El robo en Sicilia de algunas obras maestras del pintor renacentista Antonello da Messina ha devuelto a la actualidad uno de los casos más misteriosos relacionado con el robo de obras de arte por parte de la cosa nostra.
Se trata del robo del lienzo de Caravaggio La Natividad con San Lorenzo y San Francisco, robado de una iglesia de Palermo en 1969 y del que no se ha vuelto a tener noticias.
Desde un inicio, las pistas apuntaban a una operación de la mafia siciliana, tesis que confirmó un sacerdote católico que trató de recuperar la obra mediante gestiones discretas y cuyo testimonio (grabado por el director de cine Massimo D’Anolfi en 2001 para un documental que nunca salió a la luz) mantuvo la policía en secreto hasta 2019, cuando se filtró al británico The Guardian.
Imagen completa de la pinturaWikipedia
El sacerdote, Mosn. Benedetto Rocco, aseguró que fue el capo de la cosa nostra local de la localidad de Cinisi Gaetano Badalamenti, quien ordenó el robo, y que el cuadro estuvo durante mucho tiempo oculto en la casa del líder mafioso.
Sin embargo, Badalamenti fue detenido en 1984 y trasladado, juzgado y condenado a prisión en Nueva York en 1984 acusado de narcotráfico por sus redes de tráfico de heroína. Murió en 2004 en prisión en Estados Unidos sin que se lograra recuperar la obra. La pintura es hoy una de las obras de arte más buscadas por el FBI.
Se desconoce incluso su estado, presuntamente malo, pues los ladrones rajaron el lienzo con una navaja para poder extraerlo del retablo y, además, cortaron trozos pequeños del lienzo para enviarlos como prueba de que el cuadro obraba en su poder.
En el testimonio del sacerdote, fallecido en 2013, al que tuvo acceso The Guardian, Mons. Rocco reconocía al cineasta D’Anolfi que unos meses después del robo recibió una carta en su casa de los ladrones.
En esa carta los ladrones afirmaban tener el cuadro y reclamaban publicar un anuncio en el diario local Giornale di Sicilia para poder iniciar negociaciones.
De esa manera, la Iglesia expresaría que estaba dispuesta a negociar por la devolución del cuadro. Sin embargo, Mons. Rocco descubriría poco después que todo se trataba de un intento de extorsión de la mafia a la Iglesia.
Mons. Rocco habló con el superintendente responsable de asuntos culturales en Palermo, quien hizo las gestiones pertinentes para que se publicara el anuncio.
A pesar de seguir las instrucciones de los ladrones, Mons. Rocco recibió una segunda carta dos semanas después, acompañada con un trozo de lienzo del Caravaggio que los ladrones habían rajado del cuadro. «La mafia hizo con el cuadro lo que hacen con víctimas del secuestro: enviar un trozo de cuadro como quien manda el dedo o la oreja de un secuestrado», explicó.
Mons. Rocco volvió a acudir al superintendente ya que en la carta los ladrones reclamaban la publicación de un nuevo anuncio en el periódico. Sin embargo, el superintendente detuvo al sacerdote como sospechoso y lo sometió a investigación. Finalmente fue liberado de el superintendente presentó sus disculpas. Pero ahí acabaron las conversaciones con los ladrones y al cuadro se le perdió la pista.
Nuevos indicios de la policía antimafia italiana, señala The Guardian, apuntan a que tras la muerte de capo mafioso el cuadro habría sido sacado de Sicilia y trasladado a Suiza para intentar su venta, algo que no se sabe si ya se ha hecho. En cualquier caso, la recuperación del lienzo entraña muchas dificultades y no se cree que, al menos a corto plazo, se pueda recuperar.