«¿Tienes alguna exposición que hubieras querido hacer y no salió adelante?» El comisario de arte Enrique Juncosa no dudó ni un momento la respuesta: «Pues sí, Jasper Johns». «¿Pero le conoces en persona?», inquirió otra vez el entonces director de exposiciones del Guggenheim de Bilbao. Ambos conversaban mientras comían en un restaurante en pleno proceso de montaje de la muestra de Joan Miró que el mallorquín comisarió en 2023. «Estaba centrada en las décadas de los 20 y 30, su periodo más importante, eran alrededor de 80 obras y en el museo quedaron muy contentos», como recuerda Juncosa.

La nueva contestación a su interlocutor fue que sí «había tratado bastante» al prestigioso artista de 96 años, considerado el pintor estadounidense vivo más relevante en la actualidad, por lo que Daniel Vega le pidió contactar con él para una retrospectiva de sus 70 años de trayectoria. «Le escribí un mensaje desde el propio restaurante y me respondió enseguida. Se acordaba de mí y apoyaba la exposición, aunque se sentía mayor para involucrarse a fondo», cuenta el comisario.

De todos modos, «sin este respaldo hubiese sido imposible realizarla, ya que 50 de las cerca de 140 obras exhibidas son suyas, pese a que están en los museos americanos más importantes, como el MoMA, el National Gallery, el Art Institute of Chicago, el Whitney Museum y el Museo de Arte Moderno de San Francisco, entre otros», enumera. Las heredarán cuando el pintor muera, pero como las custodian ellos, la labor de coordinación de préstamos fue larga y compleja.

«El proceso duró alrededor de dos años. Son piezas valiosísimas, por lo que creo que en España solo se hubiese podido hacer la exposición en el Guggenheim y el Reina Sofía, ya que es muy cara», explica sobre una de las más importantes que ha comisariado en su carrera y que puede visitarse en el centro de arte bilbaíno hasta el 12 de octubre.

La obra de Jasper Johns 'False start' y tres cuadros con números superpuestos

La obra de Jasper Johns ‘False start’ y tres cuadros con números superpuestos / Guggenheim Bilbao

Primeros contactos

Juncosa conoció a Jasper Johns cuando era subdirector del Reina Sofía porque iba a organizar una retrospectiva junto al Pompidou y previamente realizó una pequeña muestra de su obra, por lo que le visitó en su estudio-casa. Además, tienen amigos en común.

Al final la gran exposición quedó olvidada, ya que a él le ofrecieron dirigir el Irish Museum of Modern Art y se marchó a Dublín, donde también impulsó otra muestra del artista originaria del Walker Art Center de Minneapolis. Después de estos precedentes, llegó la oportunidad de la retrospectiva y ha acertado de lleno, vista la «enorme acogida» que está teniendo.

Etapa emocional

A las famosas banderas, dianas, mapas y letras que catapultaron a Johns en los años 50, de carácter conceptual, se suman «obras que revelan una parte menos conocida y muy emocional. He tratado de presentar al artista más íntimo y melancólico», explica Juncosa con el ejemplo de la pieza que da título a la exposición, Night Driver.

«Es la primera en la que se refiere a una emoción y la pintó tras conducir por primera vez de noche por una autopista cuando se sacó el carnet. Hay otra llamada In memory of my feelings que dedica a un amigo que murió en un accidente, además de dibujos, grabados y colaboraciones con otros artistas que también nos remiten a lo íntimo», concluye quien tiene la clave del éxito en el Guggenheim de Bilbao.

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