El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, ha vuelto a sostener que Marruecos «no es un socio de fiar» y pide a España y a la Unión Europea que abandonen la ingenuidad con la que, a su entender, vienen tratando a Rabat. Lo escribe en un artículo de opinión donde sitúa a Canarias como «frontera expuesta» ante una recomposición de alianzas internacionales que ha reforzado el reino alauita.

El texto sitúa el origen del desequilibrio en diciembre de 2020. Los acuerdos de Abraham, argumenta Morales, «no fueron nunca un simple pacto de buena vecindad«, sino «el canje con el que Washington compró el reconocimiento marroquí de Israel a cambio de avalar la soberanía de Rabat sobre el Sáhara Occidental«. De ahí arranca, añade, «un respaldo político y militar sin precedentes, justo en la región donde Canarias frontera sur de Europa».

Lo que sigue, según el dirigente de Nueva Canarias, que gobierna el Cabildo junto al PSOE desde 2023, es que «Marruecos ha aprendido a usar la presión migratoria como arma de negociación» y «cuando le conviene, relaja el control fronterizo para que lleguen miles de personas a Ceuta, Melilla o Canarias«. En este sentido, el presidente insular rechaza que se trate de un descuido operativo: «No es un fallo de control, es una demostración de fuerza, un mensaje claro a Madrid y Bruselas de que Rabat tiene la llave de la frontera y la usará cuando le convenga«.

El presidente insular describe una relación bilateral que funciona a conveniencia de una sola parte. Rabat «utiliza la cooperación cuando le beneficia y la desactiva cuando quiere obtener concesiones», escribe, y avisa de que ese uso de los flujos migratorios como herramienta diplomática, sumado al rearme que le facilitan Israel y Estados Unidos, «es realmente peligroso».

Los números del grifo

Los balances quincenales de Interior dan la medida de cómo se abre y se cierra ese grifo. Hasta el 15 de agosto llegaron a las Islas 4.808 personas, frente a los 11.883 del mismo periodo del curso pasado, con 64 embarcaciones detectadas por las 196 anteriores. El alivio en la ruta atlántico no ha reducido la presión migratoria, sino que la ha desplazado, cerrando Ceuta ese mismo corte con 5.013 entradas, un 191% más, y Melilla con 548, un 230% por encima.

Morales insiste en que el pulso geoestratégico llega a las Islas convertido en «cayucos, llegada masiva y presión sobre los recursos sociales», y lamenta que sean los ayuntamientos quienes dan «la primera respuesta humanitaria» mientras sigue sin aclararse si la acogida corresponde a España o a la Unión Europea.

Cuatro años del giro sobre el Sáhara

El 18 de marzo de 2022, Pedro Sánchez comunicó por carta a Mohamed VI su respaldo al plan de autonomía marroquí y liquidó cuatro décadas de posición española amparada en Naciones Unidas. Aquel viraje, afirma Morales, «no ha traído estabilidad, al contrario, ha reforzado la percepción de que España cede bajo presión».

Las contrapartidas anunciadas entonces siguen a medio camino. Sánchez proclamó en Rabat el 7 de abril de 2022 el restablecimiento de la normalidad en el paso fronterizo de Melilla y la apertura de una aduana en Ceuta. Tres años después el mecanismo apenas había superado la fase de pruebas piloto, con un camión diario en cada sentido, sin remolques ni furgonetas y en horario de mañana y tarde entre semana. En la cumbre bilateral de febrero de 2023, la delegación española tampoco logró que Rabat mencionara Ceuta y Melilla en la declaración final. Meses antes, Marruecos había escrito al Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU que no tiene fronteras terrestres con España, sino «simples puntos de acceso», y que Melilla «sigue siendo un presidio ocupado».

Frente a ese balance, el presidente del Cabildo de Gran Canaria reclama «una política exterior más autónoma, con instrumentos claros y verificables» ante el vecino del sur, y para el Archipiélago exige «financiación estructural para la acogida humanitaria, la vigilancia marítima y aérea, la cooperación con los países de origen, vías legales y seguras«. Su conclusión es que «la cooperación con Marruecos es necesaria, pero la dependencia tiene un precio».