Redacción
Un estudio internacional con un seguimiento superior a diez años muestra una supervivencia del 93% a cinco años y una reducción de la hipertensión y la diabetes en pacientes con transplante hepático. Estos resultados les permite suspender por completo el tratamiento inmunosupresor bajo supervisión estrecha sin aumentar el riesgo de rechazo ni comprometer la supervivencia del injerto.
«El trabajo muestra que la retirada de la inmunosupresión es una estrategia segura en pacientes cuidadosamente seleccionados. Estos datos refuerzan la hipótesis de que reducir la exposición acumulada a los inmunosupresores puede disminuir de forma significativa las complicaciones crónicas asociadas al trasplante hepático», ha concluido Manuel L. Rodríguez, coordinador del estudio e investigador principal del Ciberehd en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.
El trabajo ha sido liderado por personal investigador del área de Enfermedades Hepáticas y Digestivas del Ciber (Ciberehd) perteneciente al Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. Además, han colaborado otros grupos del Ciberehd del Hospital Universitari i Politècnic La Fe, el Hospital Clínic de Barcelona y la Clínica Universidad de Navarra así como 31 centros de trasplante de 14 países de Europa, América, Asia y África.
«Reducir la exposición acumulada a los inmunosupresores puede disminuir de forma significativa las complicaciones crónicas asociadas al trasplante hepático», ha concluido Manuel L. Rodríguez
Los resultados se han publicado en la revista Clinical Gastroenterology & Hepatology, muestran además que esta estrategia se asocia a una reducción significativa de complicaciones metabólicas como la hipertensión arterial y la diabetes, lo que podría mejorar el pronóstico y la calidad de vida a largo plazo de pacientes seleccionados.
Este estudio demuestra una mejora en la supervivencia global respecto a estudios previos en los que solo el 20% de los pacientes seleccionados pueden suspender la inmunosupresión sin desarrollar tolerancia operacional. No obstante, hasta ahora no apenas existían datos sobre la seguridad y las consecuencias de esta estrategia a largo plazo.
La investigación ha analizado la evolución de 287 pacientes, en su mayoría adultos, de hasta 14 países diferentes. Casi un tercio de ellos disponían además de biopsias hepáticas realizadas antes de suspender el tratamiento inmunsupresor y años después, lo que permitió evaluar la evolución histológica del injerto.
En pacientes adultos, más del 50% experimentó la desaparición de enfermedades metabólicas relacionadas con el tratamiento inmunosupresor
Los resultados han mostrado que la retirada completa de la inmunosupresión continúa como una práctica excepcional en la asistencia clínica habitual, que se lleva a cabo en menos del 1% de los pacientes trasplantados de hígado, pero puede asociarse a importantes beneficios cuando se realiza en pacientes cuidadosamente seleccionados.
En pacientes adultos, más del 50% experimentó la desaparición de enfermedades metabólicas relacionadas con el tratamiento inmunosupresor. La prevalencia de hipertensión arterial se redujo prácticamente de la mitad y alrededor del 60% de los pacientes con diabetes dejaron de presentar esta patología tras suspender la medicación. Además, se observaron mejoras relevantes en las alteraciones del colesterol y los triglicéridos.
A su vez, ninguno de los pacientes presentó disfunción del injerto hepático ni necesitó un retrasplante por rechazo. Aunque las biopsias realizadas años después de suspender la inmunosupresión detectaron con frecuencia inflamación o fibrosis leves, estos hallazgos no afectaron a la función hepática ni a la supervivencia de los pacientes.