A menudo hay personajes secundarios capaces de robar escenas enteras con apenas unas frases. Eso fue exactamente lo que consiguió Chris Owen con Chuck Sherman, más conocido como «Sherminator», uno de los personajes más extravagantes y recordados de American Pie. Aunque nunca fue uno de los protagonistas de la saga, su peculiar forma de hablar y su delirante seguridad en sí mismo lo convirtieron en un icono para toda una generación. Sin embargo, su carrera nunca alcanzó el mismo éxito que la de algunos de sus compañeros de reparto.

Chris Owen comenzó a actuar siendo apenas un niño y, durante los años noventa, fue encadenando pequeños papeles en películas juveniles que hoy forman parte de la cultura popular, como Major Payne, de los hermanos Wayans, o Ya no puedo esperar, junto a Jennifer Love Hewit, o Cielo de octubre, donde compartió pantalla con Jake Gyllenhaal y recibió una nominación a los YoungStar Awards por su interpretación.

Pero el papel que marcaría para siempre su carrera llegó en 1999 con American Pie. Su personaje, Chuck Sherman, se presentaba como un supuesto conquistador adolescente que se hacía llamar «Sherminator», pese a que la realidad era bastante distinta. El personaje terminó convirtiéndose en uno de los grandes alivios cómicos de la película.

Su popularidad fue tal que Owen regresó en American Pie 2, American Reunion y también en American Pie presenta: Band Camp. De hecho, junto a Eugene Levy, fue el único actor del reparto original que participó también en uno de los spin-off lanzados directamente en vídeo. 

Como ocurrió con otros miembros del reparto de la cinta, el enorme éxito de la saga no se tradujo en una carrera de primera línea. Owen siguió trabajando con cierta regularidad, aunque casi siempre en papeles secundarios y producciones de perfil más discreto.

En 2014 su nombre volvió inesperadamente a los titulares cuando el New York Daily News publicó que trabajaba como camarero en un restaurante de sushi de Santa Mónica para complementar sus ingresos mientras seguía presentándose a castings. La noticia se hizo viral porque muchos interpretaron aquella imagen como el símbolo de una carrera fracasada.

Sin embargo, el propio actor quitó dramatismo al asunto. Explicó que seguía amando la interpretación y que aquel empleo simplemente le permitía pagar las facturas mientras continuaba persiguiendo oportunidades en Hollywood. «La vida no siempre sale como la planeas«, resumía entonces. Aquellas declaraciones fueron muy aplaudidas por muchos seguidores, que valoraron su naturalidad y su falta de complejos. 

Durante la última década ha seguido apareciendo en películas independientes y como actor invitado en series de televisión como Mentes criminales. Además, ha desarrollado otra de sus pasiones: la fotografía, una faceta artística que también muestra habitualmente en redes sociales. 

En los últimos años ha sumado nuevos trabajos en producciones independientes y, más recientemente, en las películas Money Game y The Epidemic, ambas estrenadas en 2024, demostrando que continúa plenamente activo dentro de la industria, aunque lejos de los grandes estudios. También participa con frecuencia en convenciones dedicadas al cine y la cultura popular, donde sigue encontrándose con los fans de American Pie, una saga que más de un cuarto de siglo después continúa despertando una enorme nostalgia.