Nadie pudo impedir que se lo llevaran a las bravas. La reacción fue un pacto del que surgió el Plan Carteia y en el seno de éste se articuló un brazo operativo contra el narco, que fue OCON-Sur.

Un grupo de 150 agentes de la Guardia Civil especializados en combatir a las organizaciones, así como en cargarse su arraigo social. Era tan importante encarcelarlos, como acabar con el romanticismo que hacía que los niños dibujaran en el colegio un futuro en el que eran pilotos de narcolanchas o descargaban hachís en La Atunara, pero aquel ataque coordinado acabó de forma abrupta y el narco rebrotó con más fuerza.

Entre 2018 y 2022, OCON-Sur asfixió a las organizaciones criminales. Sus datos los avalan. Cuando el Ministerio de Interior dio luz verde al cierre llevaban más de 10.000 detenidos y 1.400 toneladas de droga, en su gran mayoría hachís. La versión oficial habla de los sobrecostes que suponían las comisiones de servicio de los agentes que estaban destinados en este operativo.

OCON-Sur se conformaba de varias pata representadas en su escudo: la balanza de Policía Judicial, el machete del Grupo de Acción Rápido, el águila de Información y el grifo de Asuntos Internos. Era una respuesta coordinada que fue cerrada, según las versión oficial por los sobre costes que suponía mantener este operativo con 150 agentes desplazados y siempre en estado alerta.

En los 48 meses de comisión con 150 guardias desplazados, los agentes cobraron unos 2.000 euros al mes. Por lo que interior gastó unos 14,4 millones. Eso para un organismo que solo en dinero en metálico incautó más 58 millones de euros, a lo que hay que sumar, según datos oficiales, siete millones más en cuentas corrientes y unos 250 millones en bienes de diferente índole.

La cuestión económica fue una excusa ante los rumores, que acabaron en una investigación en la Audiencia Nacional. Nunca se ha aclarado las razones. Las fechas de cierre coinciden con el inicio de una investigación, que la Fiscalía Antidroga convierte en denuncia por corrupción de la cúpula de OCON-Sur. Entre los delitos denunciados, en base a unos seguimientos de la Udyco y Asuntos Internos, está organización criminal o tráfico de drogas. Todo quedó archivado. Los atestados presentados en su contra era de dudosa procedencia. Pero aquello dio pie a rumores que podían manchar la imagen de la Guardia Civil y se cerró antes de que estallara.

Precio a sus cabezas

En medio otro caso por revelación de secretos contra los jefes operativos, que salió de unas escuchas en la causa archivada por narcotráfico. Ante todo también una batalla de los jefes de OCON-Sur para limpiar su nombre contra aquellos que los llevaron ante la Audiencia Nacional. Una querella llena de periciales para trata de demostrar ante el juez que se les persiguió sin pruebas. A los mismos a los que los narcos pusieron un precios de 400.000 euros a su cabeza y condenados a vivir con escolta por esas amenazas.

Ante esto, siempre se ha respondido con evasivas y lo más contundente dicho es que «nunca» se desarticuló el operativo, sino que se reestructuró para que los agentes pasaran a las comandancias con destino fijo y sin cobrar comisiones de servicio. Nunca ocurrió. Los Equipos de Antidroga nunca vieron llegar los refuerzos. Los propios agentes prefirieron quedarse en sus puestos anteriores a OCON-Sur.

Cuatro años después los narcos controlan la costa desde Almería a Huelva, el hachís se ha sustituido por cocaína, sobre todo en el Atlántico, y disparan con armas de guerra en los barrios andaluces.