Brandon Childress ya empieza a enseñar qué tipo de jugador quiere ser en el Monbus Obradoiro. El base estadounidense, presentado este lunes en Santiago, puso el acento en su capacidad para alternar funciones, generar para sus compañeros, asumir responsabilidades y ejercer como una de las voces del vestuario, aunque rehuyó colocarse por encima de un grupo que mantiene buena parte del bloque que logró el ascenso. También destacó el reto que supone disputar por primera vez la ACB, una competición que sitúa entre las mejores de Europa, y la rápida adaptación que está viviendo tanto al equipo como a la ciudad.
«Para mí, lo principal fue la oportunidad de jugar en la ACB. Es la mejor liga de Europa fuera de la Euroliga», explicó Childress al referirse al paso que supone su llegada al Obradoiro. El estadounidense viene de competir en Turquía después de haber pasado anteriormente por otros campeonatos europeos y entiende su desembarco en Santiago como una nueva progresión dentro de su carrera. «Pasé de Lituania a Turquía, que para mí era la segunda mejor liga, y ahora paso de Turquía a la que considero la mejor liga de Europa fuera de la Euroliga. Era importante poder competir en el siguiente nivel de mi carrera».
Su aterrizaje en el conjunto compostelano llega con una función clara en la dirección, pero Childress no quiere limitar su aportación a una única faceta. Epi le ha pedido que explote «mis mejores cualidades: poder encontrar a mis compañeros, ser creativo, ser yo mismo y, al mismo tiempo, jugar dentro del sistema».
El base recordó que el Obradoiro todavía no ha podido trabajar con toda su plantilla por las ausencias de los internacionales, circunstancia que condiciona las primeras semanas de pretemporada. «Nos faltan varios jugadores por sus compromisos con las selecciones nacionales. Quizá la semana que viene, cuando tengamos a todos, podré mostrar realmente lo que puedo hacer y empezar a crear esa química».
Y dentro de esa declaración de intenciones incluyó también un aspecto menos visible en sus estadísticas ofensivas. «El valor que puedo aportar al equipo está en encontrar a mis compañeros, poder anotar y también me he propuesto el reto de ser uno de los mejores defensores de la liga».
Un base que también quiere jugar sin balón
Childress llega a Santiago después de firmar una temporada en Turquía en la que destacó especialmente como generador, pero reivindica una versatilidad que considera una de las principales virtudes de su juego. «Puedo jugar con balón y también puedo jugar sin balón. Creo que durante las dos últimas temporadas he sido capaz de demostrarlo».
El estadounidense recordó su experiencia en Lituania como ejemplo de su capacidad para desempeñar un papel diferente. «Jugué más sin balón y demostré lo efectivo que puedo ser como anotador. Tiré alrededor de un 40 % de tres aquella temporada». En Turquía, en cambio, asumió un mayor peso en la creación: «El año pasado estuve mucho más centrado en asegurarme de encontrar a mis compañeros y mantenerlos involucrados en el juego».
Su objetivo pasa ahora por reunir ambas versiones. «En la universidad estaba acostumbrado a tener mucho el balón. Con este grupo puedo jugar tanto con balón como sin él. Puedo crear juego y encontrar a mis compañeros».
Dentro de esa capacidad para generar ventajas, Childress destacó especialmente su agresividad hacia canasta. «Creo que mi capacidad para entrar en la pintura, llegar al aro y doblar el balón hacia los tiradores es una de mis mejores cualidades». A ello añade la amenaza exterior y el lanzamiento de media distancia: «Puedo anotar de diferentes maneras por toda la pista. Creo que ser capaz de hacer ambas cosas demuestra mi versatilidad como jugador».
«No se trata de ser ‘el hombre’»
La composición de la plantilla coloca a Childress como uno de los principales responsables de la dirección del juego, pero el estadounidense evita interpretar ese papel como una condición de estrella. «Haré todo lo que necesiten que haga. Creo que mis cualidades son una de las razones por las que me han traído aquí para competir en la ACB».
Su manera de entender el liderazgo pasa, sobre todo, por la comunicación. «Todos los jugadores del equipo os dirán que estoy constantemente hablando. Mantengo conversaciones uno a uno con todos durante los entrenamientos sobre lo que yo puedo ver, lo que ellos pueden ver, lo que quizá ellos no estén viendo y ese tipo de cosas».
Por eso se resiste a convertir la jerarquía en una cuestión individual. «No se trata necesariamente de ser ‘el jugador’ o ‘el hombre’ del equipo. Se trata también de entender que estar aquí requiere que ejerza como líder entre muchos de los jugadores jóvenes que tenemos».
Childress reivindicó además la experiencia acumulada durante sus años como profesional y la influencia de su padre, Randolph Childress, que también desarrolló parte de su carrera en la NBA y en Europa. «Creo que puedo aportar mi liderazgo y mi profesionalidad después de todos estos años. Mi padre fue jugador profesional tanto en la NBA como en Europa y quiero compartir todo eso con mis compañeros».
Ese liderazgo, insistió, tendrá que convivir con el conocimiento de quienes ya estaban en Santiago. «Hay muchos jugadores en este equipo que ganaron el campeonato el año pasado. Ellos también me están enseñando cosas: la cultura que han construido aquí y la cultura que quieren trasladar ahora a la ACB».
La adaptación al sistema de Epi
Las primeras semanas de Childress están sirviendo también para familiarizarse con la propuesta de Epi. El jugador destacó especialmente el diálogo que está manteniendo con el técnico durante esta fase de preparación.
«El entrenador ha hecho un gran trabajo conmigo, ayudándome a entender el sistema», aseguró. La ausencia de varios internacionales ha permitido que el estadounidense disponga de más minutos y situaciones junto a algunos de sus nuevos compañeros. «Esto me permite ir creando química con los chicos que están aquí y conocer mejor las posiciones en la pista, tanto si estoy jugando de dos como de uno».
El entendimiento con el entrenador aparece, por ahora, como uno de los puntos que más valora. «Mantener una comunicación constante con el entrenador en todas las situaciones me ha ayudado mucho. Está haciendo un gran trabajo para ayudarme durante este proceso».
Santiago y la cultura del Obradoiro
Childress también mostró buenas sensaciones con su primera toma de contacto con la capital gallega. «Me encanta Santiago. Es una ciudad preciosa, un lugar precioso», señaló antes de reconocer que ya empieza a encontrarse cómodo en su nuevo entorno: «Me hace sentir más como en casa».
Ese proceso de integración forma parte de una filosofía que asegura haber mantenido durante toda su carrera europea. «He llegado a diferentes países y siempre intento abrazar su cultura. De esa manera intento ser uno más».
En Santiago quiere seguir el mismo camino. «Intento no comportarme como un individuo separado del equipo. Intento abrazar la cultura española, la cultura de Santiago y lo que el Obradoiro ha hecho durante los últimos años y adaptarme a ello».
También ha querido conocer de antemano lo que le espera en Sar. «He hecho mi propia investigación y me han enseñado muchas cosas increíbles», explicó sobre una afición ante la que ya está deseando estrenarse.
Entre las referencias que encontró antes de llegar aparece además un viejo conocido del club. Childress recordó su etapa junto a Léo Westermann en Alemania y la importancia que tuvo el francés en su trayectoria. «Leo fue un gran compañero. Me dio muchos consejos durante mi carrera».
Clínica Baltar mantiene su colaboración con el Obradoiro
La presentación de Brandon Childress tuvo lugar en Clínica Baltar, que continuará una temporada más vinculada al Monbus Obradoiro. El centro mantiene así su colaboración con la entidad compostelana, prestando atención a los jugadores y a sus familias en cuestiones relacionadas con la salud dental durante la temporada.