El Grupo Orlegi exteriorizó ayer algunos de los cambios que se llevaban analizando y valorando desde hacía varias semanas sobre la mesa de su cúpula … directiva, que preside Alejandro Irarragorri, para el proyecto del Sporting de Gijón. La oficialización de estas decisiones se enmarcan dentro de los relevos de personal y modificaciones en el funcionamiento que se iniciaron a raíz de la ascensión de José Riestra a la presidencia ejecutiva del club, el pasado 15 de diciembre, relevando a David Guerra, quien fue desplazado al área de negocios.
La presencia de Irarragorri en Gijón, a donde llegó el pasado fin de semana, con la previsión de que pueda marcharse en estos próximos días, ha acelerado estas comunicaciones e impulsado otras decisiones. Entre ellas, el despido de Gerardo García, quien formaba parte de la red de ‘scouting’ de la firma mexicana. El encallamiento del proyecto deportivo que Orlegi diseñó para el Sporting en el verano de 2022, con cuatro temporadas sin objetivos, con entradas y salidas de la estructura de distintos profesionales, una distancia importante entre Gijón y México que asumió el propio Riestra, y algunas crisis internas vividas, ha persuadido a los dirigentes sobre la necesidad de cambiar algunos aspectos del modelo, manteniendo su esencia y el núcleo duro de ejecutivos y personas de confianza de la firma.
En síntesis, dentro del hermetismo que siempre ha acompañado a Orlegi desde su llegada a Gijón, la compañía ha pasado en los últimos meses de funcionar con un modelo de ‘servicios compartidos’ que daba cobertura al Sporting, Santos Laguna y Atlas (ahora solo a los dos primeros tras la venta del club de Guadalajara) a un refuerzo de las estructuras de cada club, con un funcionamiento más independiente en cuanto a sus áreas deportivas, institucionales y de negocio.
Dentro de ese escenario de cambios, el Sporting confirmó ayer el ascenso de Joaquín, el jugador con más partidos en la historia del club y que desde 2019 ejercía como máximo responsable de las relaciones institucionales, al cometido de vicepresidente institucional. En esta nueva etapa, Joaquín mantendrá su perfil institucional y de «representación», acompañando a José Riestra.
El otro ascenso confirmado fue el de Jorge Morales, fortaleciendo la misma parcela. Llegado al club en 2021, el gijonés ha desempeñado el cargo de director comercial, formando parte del área de Negocios. A partir de ahora, su función será la de director de relaciones institucionales, con un perfil más alto y más peso en las decisiones del club, que confía en aprovechar su conocimiento y conexión con la ciudad, especialmente con el tejido empresarial.
En su comunicado, el Sporting aprovechó para oficializar también el fichaje del ejecutivo burgalés Diego Martínez, nuevo director general, como adelantó EL COMERCIO. Martínez llega a Gijón con la misión, según especificó el club, de «potenciar la coordinación interna y la consecución de objetivos de las áreas no deportivas». El equipo de trabajo del área de ‘Impulso’, mientras, seguirá dirigido por David Guerra, según matizaron en Mareo.
El club tiene varios retos de calado por delante. El principal, el deportivo, con la décima temporada de permanencia en Segunda y el objetivo de subir sí o sí. Pero, también, el reto económico, con la necesidad de encontrar nuevas fuentes de financiación y la obligación vital de reducir pérdidas. Y el institucional, con una relación protocolaria y distante con el Ayuntamiento. También con otros actores de la ciudad y del sportinguismo, con los que Riestra ha tratado de ir acercando posturas tras la prometedora llegada de Orlegi, pero también cuatro años de desgaste en los que la ilusión social ha ido menguando con los malos resultados.
En cuanto a lo deportivo, el fichaje de Diego Martínez permitirá a Riestra centrarse en exclusiva en la parcela deportiva. Ya antes de su llegada a la presidencia, el ejecutivo mexicano, con raíces asturianas, preparó su desembarco en la Liga. En su agenda siempre figuraron reuniones y encuentros con técnicos como Rubi o Abelardo, acercamientos a Marcelino, y con directores deportivos como Felipe Miñambres. También hubo contactos con Emilio de Dios.
Fredi Lobeiras sigue
El presidente ejecutivo tiene entre sus objetivos fortalecer la estructura y los filtros para el diseño del proyecto deportivo, en un equipo de trabajo del que forman parte Israel Villaseñor y Salomon Behar, en su rol de negociador, parte de ese núcleo de Orlegi. En la nueva estructura, Fredi Lobeiras continuará.
El exfutbolista llegó a Mareo de la mano de Gerardo García y estaba asignado al equipo de ‘scouting’ de Orlegi junto al gijonés y al argentino Mateo Romero, entre otros ojeadores. Lobeiras seguirá formando parte del mismo equipo de trabajo externo, ya sin García. Es una figura valorada por José Riestra, pero en la estructura de Orlegi, no del Sporting. En Mareo, con todo, no cierran la puerta a incorporar nuevos profesionales deportivos.
Por otra parte, Joaquín, en conversación con EL COMERCIO, se mostró ayer «agradecido e ilusionado» por continuar vinculado al club de «mi vida». El ahora vicepresidente institucional se confesó con «todas las ganas de seguir aportando positivamente al Sporting desde esta nueva responsabilidad».
En relación a los cambios que se están realizando dentro del club, Joaquín se mostró confiado en los pasos que «estamos dando para poder alcanzar nuestras metas deportivas a corto plazo».