Cuando le preguntaron a Anthony Gordon si había sido el debut soñado, felicitó a Karim Adeyemi por su primer gol. No fue un gesto corriente: el día que disputó sus primeros minutos oficiales con el Barça, elogió al jugador con el que compite por un puesto en la banda izquierda. Lo hizo aún con la piel enrojecida por el esfuerzo, en contraste con ese blanco tan inglés, y con la determinación de los que se hacen todas las ilusiones posibles.
Gordon es un recién llegado, pero ya transmite la sensación de que será un futbolista que se hará querer. Hay algo en su generosidad y en esa forma de entregarse sin cálculos que históricamente ha conquistado al culer. También en su estética particular, que le ha valido todo tipo de comparaciones: por momentos recuerda a la princesa Diana, a un músico del britpop de los noventa o incluso a Massagran, protagonista de una de las grandes series de cómic infantil catalanas.
«Me siento como en casa»
En el Martínez Valero debutó con el Barça con dos asistencias en solo cuatro minutos, un registro inédito para un estreno. El primer gran beneficiado fue Raphinha y, más tarde, Fermín, que no contaba con el gesto de Gordon, que tenía un mano a mano con Dituro. «Le he dicho ‘thank you’ porque la verdad es que no pensaba que iba a pasarme el balón. Ha fijado muy bien al rival y me ha dejado muy bien la pelota para rematar». Gordon empezó el encuentro en el banquillo tras la insistencia de Flick en apostar por Raphinha como ‘9’.
El ex del Newcastle entró en el campo en el minuto 65 y no tardó en demostrar que es exactamente el tipo de perfil que alimenta el estilo de Flick. La forma de atacar los espacios de jugadores como Gordon, Raphinha o Adeyemi acelera inevitablemente el juego. El inglés demostró que tiene una velocidad asombrosa y que está dispuesto a priorizar el colectivo.
«Es el inicio liguero perfecto. Para mí ha sido un buen debut. El club ha hecho un gran esfuerzo por mí, estoy obligado a dejarme la piel«, recordó a los medios del club. «Me siento en casa. La ciudad y los compañeros son increíbles. Me han hecho sentir querido desde el principio».
Después de dar dos asistencias de gol, no pudo evitar, en otra ocasión clarísima, intentar estrenarse como goleador. Su disparo no resultó suficientemente cruzado, pero su actuación convenció a todo el mundo. También a sus compañeros, que desde el primer día comprobaron su predisposición a encajar en el equipo y unas condiciones espectaculares para adaptarse a la propuesta de Flick.
Gordon dejó una carta de presentación más que prometedora: 15 toques, pleno en el pase (13 de 13), dos ocasiones creadas y dos grandes ocasiones. Lo más llamativo, sin embargo, fue el compromiso con el que compite. El inglés ha conectado con el barcelonismo en tiempo récord.