Nuria Roca está disfrutando de los últimos coletazos del verano desde su casa de Candeleda, en la Sierra de Gredos. La presentadora de televisión se compró, hace unos años, junto a su marido, una bonita vivienda en esta zona de Ávila que ya les encandiló hace un tiempo. Además, juntos, han diseñado una bonita vivienda que cuenta con todas las comodidades de una segunda residencia, pero sin perder ese toque cottage, desenfadado y con estilo. Es más, ha sido la propia Nuria quien ha enseñado cómo ha quedado la vivienda, en un reportaje en la revista ¡Hola!, y, también, a través de las redes sociales.
Una de las zonas que más ha llamado la atención a sus seguidores ha sido el baño, en suite y el que se encuentra dentro de la habitación principal de la casa. En una imagen que ella misma ha compartido, en su perfil de Instagram, podemos observar que el baño está abierto a la habitación, que cuenta con un gran ventanal —se suelo a techo— y que, además, tiene una bañera a ras del suelo que está rodeada de velas. El color que predomina, al igual que en el resto de la casa, son lo tonos naranjas, rojos y marrones.
La casa de Nuria Roca en la Sierra de Gredos con un baño de ensueño
Además, para dividir los espacios, cuenta con un pequeño marco de puerta y una silla, de estilo moderno, que es perfecta para dejar la ropa. La casa de Nuria Roca y Juan del Val en Candeleda —un municipio de la provincia de Ávila, situado en la comarca del Valle del Tiétar— es su gran refugio familiar de fin de semana y vacaciones, alejado del bullicio de Madrid. Ubicada en la cara sur de la Sierra de Gredos, esta vivienda destaca por ser un proyecto muy personal que refleja el gusto por la arquitectura, la luz natural y el diseño de la presentadora. Se encuentra integrada en plena naturaleza, rodeada de abundante vegetación, olivares y con vistas directas a la montaña. El microclima suave del Valle del Tiétar permite disfrutar de la zona exterior durante gran parte del año.
Se trata de una construcción exenta —tipo chalé/finca— diseñada con un concepto de espacios abiertos —open concept— y líneas limpias. La arquitectura combina elementos de la tradición constructiva local con toques modernos. Uno de sus rasgos más característicos son las enormes cristaleras que van desde el suelo hasta el techo. Estos ventanales no solo inundan la casa de luz, sino que integran el paisaje exterior de la sierra directamente en el salón y las zonas comunes. Al igual que en su residencia habitual de Madrid, la decoración lleva el sello personal de Nuria Roca, caracterizado por una paleta de colores vibrantes en textiles y mobiliario, cuadros de arte contemporáneo, estanterías repletas de libros y una mezcla de piezas vintage con diseño moderno.
Una bañera a ras del suelo, grandes ventanales y todo rodeado de velas
Cuenta con un amplio jardín verde, una zona de porche de madera preparada para comidas al aire libre y una piscina exterior que aprovechan al máximo en los meses de verano junto a sus tres hijos y sus mascotas. El dormitorio principal de la casa de Nuria Roca en Candeleda sigue exactamente la misma filosofía del resto de la vivienda; ser un espacio de relax absoluto, inundado de luz natural y con una estrecha conexión con el paisaje exterior. El elemento estrella es su enorme ventanal o gran puerta corredera de cristal que da directamente al jardín o a una terraza privada. Esto permite levantarse con vistas a la naturaleza y disfrutar de la luz del sol abulense desde primera hora de la mañana.
A diferencia de las zonas comunes —donde suele arriesgar con tonos muy vivos y contrastes potentes—, para el dormitorio han apostado por una base mucho más neutra, tranquila y acogedora. Predominan los tonos blancos, crema, tierras y arenas, aportando serenidad. Los materiales naturales son los verdaderos protagonistas. Utiliza sábanas y fundas nórdicas de lino, cabeceros tapizados o de maderas claras, y mantas de algodón o lana que aportan textura y esa sensación de «refugio de campo» reconfortante. Fiel al estilo de la pareja, la estancia no es minimalista en exceso. Incorpora pequeños detalles con color a través de cojines, láminas de arte contemporáneo, puntos de luz con lámparas de diseño cálido y, por supuesto, mesillas de noche con espacio para apilar libros.
Como decíamos, todas las casas están enfocadas a una preciosa zona exterior, un jardín que está rodeado de naturaleza. La zona exterior de la casa de Candeleda está ideada como una extensión del salón hacia la naturaleza, aprovechando el privilegiado microclima del Valle del Tiétar y las vistas a la cara sur de la Sierra de Gredos. El porche es la estancia más vivida de la casa fuera de los meses de invierno. Cuenta con un porche techado con vigas de madera que alberga una gran mesa para reuniones familiares y cenas con amigos, decorada con textiles en tonos vivos, farolillos y guirnaldas de luz para las noches.
Dispone de una piscina rectangular rodeada de césped natural y vegetación autóctona. Se encuentra dispuesta de forma que, mientras te bañas o estás en la zona de solárium, mantienes vistas despejadas a las montañas de la sierra. Repartidas por el jardín hay diferentes áreas para el relax con tumbonas, sillones de fibras naturales —como mimbre o ratán— y grandes sombrillas. Es el rincón habitual que la pareja utiliza para leer al aire libre. El jardín no sigue un diseño rígido ni excesivamente artificial; combina césped cuidado con árboles locales —con olivos, robles o frutales— y plantas aromáticas que integran la parcela de forma fluida con el paisaje rústico abulense.
Todos los colores que se han usado en la casa, además, no son demasiado llamativos, para respetar la estética de toda la vivienda. La paleta cromática de la casa de Candeleda destaca por el sello personal de Nuria Roca, caracterizado por el contraste inteligente entre la arquitectura y el diseño interior. En suelos, paredes y carpinterías predominan los tonos blancos, cremas, arenas y la madera natural. Esta base neutra permite reflejar al máximo la luz que entra por los ventanales y hace que los elementos de color destaquen sin recargar visualmente la vivienda. Para romper con la monotonía rural, Nuria incorpora potentes pinceladas de color a través de los sofás, cojines, mantas y alfombras. Destacan los mostazas, amarillos, calderos, azulejos, rosas y verdes intensos.
El verde oliva, los tonos tostados y los terracotas están muy presentes tanto en las estancias como en el porche, sirviendo de nexo de unión con los árboles, el césped y las montañas que rodean la finca. Los cuadros de arte contemporáneo y las lámparas aportan toques cromáticos inesperados, jugando con contrastes atrevidos pero equilibrados que le dan un aire alegre, cosmopolita y muy acogedor.