José Mourinho tardó casi un mes en ponerse delante de todos los medios de comunicación, pero, cuando ha empezado el serial de ruedas de prensa, no para de hablar. El técnico ofrece respuestas muy extensas y, de momento, en un tono calmado. Dice que no tiene queja de lo que ve. “A lo mejor, los jugadores y la gente del club me están protegiendo del lado oscuro de mi personalidad”, bromeó este martes. Hace cuatro días, antes de medirse al Espanyol, su comparecencia duró 43 minutos y este martes, en la previa de la vuelta al Bernabéu, ante la Real Sociedad (21.00, Movistar), 30. Sus antecesores (Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa) rara vez superaban el cuarto de hora.

En su segunda intervención a campo abierto, en medio de sus reflexiones sobre lo que observa en el equipo y en su regreso a la Liga, destacó su mirada bastante amable sobre el sistema arbitral. “No creo que hoy haya un árbitro en España que va al campo y piensa que es amigo de Negreira, o que Negreira le ha pedido un favor años atrás. Estoy totalmente en el lado de la honestidad de los árbitros españoles. En algún encuentro han influido en los resultados, como en el primero del Atlético en casa, pero eso puede pasar”, aseguró Mou, que entre sus muchos frentes de la primera etapa en el Madrid (2010-13) incluyó a los árbitros. La semana pasada, en la entrevista en El Chiringuito, señaló que en esos tres años sintió que algo olía raro, aunque no le podía poner el nombre de Negreira, cuyo caso tardó una década, desde su salida del club, en saltar a la luz.

La mirada comprensiva que ha mostrado este martes contrasta con la línea dura que mantiene la entidad sobre la labor diaria de los colegiados en la Liga, reflejada en Real Madrid Televisión. “Se trata de un Mou diferente, sin espinas, sin tacticismos”, justificaban desde el club tras la rueda de prensa.

La posición del entrenador luso sobre este asunto tan de fondo en su reinicio en España no le impidió, no obstante, lanzar críticas a los colegiados por discriminar a Vinicius, con el que se comete bullying, según denunció el sábado en Cornellà. “El juez debe proteger el juego”, trató de acotar Mou. “Es obvia la diferencia general con Vini respecto a otros futbolistas. Se ha entrado en una dinámica que los adversarios sienten. Si puedo machacar a Vini, presionarlo físicamente o con palabras, si la amarilla me llega tras 10 faltas, si puedo llegar casi a la agresión… Cuando un rival siente que puede, lo hace. Es como los niños, que van hasta donde les permites”, protestó.

“Estoy intentando que Vini tenga más control emocional, pero si a los tres minutos lo agreden… El árbitro [contra el Espanyol] lo hizo muy bien desde el punto de vista técnico. Entiendo que no viera la roja por agresión a Vini. Pero el VAR no hizo su trabajo muy bien”, añadió el técnico blanco, que puntualizó que el extremo también puede mejorar su relación con la grada rival siempre que no reciba insultos racistas.

Antes de levantarse de la silla y encarar el duelo con la Real Sociedad (aún sin Tchouameni, que arrastra molestias de la Copa del Mundo), Mourinho dejó otra contestación amable con uno de los mayores enemigos declarados del club: “Tengo que agradecer a LaLiga, que ha tenido el sentido común de retrasar una semana los partidos de equipos que tenían mucha gente en el Mundial”, concluyó el luso.