Irene Toribio

24/08/2026

Actualizado a las 12:26h.

En una fachada luminosa de Higuera de Llerena, en plena tierra extremeña, dos abuelos han vuelto a sentarse a tomar el fresco a las puertas de su hogar, inmunes al paso de los años y de las estaciones. La responsable de este pequeño milagro es su nieta, Beatriz González Rojo, una artista de alma nómada que recorre la geografía retratando miradas bajo el nombre de Beart. Con su camión cargado de pinceles, pintura y una sensibilidad que traspasa muros, es capaz de transformar momentos en recuerdos eternos.

«Aquí sentados quedaréis cuidando de vuestra casa, expuestos al sol, a la lluvia, a los amaneceres y atardeceres, al viento y al polvo, hasta que de las grietas del muro broten plantas regadas con vuestro recuerdo, que para siempre permanecerá con nosotros». Con estas emotivas palabras describe Beatriz González Rojo su última obra de arte.

Ha retratado a sus abuelos en la fachada de su casa, en Higuera de Llerena (Badajoz), y ha conseguido mantener su recuerdo vivo al paso del tiempo. «Os he pintado sentados de frente en vuestra pose más contemplativa. Y retratandoos yo misma quedo retratada también en el reflejo de vuestra mirada, pues yo misma os saqué esta foto otros cuantos veranos atrás. Hoy hallo vacíos los huecos que antes veía completos, aunque estos estén llenos de objetos sucesores de vuestra presencia, ya nada es igual, solamente diferente», escribe en una publicación que ha compartido en sus redes sociales junto a imágenes del proceso y resultado de su obra de arte.

Imágenes del proceso de creación del mural

Imágenes del proceso de creación del mural.

(Beart)

«Ojalá pudiera traeros de vuelta, enseñaros todo lo que he aprendido a base de vivir, que vieseis cómo cuidamos de vuestro legado, de vuestra casita en esta tierra árida, aunque os asustaría cómo está el mundo, sobre todo a ti abuelo que te enfadabas cada vez que veías el telediario. Todavía escucho el eco de tu armónica por el pasillo», añade emocionada. «Y a ti abuela, que cada vez que te enseñaba un dibujo nuevo me decías preocupada que no fuese enseñando mi arte por ahí por miedo a que desapareciese como aquel niño pintor de Málaga. Si te explicase lo de las redes sociales y toda la gente que verá vuestro rostro pintado en esta publicación, te aterraría la idea. Pero aquí sigo abriéndome camino por el mundo a pinceladas, compartiendo belleza y haciendo lo que más me gusta, pintar, pintar y pintar, hasta caer exhausta de satisfacción», escribe.

Beatriz se define a sí misma como «una auténtica apasionada por el arte»: «Hace años que encontré en los retratos por encargo una forma de vivir de lo que amo. Me esfuerzo mucho por captar el gesto y representarlo fielmente, ofreciendo al cliente la mayor calidad posible», confiesa.

Ahora Beatriz continúa su viaje, ofreciendo a través de sus encargos online la oportunidad de atrapar un instante, ya sea en la mirada de una mascota o en el rostro de un ser querido.