Algas, líquenes, mohos y excrementos de aves se acumulan sobre la ‘corona’ del Museo de Bellas Artes de Álava. Los preciosos pináculos de su cubierta, … así como los balaustres de las escaleras de acceso, están deteriorados y necesitan una limpieza en profundidad. Unos trabajos que deberán desarrollarse con sumo cuidado, pues se trata de piedra arenisca de Fontecha y recibe una protección especial del Gobierno vasco desde 2003. Por eso, la Diputación busca una empresa que de forma cuidadosa se encargue de garantizar la conservación del Palacio Augustín-Zulueta, que cumple 110 años, además de sustituir elementos que se han deteriorado por las inclemencias meteorológicas, las humedades y el paso del tiempo.
Se va a proceder a la limpieza manual de fachadas con cepillo y biocida para destruir, neutralizar, prevenir la acción y controlar organismos nocivos. Esta limpieza se aplicará específicamente en las cornisas de todos los niveles, incluyendo la situada entre la segunda planta y la cubierta, así como en los ornamentos de la cubierta de sus cuatro fachadas.
En diversos elementos decorativos de la fachada se utilizarán métodos en seco (brochas, espátulas…) y medios acuosos finos como agua o alcohol para la retirada de los excrementos de aves. A partir de ahí se procederá a la instalación de gel y pinchos repelentes en cornisas, repisas y salientes, con lo que eso también conlleva la limpieza previa obligatoria de las superficies y la retirada de restos orgánicos.
Esta intervención integral cuenta con un presupuesto de 286.926,09 euros y se ha diseñado bajo un estricto protocolo de protección, ya que el edificio debe mantener su actividad museística mientras convive con las obras. Esto implica que la empresa adjudicataria deberá implementar barreras físicas, sistemas de aspiración localizada y controles ambientales rigurosos para asegurar que ni una sola mota de polvo afecte a las valiosas obras de arte que albergan sus salas. La conservación preventiva de los bienes culturales es, en este proyecto, la prioridad absoluta frente a cualquier consideración técnica o económica, pudiendo incluso paralizarse las tareas si se detectara el más mínimo riesgo para el patrimonio artístico.

Una de las actuaciones más delicadas será la sustitución de las carpinterías exteriores por piezas de madera de altas prestaciones fabricadas en madera de pino laminado. Estas nuevas ventanas incorporarán vidrios con láminas de protección solar, diseñadas para rechazar hasta un 88% de la energía solar y proteger los pigmentos de los cuadros de la degradación lumínica.
En el sótano, por razones de seguridad, se instalarán láminas de protección multicapa resistentes a impactos. El tratamiento de las humedades en los sótanos se completará con el uso de morteros de cal aérea transpirables y pinturas a la cal que permitirán al muro respirar adecuadamente.

La red de evacuación bajo el jardín será renovada mediante la instalación de arquetas estancas y la rehabilitación de colectores. Se usará un método para minimizar la afectación a las raíces del arbolado histórico. El entorno exterior también recibirá atención con el lijado y barnizado de los bancos existentes y la instalación de luminarias con tecnología LED de bajo consumo. Asimismo, se realizarán labores de mantenimiento como la reparación de orificios de ganchos para cuadros y la ejecución de rebosaderos para canalones traseros.
Finalmente, la actuación estructural más crítica consistirá en la impermeabilización del muro de piedra trasdosado para frenar las filtraciones que afectan a las salas de exposición. Se excavará una zanja perimetral de un metro y medio de profundidad para regularizar la superficie con hormigón armado y aplicar un complejo sistema de láminas bituminosas y drenantes.