Científicos de diversos centros de los EE.UU. han establecido que el tratamiento de combinación con 17-beta-estradiol y entinostat reduce marcadamente el crecimiento del cáncer de mama. En ratones portadores de tumores ER-positivos derivados de pacientes y resistentes a la terapia endocrina, este régimen no solo indujo regresión completa, sino que también retrasó la recurrencia una …

Científicos de diversos centros de los EE.UU. han
establecido que el tratamiento de combinación con 17-beta-estradiol y
entinostat
reduce marcadamente el crecimiento del cáncer de mama. En ratones
portadores de tumores ER-positivos derivados de pacientes y resistentes a la
terapia endocrina, este régimen no solo indujo regresión completa, sino que
también retrasó la recurrencia una vez suspendido el tratamiento.

En el
análisis de los tumores tratados, los investigadores constataron un aumento de
la apoptosis, o muerte celular programada, así como degradación de la proteína
PARP, reparadora del daño al ADN. En experimentos adicionales en este modelo,
también se observó que mocetinostat, fármaco con un mecanismo de acción similar
al de entinostat, ralentizó el crecimiento de los tumores recurrentes con la
monoterapia con estradiol.

Todd W. Miller, científico de la Dartmouth Geisel
School of Medicine y director del estudio,
afirma que aunque la terapia basada
en estrógenos como el 17-beta-estradiol ofrece beneficio clínico en el 30% de
las pacientes que han desarrollado resistencia a los tratamientos hormonales
estándar, siguen faltando intervenciones que ofrezcan mayor eficacia. Dado que
hasta el 38% de estos tumores ER-positivos presentan niveles elevados de
histona desacetilasas (HDAC), el bloqueo de estas enzimas mediante fármacos
como entinostat emerge como estrategia para sensibilizar las células tumorales
y potenciar la acción terapéutica del estrógeno, asegura el investigador.

Miller prosigue indicando que las HDAC actúan eliminando grupos acetilo de las
histonas, lo que conduce a la condensación de la cromatina, impidiendo la
transcripción génica. A pesar de que los inhibidores de las HDAC facilitan el
acceso a la cromatina, la reactivación abrupta de la señal estrogénica genera
un colapso transcripcional y daño masivo al ADN que no puede ser reparado,
concluye el científico.


SEGUIR LEYENDO