Si una máxima se esboza en el mercado tras la temporada de resultados del segundo trimestre en Wall Street, es que las grandes cotizadas ya no solo tienen que generar rentabilidad con sus líneas de negocio de inteligencia artificial, sino que tienen que equipararla con el gasto de capital. La carrera por la hegemonía del nuevo tótem tecnológico exige una elevada inversión al alcance de un selecto grupo, de hecho, prácticamente solo accesible a los hiperescaladores. Cuantías milmillonarias que ya erosionan su flujo de caja libre, es decir, el dinero real en efectivo de las multinacionales. Es tal la magnitud que, teniendo en cuenta las previsiones del consenso de analistas que recoge FactSet, la estimación de dicha métrica ha registrado una reducción de más de 166.000 millones de dólares entre Alphabet, Amazon y Meta respecto a lo proyectado a 1 de enero de 2026, llegando a marcar un free cash flow negativo en las tres compañías.

La anomalía, teniendo en cuenta el histórico de las compañías previamente citadas con registros de hasta 50.000 millones de dólares en sus arcas, se explica prácticamente en su totalidad por las fluctuaciones en el capex. Desde principios de año, las grandes tecnológicas han ido anunciando mes a mes un incremento del capital que destinarían a lo largo del ejercicio a financiar la infraestructura de inteligencia artificial (especialmente en centros de datos), a la par que hacían frente al encarecimiento de los chips por la escasez de los mismos.

De hecho, en el caso de la matriz de Google, la cifra ha crecido desde los 114.000 millones de dólares a principios de 2026 hasta los 201.000 millones actuales; un comportamiento homólogo al de Amazon, que pasa de 145.000 a 217.000 millones, y al de Meta, que escala de 109.000 a 137.000 millones de dólares, todo ello a tenor de lo establecido por los expertos que recoge FactSet.

En esencia, a pesar de que las corporaciones han recurrido a la emisión de deuda o a la colocación de acciones —como el caso de Alphabet, con cerca de 80.000 millones de dólares en nuevo papel para financiar la inteligencia artificial—, el gasto que requiere no quedarse rezagado en la efervescencia por la tecnología incipiente hace que los expertos ya estimen que hasta seis firmas líderes de la industria entrarán en terreno negativo en materia de flujo de caja libre: a las tres anteriores se suman Alibaba, Oracle y Tesla.

El caso más sintomático es el de Alphabet. La firma liderada por Sundar Pichai firmó un segundo trimestre récord al disparar sus beneficios netos un 298% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, fue un mero espejismo en el parqué, donde sus títulos cedieron más de un 7% en la jornada posterior. Lo que el mercado penalizó fue el incremento en su previsión de inversión de capital para el año, que ahora se sitúa en un rango de entre 195.000 y 205.000 millones de dólares, frente a los 190.000 millones proyectados anteriormente. De ahí que, en tan solo ocho meses, su free cash flow haya menguado desde los 67.500 millones de dólares disponibles hasta registrar un déficit de 4.960 millones.

Aun así, para Lale Akoner, estratega global de mercados de eToro, la tesitura de Alphabet no es del todo problemática, sobre todo porque está aumentando de manera exponencial su rentabilidad y sus ingresos por Google Cloud: «La lección es que un alto gasto en IA no es automáticamente negativo. Los mercados están más dispuestos a financiarlo cuando los ingresos y el flujo de caja crecen a la par, y Alphabet está empezando a mostrar esa relación».

Amazon, Meta y la presión sobre la caja

El gigante de Jeff Bezos no se queda atrás en la pugna por la IA. Es más, durante los meses de abril a junio demostró con creces que Amazon Web Services (AWS) no es un mero anhelo futuro, sino una línea de negocio rentable. La división en la nube ingresó 42.200 millones, experimentando un crecimiento interanual del 37%, a pesar de elevar el gasto de capital hasta los 54.200 millones de dólares respecto a los 32.100 millones del mismo trimestre de 2025. «El negocio de la nube de Amazon se está acelerando por quinto trimestre consecutivo, lo que subraya su dominio como el principal actor del mercado», explica Josh Gilbert, analista principal de eToro para Asia Pacífico y Oriente Próximo.

Aun así, a principios de año las estimaciones del consenso situaban el capital destinado a inversión de Amazon para el ejercicio 2026 en torno a los 145.400 millones de dólares, una cifra que, sin embargo, se ha quedado corta tras las últimas revisiones del mercado. La multinacional ha visto cómo las proyecciones para su gasto de capital se han disparado hasta rozar los 217.100 millones de dólares actuales. Este salto implica un incremento neto de más de 71.600 millones de dólares —un alza cercana al 50% en apenas medio año—, que supone una reducción de su free cash flow hasta situarlo en un terreno negativo de 28.200 millones de dólares.

Meta tampoco es una excepción en esta dinámica. La firma de Mark Zuckerberg ha visto cómo la estimación de su flujo de caja libre para 2026 ha cambiado drásticamente de signo: si a principios del ejercicio el mercado proyectaba un saldo favorable de 18.400 millones de dólares, la aceleración de sus inversiones en IA ha supuesto una reducción de 26.300 millones. A la par, Oracle, que ya iniciaba el año con un pronóstico adverso de 22.700 millones de dólares, ha profundizado ese bache en otros 25.268 millones adicionales, lo que eleva su déficit de caja hasta los 47.900 millones.

El patrón se repite en el caso de Alibaba, donde las previsiones para el ejercicio se han dado la vuelta al pasar de 12.800 millones de dólares en positivo a unos números rojos de 9.700 millones. Completa el grupo Tesla, donde el desembolso tanto en inteligencia artificial como en sus robots Optimus ha provocado que los especialistas actualicen los datos, proyectando una quema de caja de 10.000 millones.

Desde Bloomberg Intelligence inciden en que los hiperescaladores están emitiendo volúmenes récord de deuda para financiar una agresiva expansión de capacidad en centros de datos e IA. Según sus estimaciones, se prevé que las inversiones de capital combinadas superen los 725.000 millones de dólares este año, lo que presiona el flujo de caja libre ante «los elevados costes de los chips de alto rendimiento y las construcciones de instalaciones, obligando a los gigantes tecnológicos a depender en gran medida de los mercados crediticios globales».

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