El joven de 20 años que se encontraba muy grave tras ser rescatado de la balsa de La Morea, en Beriáin, con síntomas de ahogamiento, ha fallecido, mientras que la joven de 25 años que fue sacada junto a él con los mismos síntomas continúa en estado crítico.
Lo han confirmado a este periódico fuentes del Departamento de Salud del Gobierno de Navarra, después de que ambos jóvenes fueran trasladados en estado muy grave en ambulancias medicalizadas al Hospital Universitario de Navarra (HUN) tras ser sacados del agua inconscientes.
El suceso se produjo alrededor de las 17.30 horas del domingo, cuando varios bañistas alertaron de que un joven se encontraba en peligro en el agua. Un usuario de la balsa, Alberto Luna, se lanzó junto a otro bañista para rescatarlo y, con la posterior intervención de los bomberos, lograron sacarlo. El joven, que se encontraba a varios metros de profundidad, estaba inconsciente y sin pulso, por lo que se le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP).
Unos minutos después, los equipos de emergencia localizaron a la joven, que se encontraba sumergida a unos cuatro metros del lugar donde habían encontrado al varón. Fue localizada al tocarla con un remo y también recibió maniobras de RCP tras ser extraída del agua.
Hasta La Morea se desplazaron efectivos de Policía Foral, Guardia Civil, bomberos de Cordovilla y personal sanitario, además de un equipo médico y tres ambulancias de SOS Navarra, dos de soporte vital avanzado y una básica. Ambos jóvenes fueron trasladados en ambulancias medicalizadas al Hospital Universitario de Navarra (HUN). La Policía Foral se hizo cargo de las diligencias.
Los riesgos ocultos de la balsa de Beriáin
La balsa de La Morea, en Beriáin, es uno de los espacios de baño más frecuentados de la Comarca de Pamplona durante el verano. La Morea está reconocida por el Gobierno de Navarra como zona de baño natural y sus aguas han presentado una buena calidad sanitaria. Pero que el agua sea apta para el baño no significa que el entorno tenga las mismas condiciones de seguridad que una piscina.
Uno de los principales riesgos es la profundidad. La balsa alcanza varios metros y el fondo no presenta las características uniformes de una piscina. Alejarse de la orilla supone adentrarse rápidamente en zonas profundas, lo que puede resultar peligroso para personas con menor capacidad de natación o que sufran algún problema en el agua.
A ello se suma el fondo fangoso y la posible turbidez, que pueden reducir considerablemente la visibilidad bajo el agua. En caso de ahogamiento, encontrar a una persona sumergida puede resultar especialmente complicado. De hecho, durante el rescate de los dos jóvenes este domingo fue necesario rastrear la balsa hasta localizar sus cuerpos bajo el agua.
Otro factor que conviene tener en cuenta son los cambios de temperatura entre las distintas capas de agua. Las diferencias térmicas en profundidad pueden provocar una reacción inesperada en el organismo.
También pueden influir el cansancio, los calambres, la desorientación o un problema médico repentino, especialmente cuando se nada lejos de la orilla. Por ello, los especialistas recomiendan no sobrevalorar la propia capacidad y extremar las precauciones en cualquier masa de agua natural.
La Morea es una zona de baño habilitada, pero no deja de ser una balsa. El reciente accidente sirve como recordatorio de que agua apta para el baño no significa ausencia de peligro.