La decisión se tomó durante el fin de semana. Durante casi un mes, el Gobierno ha recibido críticas durísimas por su gestión en la crisis de Ceuta, que está lejos de resolverse, aún con miles de inmigrantes deambulando por las calles de la ciudad y durmiendo al raso, hacinados. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habló muchas veces, como lo había hecho durante todo el mes, con los ministros más afectados y su núcleo de máxima confianza.
Después de rechazarlo en múltiples ocasiones durante semanas porque, según su versión, no era necesario, se analizó en serio la posibilidad de nombrar un mando único y tomar el control de la crisis desde el Gobierno, apartando de alguna manera a la ciudad. El que más lo reclamaba era precisamente su presidente, Juan Jesús Vivas, desbordado y cada vez más enfrentado al Ejecutivo. A lo largo del fin de semana, Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial y expresidente de Canarias, que conoce mucho a todos los líderes autonómicos y es el encargado siempre por Sánchez de hablar con ellos, volvió a consultar con Vivas si el mando único era importante.