Jon Karrikaburu está a un paso del Burgos. El delantero tiene decidido su próximo destino y, pese a haber recibido propuestas importantes de otros clubes de Segunda División, entre ellos Sporting y Tenerife, su prioridad pasa por recalar en El Plantío. Las conversaciones avanzan y existe la confianza de que la operación pueda quedar resuelta a lo largo de esta semana, con la esperanza incluso de que el futbolista tenga opciones de desplazarse a la capital burgalesa a finales de la misma.

La voluntad del jugador es, en estos momentos, uno de los principales argumentos para que el acuerdo llegue a buen puerto. Karrikaburu mantiene una comunicación directa y fluida tanto con Michu, director deportivo del Burgos, como con Sergio Francisco, entrenador del conjunto castellano. El delantero está encantado con ambos y ve en el proyecto burgalés el escenario adecuado para recuperar protagonismo y continuidad.

La figura de Sergio Francisco tiene, además, un peso especial en la decisión. El técnico ya conoce de primera mano al delantero, al que dirigió en la Real C y supo sacar su mejor versión durante aquella etapa. De hecho, fue el propio entrenador quien el pasado verano apostó por su continuidad en Zubieta cuando tuvo que tomar una decisión sobre su futuro. Ahora, el reencuentro puede producirse en Burgos.

El problema está en la ficha

El principal obstáculo para cerrar la operación no está en la voluntad de Karrikaburu, sino en las condiciones económicas. Al delantero le resta todavía un año de contrato con la Real y sus emolumentos corresponden a los de un futbolista con ficha de Primera División.

El Burgos no puede asumir íntegramente esa cantidad sin comprometer su estructura económica. El club castellano mantiene una política salarial que considera fundamental para la sostenibilidad de su proyecto y no está dispuesto a romper su pirámide salarial para completar la llegada del delantero.

La Real, por su parte, no contempla hacerse cargo de la parte de la ficha que el Burgos no pueda asumir. En el club donostiarra consideran que la etapa de Karrikaburu como txuri-urdin está llegando a su final y no quieren prolongar esa vinculación mediante una compensación económica ni una nueva renovación.

Eso no significa que la entidad donostiarra vaya a quedarse fuera de la operación. Al contrario, las conversaciones contemplan fórmulas que permitan proteger los intereses de la Real en el futuro. Entre las condiciones que se manejan aparecen cláusulas relacionadas con una posible venta posterior del futbolista a un hipotético tercer club, con un porcentaje para la Real, e incluso un derecho de tanteo.

Blindaje ante un posible futuro en Bilbao

La inclusión de estas cláusulas responde también al deseo de la Real de mantener cierto control sobre el futuro de uno de sus delanteros formados en Zubieta. El club donostiarra pretende evitar que, en caso de que Karrikaburu vuelva a revalorizarse, pueda terminar recalando en el Athletic sin que la Real tenga capacidad de intervenir y decidir.

El acuerdo, por tanto, pasa por cuadrar las diferentes piezas: el deseo del futbolista, las limitaciones salariales del Burgos y las condiciones que quiere imponer la Real para desprenderse de un jugador que todavía tiene un año de contrato. Karrikaburu, mientras tanto, tiene clara su elección. Ha escuchado ofertas de otros clubes importantes de Segunda, pero su apuesta es el Burgos. Si las partes consiguen resolver el último escollo económico, todo apunta a que el delantero podrá cambiar Zubieta por El Plantío en cuestión de días.