El Badajoz afronta su vuelta a Segunda RFEF tras conseguir el ascenso a través del ‘camino largo’ tras eliminar a Jaraíz, Moralo y al Cuarte … aragonés. El equipo pacense comenzó la temporada pasada con malas sensaciones y con una sanción de tres puntos debido a problemas con FIFA. Todo cambió con la llegada de un hombre al banquillo del Nuevo Vivero: Miguel Ángel Ávila. El técnico cacereño recalaba en Badajoz con ilusión y con el objetivo de acercar al equipo a la zona de playoffs tras cogerlo tan solo dos puestos por encima de la zona de descenso. Y así fue. La plantilla respondió y el Badajoz vuelve a la categoría tras dos años en Tercera Federación.
Nueve meses después de su llegada, el diario HOY ha podido hablar con Miguel Ángel Ávila para hacer un balance de la pasada campaña y para analizar lo que será la vuelta del Badajoz a la cuarta categoría del fútbol español. «El momento en el que llegamos fue difícil. El equipo no estaba donde quería y hubo que trabajar mucho, no solo en el aspecto futbolístico, sino también en el mental», explica el técnico del Badajoz. «Está claro que el aspecto mental, no solo para el fútbol, sino para la vida, es muy importante. Cuando se producen tres o cuatro remontadas no es producto de la casualidad, sino de un trabajo mental previo que desde el cuerpo técnico le transmitimos», destaca.
El entrenador cacereño no se lo pensó dos veces cuando le llamaron para ocupar el banquillo del Nuevo Vivero. «Entrenar es mi pasión, es lo que me gusta y me tengo que sentir muy orgulloso y privilegiado por ello. Y si encima lo hago aquí, pues mucho más todavía, porque todo el mundo quiere entrenar en al Badajoz. Son oportunidades que se presentan a lo mejor una vez en la vida», expone.
Desde aquel ascenso en Aragón, la entidad blanquinegra decidió renovar a doce jugadores de la plantilla que devolvió a Segunda RFEF al club pacense. Tienza, Alonso, Lolo González, Lobato, Jesús Sánchez, Quezada, Manu Hernández, Bermu, Bravo, Barba, Borja Domingo y Alegría son los elegidos por Ávila para continuar tras conseguir el objetivo. Junto a ellos, nueve caras nuevas que ya entrenan a las órdenes del cacereño. «El corazón te pide renovar a todo el mundo. Consigues un objetivo muy difícil y todos pusimos nuestro granito de arena para ello. Como entrenador, la parte más dolorosa es tener que hablar con futbolistas para transmitirles que no cuentas con ellos. Más allá de relación entrenador-jugador, también hay una parte humana», subraya.
«Como entrenador, la parte más dolorosa es tener que hablar con futbolistas para transmitirles que no cuentas con ellos»
Miguel Ángel Ávila
Entrenador del Badajoz
Miguel Ángel Ávila cuenta con dos ascensos en su haber, tras ascender con el Coria a Segunda Federación en la 2023/2024, también vía playoff. Por aquel entonces, Ávila no entrenó al club cauriense en su andadura en la cuarta categoría del fútbol español, por lo que la 2026/2027 será su debut en Segunda RFEF. «Para mí es una experiencia nueva, pero lo tomo con naturalidad. Sigue siendo fútbol, independientemente de la categoría; y los entrenadores debemos estar preparados». El Badajoz ha quedado encuadrado en el grupo 4 con los equipos canarios y andaluces, donde clubes como Recreativo de Huelva y Xerez apuntan a acabar arriba. «Hay filiales de equipos de Primera División, que vienen de Primera Federación y que tienen potencial para estar arriba. Luego hay equipos históricos como Estepona, Xerez o Recre con una gran masa social y proyecto. Preveo una competición muy igualada», manifiesta Ávila.
Retorno a Segunda RFEF
El Badajoz vuelve a la categoría tras su andadura en la Tercera Extremeña durante las dos últimas campañas. Recién ascendido, desde la directiva de la entidad pacense son ambiciosos con lo que le espera al equipo este año. «El club me manifestó desde el principio que el objetivo es estar lo más arriba posible y en esa ambición nos movemos. Yo como entrenador siempre he sido cortoplacista, no solo en esta temporada, sino desde que llevo entrenando. Siempre me he centrado en lo inmediato y para mí lo fundamental ahora mismo es centrarnos en hacer una buena pretemporada, cohesionar al grupo, que el equipo tenga las ideas claras sobre lo que queremos ser», resalta.
«El club me manifestó desde el principio que el objetivo es estar lo más arriba posible y en esa ambición nos movemos. Como entrenador siempre he sido cortoplacista»
Miguel Ángel Ávila
Entrenador del Badajoz
Ávila incorpora sabia nueva a su cuerpo técnico. Tras colgar las botas al finalizar el curso pasado, Fran Miranda será el preparador físico del equipo. «Para mí es un lujo. Fran Miranda el año pasado era algo más que un jugador. Era mi prolongación sobre el campo. Todos los que hemos sido futbolistas cuesta mucho retirarnos porque al final el fútbol es lo que llevas haciendo desde que eres pequeño. Ahora mismo está en ese proceso, pero lo está llevando bien. Creo que le va a aportar muchísimo al equipo».
La lupa sobre la delantera
Con la llegada de Nacho Sánchez, el Badajoz refuerza su delantera formada por Álex Alegría y Borja Domingo principalmente. «Tanto Álex como Borja son dos jugadores con una trayectoria muy contrastada y que nos tienen que aportar mucho, no ya solo en el gol, sino en trabajar en defensa, ser solidarios y competitivos». Una de las llegadas para la zona ofensiva es la del argentino Aquiles Mansilla, que tendrá ficha de juvenil. «Es cierto que el contexto de Aquiles es distinto, porque al final cambia de país. Y hay que estar muy cerquita de él, porque su familia está lejos. Cuando uno tiene 18 años, lógicamente no está todavía en su plena madurez. Tratamos de tener mucha calma con él, de transmitirle confianza y mucha tranquilidad», puntualiza Ávila.
Por último, el entrenador del Badajoz no quiso olvidarse de la afición. Desde su llegada, los pacenses le arroparon y le demostraron el cariño que se ganó en el césped tras conseguir el ascenso del equipo. «Darle las gracias por esa fidelidad y por esa unión que demostramos el año pasado con el equipo. Este año les necesitamos también. Todos los rivales que vengan aquí al Vivero se tienen que ir con la sensación de que jugar aquí tiene que ser un infierno para ellos».