El granadinismo sintió un alivio enorme tras una semana complicada después del fantástico ejercicio que llevó a su equipo hasta la victoria frente al Mallorca. … Durante 90 minutos, los terremotos quedaron como un mal sueño y la afición se concentró en disfrutar de un conjunto que contagia entusiasmo. Pacheta ha destilado una mezcla homogénea entre chavales y mayores que empieza a proporcionar alegrías. No asomaba sencillo el calendario al encadenar encuentros con dos de los recién ascendidos. Con el Oviedo, en su feudo, la escuadra empató. En Los Cármenes, otrora un potro de tortura, sobre todo en los comienzos ligueros, llegó la primera victoria de la temporada, todo robustez. Hubo valentía cuando tocó y un duro blindaje cuando los nazaríes precisaron guarecerse. Fue, en definitiva, una actuación competitiva, en la línea de la preparación. Michael Schwimer, el aspirante a nuevo dueño, cuyos ejecutivos confeccionan la plantilla, se pudo marchar orgulloso del club que le ha enamorado.

Del Tartiere salió Pacheta con buenas impresiones y nada retocó en su alineación para Los Cármenes. Delante, otro mastodonte de la categoría, si cabe con mayor querencia a someter con el balón. Así se vio en los primeros compases, con un Mallorca acaparador del esférico y unos locales bien ubicados en la parte intermedia, sin ceder espacios.

Hubo un par de situaciones comprometidas en ese lapso. Ambas las provocó Fuentes, que encontró espacio para correr y en una acción, chutó al lateral de la red y en la otra, a la madriguera, pero partiendo de posición antirreglamentaria.

Necesitaban los nazaríes un gesto con el que quitarse la amenaza y llegó con un envío desde la derecha de Rodelas que cabeceó sin mucha vehemencia Arnaiz, a las manos de Arnau Tenas. Pronto, el Granada descubrió que con avances eléctricos podía generar la duda en el cuadro balear. Tras una falta que Raíllo peinó mal, llegó un testarazo de Rodelas nada menos. El más bajito envió al poste una pelota que le dispuso Arnaiz, con una ligereza en las botas como hacía tiempo que no se le veía.

Granada CF

Granada CF

2

0

Real Mallorca

Real Mallorca

Raúl Lizoain; Sergio López (Oscar Naasei, m. 70), Manu Lama, Bourama, Diallo; Gumbau, Rubén Alcaraz, Pedro Alemañ (Mario Gambín, m. 81); Rodelas (Alejandro Marqués, m. 58), José Arnaiz (Owen Emeka, m. 46) y Chinaza (Kader Bamba, m. 58).

Arnau Tenas; Calatayud (LIso, m. 59), Valjent, Raíllo, Toni Lato; Morlanes, Álex Sala, Roca (Arnau Puigmal, m. 59), Lukumbo (Antonio Sánchez, m. 85); Pablo Torre (Cerdá, m. 69); y Fuentes (Buksa, m. 69).

  • GOLES:
    1-0, m. 20: Pedro Alemañ; 2-0, m. 81: Arnau Puigmal (en propia puerta).

  • ÁRBITRO:
    Saúl Ais Reig (comité valenciano). Expulsó con roja directa a Luis García (m. 83), técnico rival. Amonestó al local Gumbau (m. 4+1); y a los visitantes Calatayud (m. 26), Raíllo (m 83), y Cerdá (m. 89).

  • INCIDENCIAS:
    Partido correspondiente a la jornada 2 de LaLiga Hypermotion, disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes ante 13.361 espectadores.

Lizoain tuvo una salvada en ese tramo, en una escapada de Luvumbo que el atacante no supo aprovechar. Las alternativas se sucedían y los anfitriones casi concluyen bien una acción programada que terminó en la frente de Bourama. El gol llegaría poco después. En una secuencia bien hilvanada, Arnaiz buscó el cambio de orientación. En el camino, Alemañ controló la bola y se la dejó a Sergio López, que se la devolvió al valenciano ya dentro del área. Como si fuera una peonza, se giró sobre sí mismo –torpe Raíllo dejándole la salida de zurda– y en la maniobra logró ajustar el chut entre palos, sin que Tenas pudiera reaccionar.

La ventaja invitó al Granada a salir a toda mecha, con un Arnaiz que parecía un guepardo a la caza. Se obcecó en una llegada y luego tuvo un trallazo que salvó Tenas con muchas dificultades. Luego le puso una falta a Alcaraz que el capitán no logró embocar.

El Mallorca, con figuras de renombre para la categoría, anduvo romo durante todo el acto. Cada intentona se le esfumó al limbo, mientras que Arnaiz siguió voraz en busca de su bocado particular. Sin embargo, algo malo debió sentir el talaverano que forzó su retirada al descanso. Concursó el joven Owen Emeka, otro de los chaveas de Pacheta.

Al poco, Rodelas colocó otro servicio delicado que ni Alemañ ni Chinaza pudieron conectar por unos pocos palmos. Un estímulo para un Granada que no se conformaba y pugnaba por un segundo tanto. El Mallorca tampoco es que claudicara y Luvumbo perforaba por su lado, aunque con soluciones nefastas hasta ese momento.

Llegaron los problemas atrás porque los visitantes gozaron de alguna llegada prometedora para sus intereses. El Granada mantuvo la atención colectiva e insistió en los contragolpes, como en uno de Sergio López desde su carril hasta la cocina.

Aparecieron Kader Bamba y Marqués, por lo que Owen cambió de perfil hacia la derecha para dejar su hueco al francés, mientras que el delantero venezolano ocupó la zona que dejó vacante Chinaza. Unas sustituciones que permitieron a Pacheta mantener la aplicación ofensiva. No se desmoronaban los rojiblancos, aunque el Mallorca dio pasos al frente. Comenzó a acorralar a los locales en el tapete de Lizoain, cada vez con más futbolistas en el entorno, pero sin encontrar una sola grieta en el armazón de los nazaríes.

Liso, en las filas forasteras, agitó por su banda y Pacheta acudió a Oscar Naasei para que le ajustara un candado, pero los problemas se reprodujeron en otros sectores, con algo de fortuna también para sobrevivir a ellos porque el Mallorca proseguía con la mirilla torcida.

Cuando más falta hizo, con la lengua fuera, llegó la segunda diana, no exenta de polémica. Gumbau sacó un córner con una rosca malévola y Arnau Puigmal, con suma torpeza, la mandó a su propio depósito. Mientras se desataba la euforia entre los rojiblancos, en el campo y en la grada, los mallorquinistas reclamaron que el árbitro había pitado después del saque, como así pasó. En el campo, no fue fácil de interpretar. En la sala VOR, donde sí pudieron recrearse con las repeticiones, dieron validez a lo ocurrido. Las protestas visitantes arreciaron y su entrenador, Luis García, se llevó la roja de propina.

Desde entonces, el respiro entre el respetable, la felicidad del triunfo ya amasado, una unión con un equipo remozado, con jóvenes valientes y veteranos implicados, que tal vez les dé un respiro después de años de altibajos, de mucha angustia. El fútbol tiene cosas sorprendentes, pero cuando hay coherencia y sintonía, a veces se logran proezas. De momento, a este mes de agosto se le pueden sacar pocas pegas en el césped granadino. Solo se vibró de pura pasión.