Su formación filosófica —con especial interés por los presocráticos, la filosofía del mundo antiguo, y la historia de las religiones— fue determinante en su manera de entender el paisaje: “Me inspiran la luz y la memoria del lugar”, nos contaba.

Y es esa búsqueda de la esencia de cada emplazamiento la que explica que nunca concibiera dos jardines iguales: “De los 160 proyectos que hemos llevado a cabo, cada uno es único y tiene su propia identidad y ha supuesto un peldaño para la visión de todos”.

Jardines contemporneos la fortalezaestudio del paisajista Fernando Caruncho.

Junto a su estudio, Caruncho dibujaba una espiral sobre la arena a diario.

© Belén ImazEl jardín como forma de conocimiento

Nacido en Madrid en 1957, Caruncho estudió Filosofía y fue la lectura de Epicuro, con apenas 21 años, la que cambió el rumbo de su vida: comprendió el jardín como un espacio de conocimiento y encuentro con la naturaleza y decidió dejar las aulas para dedicarse al paisaje. En 1979, con apenas 22 años, abrió su propio estudio y diseñó el jardín de la casa de su tío en Aravaca, Madrid, una vivienda proyectada por Richard Neutra.

Más de 200 jardines llevan hoy su firma, desde los campos de trigo dorado de Mas de les Voltes, en el Ampurdán, hasta los ondulantes viñedos de L’Amastuola, en Puglia, o los Jardines de Santar, en Portugal. También trabajó en Reino Unido, Estados Unidos, México y Japón, con proyectos como una isla privada en Maine, otra en Grecia o varios jardines en el West Village de Manhattan.