Jone Larrañaga se encontraba junto a su familia en la playa privada del Camping Las Palmeras de Tarragona cuando sobre las 18.00 horas les … sorprendieron unas primeras gotas de lluvia. «Al principio no le dimos ninguna importancia, había bandera verde en la playa del camping y seguimos bañándonos, bromeando sobre que era la primera vez que nos bañamos con lluvia», cuenta la vecina de Azpeitia. Sin embargo, en pocos minutos vieron cómo llegaban unas nubes «negras-negras» y comenzaba el aguacero junto al granizo. «Los pedruscos de granizo eran cada vez más grandes y tuvimos que recoger todo y salir corriendo de la playa hacia nuestra caravana», relata. No les sobró tiempo para más: «Pudimos meter a nuestros hijos pequeños en la caravana pero mi marido y yo nos tuvimos que quedar fuera sujetando el toldo y el avance porque sino se los llevaba el viento. Parecía un huracán».

Tras un primer episodio de unos 15 minutos de lluvias intensas, viento y granizo con piedras que parecían «pelotas de ping-pong», Larrañaga y su familia fueron a dar un paseo por el camping para ver lo que había sucedido. «Contamos unos 20 árboles de gran altura caídos encima de autocaravanas y coches. Había 2-3 en la vía principal y no se podía pasar», detalla la azpeitiarra. Para su sorpresa, todavía faltaba la segunda parte: «Mientras estábamos caminando nos pararon los servicios de salvamento y nos dijeron que fuéramos a los baños o al bar del camping a buscar refugio porque venía de nuevo lo mismo». Sólo tuvieron que esperar un minuto para que el granizo, el viento y las intensas lluvias (25,2 l/m2 en diez minutos) volvieran a aparecer.

El segundo episodio duró otro cuarto de hora: «Todo el camping estaba cubierto por el granizo que nos llegaba hasta la pantorrilla, parecía que había nevado». Al amainar la tormenta comenzaron a llegar los equipos de rescate: «Enseguida empezaron a llegar los guardas forestales, los bomberos y los mossos d’esquadra con tractores y motosierras». Pese a que estuvieron trabajando desde las 18.00 horas de la tarde hasta las 2.00 horas de la madrugada, Larrañaga relata que todavía el Camping Las Palmeras sigue destrozado.

La familia de Azpeitia lleva siete años veraneando en Tarragona y cuentan que han pasado «terror», sobre todo los más pequeños de la casa. «Los niños han pasado mucho miedo», relata Jone. Tanto para ellos como para los más veteranos del camping ha sido la primera vez que presencian un episodio de estas magnitudes. «Había gente que llevan 20-30 años yendo al camping y nos han contado que alguna vez han visto inundaciones». Sin embargo, lo del lunes por la tarde fue insólito: «La caída de tantos árboles es algo que nunca habían experimentado. Ha sido terrible y aterrador».

Dos fallecidos

Pese a la magnitud del episodio de lluvias y granizo, ha sido una suerte que no haya habido ningún herido. «No sé cómo pero nadie ha sufrido ningún daño personal, por pura chiripa. Menos mal que la gente se refugió en las instalaciones del camping». Según Larrañaga para la tarde del lunes no había ningún tipo de alerta. Tanto para los veraneantes como para las autoridades fue un susto. El propio alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, ha asegurado que las previsiones meteorológicas del lunes no hablaban de la existencia de ningún riesgo y que la comarca del Tarragonès estaba situada fuera de la zona de peligro.

Las lluvias que llevan varios días azotando la provincia han dejado de momento dos víctimas. Una madre y su hija de 18 años que resultaron heridas el pasado sábado tras derrumbarse sobre ellas un muro en Roda de Berà se encontraban en estado crítico y este martes se ha confirmado su fallecimiento. El consistorio del municipio ha convocado un minuto de silencio para la tarde de este martes, así como 2 días de luto.